Europa

Francia: razones de una abstención sin precedentes

Un 52,3%. Esta es la tasa de abstención de la primera vuelta de las elecciones legislativas en Francia. Se trata de una cifra récord a gran distancia de las registradas a principios de la Quinta República. ¿Qué dice esta tasa sobre el sistema político francés y sus ciudadanos? ¿Es una prueba de la pérdida de fuelle en las instituciones del Hexágono o de un progresivo desencanto con la política? Aquí un análisis sobre la falta de interés en las elecciones legislativas francesas y sus motivos.

El índice de abstención en las elecciones legislativas francesas se halla en su punto más alto. Más de la mitad de los ciudadanos del país vecino decidieron no ejercer su derecho al voto el pasado domingo. Los colegios electorales, que estuvieron abiertos hasta las seis de la tarde, sólo recibieron el 47,7% de los votantes registrados.

Mínimo de participación

Votación en la primera vuelta de las elecciones legislativas de 2022 en París. Christophe PETIT TESSON/EFE

Sin embargo, desde la década de 1990, el ritmo de crecimiento de la abstención ha sido continuo. Se trata de un aumento rápido, que en 25 años ha supuesto un incremento del 20%. La cuestión de la representatividad de los comicios se plantea especialmente cuando se trata de elecciones para elegir la mayoría parlamentaria, de la que emanará el Gobierno.

Según una encuesta electoral de Ipsos-Sopra Steria para Radio France, France Télévisions, France24/RFI/MCD y LCP Assemblée Nationale, basada en 3.995 votantes registrados, las razones para no participar pueden ser variadas. A este respecto, el 26% de los abstencionistas del pasado fin de semana no se sintieron representados por los temas abordados por los candidatos; el 23% considera que no conoce a los candidatos de su circunscripción. Y, por último, el 17% de los encuestados opina que estas elecciones no afectarán a su vida cotidiana.

Razones del ‘pinchazo’ electoral

Además de los motivos que proporciona la encuesta, existen otras más profundas que pueden ayudar a explicar este porcentaje. Las elecciones presidenciales y legislativas se celebran por separado. Una sirve para elegir al Presidente de la República y la otra para configurar el Parlamento. La relevancia de estas últimas elecciones es cuestionada por muchos potenciales votantes.

Antes de la reforma de 2002, estas dos elecciones se organizaban con cierta distancia temporal. Tras la reducción del mandato presidencial a cinco años en 2000, el cambio del calendario electoral se votó en 2002. Esta reforma pretende limitar los riesgos de la cohabitación. Como las dos elecciones se suceden en pocas semanas, la expresión de la voluntad general no tiene tiempo de cambiar. Así, la mayoría presidencial queda garantizada en el Parlamento.

Durante este breve lapso de tiempo, la expresión de la voluntad general no es probable que sea modificada. Antes de la reversión del calendario electoral, las legislativas podían celebrarse durante el mandato de un presidente.

En el caso de las elecciones parlamentarias de 2022, «como Macron no fue elegido necesariamente por las razones correctas [por el miedo a Marine Le Pen], las opiniones políticas no van necesariamente en su dirección», explica a El Independiente François Xavier Arnoux, doctor en derecho en varias universidades francesas. El resultado del próximo domingo podría conducir a una situación de cohabitación.

«Cuanto más se siente la hegemonía de las clases dominantes, más gana la abstención»

François XAVIER ARNOUX

Claves políticas y sociológicas

A juicio de muchos expertos, existen varias razones sociológicas para no acudir a los centros de votación. Para François Xavier Arnoux, la educación puede ser un factor importante. «La variación de la educación política en determinados entornos hace que haya clases sociales que no voten». «Estas clases no están necesariamente al margen, pero no se sienten concernidas por la vida política, que para ellas representa la ocupación de una élite de que las rechaza», arguye. «Cuanto más se siente la hegemonía de las clases dominantes, más gana la abstención», añade.

Según este historiador del derecho, la abstención también puede explicarse por la contestación política reinante. «La historia política francesa muestra que la abstención fue, en primer lugar, una gran ola de protesta contra el régimen político vigente. Algunos llaman a la abstención para mostrar su descontento», agrega.

Los resultados de las elecciones legislativas aún no son definitivos. Todavía no se puede predecir con certeza la formación del próximo Parlamento. Sin embargo, ya se pueden intuir las mayorías que proyectan los sufragios.

Nupes, la unión que se ha forjado en torno a la figura de Mélenchon para las legislativas, obtuvo el 25,6% de los votos, mientras que la mayoría presidencial, justo por debajo, cosechó el 25,2%; seguida por la Agrupación Nacional, con el 19,1% de los votos. Sin embargo, resulta interesante observar que, cuando se tiene en cuenta la abstención, este gráfico no es en absoluto el mismo.

Este gráfico revela que el 52,3% de la población no votó. Supone que, en realidad, sólo el 12,2% de los ciudadanos se decantó por Nupes. El resultado de la Agrupación National, en cambio, desciende hasta el 9,1%. Por lo tanto, para entender las elecciones francesas, resulta esencial tener en cuenta la tasa de abstención.

La abstención, el partido favorito de los jóvenes

A pesar de la cobertura mediática de las elecciones legislativas, muchos votantes registrados no acudieron a votar el domingo 12 de junio. En particular, los jóvenes.

Los grandes ausentes en estas elecciones son precisamente los jóvenes. Ya en las presidenciales, los grupos de edad de 18 a 34 años habían rehuido las urnas. Como muestran las estadísticas del Ministerio del Interior, estos son los grupos de edad con mayores índices de abstención.

Por ejemplo, sólo el 60,5% de los jóvenes de entre 18 y 34 años acudió a votar en las elecciones presidenciales, frente a una tasa mayor entre los grupos de mayor edad. En cuanto a la primera vuelta de las legislativas, sólo el 29% de los jóvenes de 25 a 34 años acudieron a las urnas. Entre los jóvenes de 18 a 25 años, el 69% de los inscritos rehusó ejercer su derecho al voto.

«A pesar de que la mayoría de ellos acudieron a votar a Nupes, los jóvenes no votaron en estas elecciones», señala en declaraciones a este diario Arthur Guichoux, doctor en filosofía política.

La pregunta es si acudirán los jóvenes a votar la próxima semana

Arthur guichoux

«La movilización de los jóvenes es el reto de esta segunda vuelta de las elecciones legislativas», manifiesta. De hecho, este grupo de edad resulta ser un fuerte partidario de Nupes. Guichoux añade: «La pregunta es si acudirán los jóvenes a votar la próxima semana». Según un sondeo de Ipsos Sopra-Steria realizado para France Télévisions y Radio France, el 42% de los jóvenes de 18 a 24 años han decidido votar a la unión liderada por Jean-Luc Mélenchon.

Detrás de Nupes, figura la Agrupación Nacional como la segunda receptora de más apoyo de los jóvenes. El peso de este electorado, si se presenta en las urnas el próximo domingo, puede así inclinar la balanza hacia uno u otro lado.

Clases populares y abstención

Es entre los que se declaran desfavorecidos donde se observa una tasa de abstención muy elevada, que llega hasta el 61%. En el departamento de Seine Saint-Denis, uno de los más pobres de Francia, la tasa de abstención fue del 61,1%. En algunos municipios, como Clichy-sous-Bois, esta tasa superó el 70%.

Las zonas marginadas no son desiertos políticos

Arthur guichoux

Para completar las observaciones de Arnoux, Guichoux subraya que «este electorado está poco movilizado porque se siente poco o mal representado». Y esto a pesar de que varios candidatos provienen de zonas de clase populares. No obstante, advierte de que «estas zonas marginadas no son desiertos políticos». En este caso, la participación electoral invisibiliza otras formas de movilización más alá de los comicios, como la participación en el tejido asociativo o simplemente en otras formas de interacción social.

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