«Ucrania pertenece a la familia europea». Es el mensaje que han trasladado los líderes de tres de los países fundadores, Alemania, Italia y Francia, a los que se unió el presidente de Rumanía, Klaus Iohannis, que había programado la misma jornada su visita a Kiev. El canciller alemán, Olaf Scholz, el primer ministro italiano, Mario Draghi y el presidente francés, Emmanuel Macron, las tres principales potencias de la UE, quieren que Ucrania tenga el estatus de país candidato. Es un primer paso simbólico, pero relevante en estos momentos. La Comisión Europea ha dado este viernes su visto bueno y el Consejo Europeo lo abordará la próxima semana. El voto ha de ser unánime. ¿Alguno dará el portazo a Ucrania?

Scholz, Macron y Draghi no son los primeros líderes europeos que viajan a Kiev en tren y escenifican su apoyo al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. Los primeros fueron el esloveno, Janez Jansa; el polaco, Mariusz Mozawiecki y el checo, Petr Fiala, hace tres meses. Los dirigentes de Europa Central y del Este han marcado el camino en estos meses desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, el pasado 24 de febrero. Conocen mucho mejor cómo actúa el Kremlin y sienten la amenaza mucho más cercana.

Es muy importante que Macron, Scholz y Draghi hayan dado su apoyo a que Ucrania sea país candidato. Queda que los Veintisiete lo respalden por unanimidad. Ucrania ha reclamado este gesto. Y lo contrario sería nefasto, ya que desde el Kremlin se puede interpretar como una bofetada en la cara de Zelenski.

Ucrania está en primera línea pero la agresión rusa es contra toda Europa»

volodimir zelenski, presidente de ucrania

«El estatus de país candidato para Ucrania puede reforzar la libertad en Europa y ser la decisión más importante de la tercera década del siglo XXI… Ucrania está en primera línea pero la agresión rusa es contra toda Europa», les ha dicho Zelesnki, al tiempo que agradecía la solidaridad de quienes representan a las tres principales potencias de la Unión Europea. El jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, no ha sido convocado a esta bienvenida simbólica a Zelenski. España no es uno de los grandes de la UE.

Sánchez espera recibirle en Madrid, con motivo de la cumbre de la OTAN, que se celebra el 29 y 30 de junio, aunque puede que participe de forma virtual. Será otra ocasión para mostrar al presidente de Ucrania la solidaridad de los aliados. Y se da por hecho que habrá más señales inequívocas de apoyo a Ucrania en su lucha contra el invasor ruso.

Un largo camino hasta el ingreso

El camino hacia el ingreso en la UE de Ucrania empezará cuando sea reconocido como candidato. Pero le quedará una ardua tarea por delante para lograr alcanzar los estándares comunitarios, sobre todo, en lo que se refiere a la lucha contra la corrupción. Por ello, en principio, Macron abogaba por crear una «comunidad política europea», que sirviera como antesala al ingreso.

A muchos países les crea frustración ser candidatos eternos. El caso más singular es el de Turquía, candidato desde 1999. Los líderes europeos dijeron que también lanzarían una señal a los países de los Balcanes así como a Moldavia.

«Para nosotros es importante en este momento y especialmente desde el punto de vista simbólico. Han sido los últimos en visitar Kiev pero estamos en tiempos cruciales, cuando Ucrania espera señales sobre su futuro europeo. Imagino que vamos a recibir el visto bueno y será tranquilizador. Además de este apoyo simbólico, necesitamos ayuda militar, y mucha. Hemos recibido promesas pero aún hay que cumplirlas», señala Yevhen Fedchenko, fundador de StopFake.

El simbolismo es importante, no es baladí. Primero los tres líderes europeos se han mostrado juntos en el tren con rumbo a Kiev. Emprendían unidos el viaje a un país que ya lleva sufriendo casi cuatro meses la guerra. Han coordinado sus agendas para que esa foto tuviera más fuerza. No es Macron, ni Scholz, ni Draghi: son los representantes de tres de los seis países fundadores de la UE.

A Macron le interesaba dejar claro que Francia está de forma incondicional con Ucrania, a pesar de que defienda que al final habrá que negociar con Putin. Scholz tenía que disipar las dudas que despierta que Alemania haya sido tan reticente a la hora de enviar armamento pesado y que sea el país con mayor dependencia energética de Rusia de la UE. Draghi ha sido un claro defensor de las sanciones, si bien parte del empresariado italiano tiene estrechos vínculos con Moscú. Los tres han lanzado el mensaje de que Ucrania es de los nuestros, es familia.

Estas visitas son importantes para que los líderes internacionales vean cómo es la guerra sobre el terreno. Aunque solo vean las zonas liberadas…»

anna korbut, periodista ucraniana

«Estas visitas son importantes para que los líderes internacionales vean cómo es la guerra sobre el terreno. Aunque solo vean las zonas liberadas y el horrible peaje que la presencia de las fuerzas rusas se ha cobrado en la población, en los medios de vida, en las infraestructuras críticas y en la seguridad básica», señala la periodista ucraniana Anna Korbut. Scholz, Macron y Draghi han estado en Irpin y se mostraban impresionados por la huella que ha dejado al guerra en esta población cercana a Kiev. «Irpin es como Bucha un símbolo de la inimaginable crueldad de la guerra que ha perpetrado Rusia, un símbolo de la violencia sin sentido. Esta guerra debe acabar», escribía en su cuenta de Twitter el canciller alemán.

Ayuda militar lenta e insuficiente

«Las declaraciones sobre la candidatura de la UE a Ucrania son muy importantes. En cuanto a otro aspecto vital -la ayuda con las armas-, lo juzgaremos por los hechos y no por las palabras. Ucrania está haciendo el trabajo más duro y pagando el precio más alto con las vidas de su pueblo por resistir la determinación de Rusia de anular el orden posterior a la Segunda Guerra Mundial y socavar la seguridad europea y mundial en varios aspectos, como la energía, el hambre, la pobreza, el cambio climático y otros. Ha recibido una ayuda vital de Occidente. Pero hasta ahora ha sido lenta e insuficiente. Así que habrá que ver cómo se materializan las palabras de apoyo más adelante», apunta Anna Korbut.

Las autoridades ucranianas afirman que apenas han recibido un diez por ciento de la ayuda militar que necesitan para tener opciones de vencer a Rusia. Estados Unidos aprobó el miércoles una nueva partida de mil millones de dólares en ayuda militar. Cada vez más países se suman a atender las demandas de Ucrania pero aún llega poco material que realmente marque la diferencia al frente.

Aunque es innegable que ha llevado la voz cantante el presidente francés, Emmanuel Macron, que se ha desplazado en plena campaña electoral de la segunda vuelta de las legislativas, tanto el canciller Scholz, como el primer ministro, Mario Draghi, han ayudado a que el mensaje europeo fuera más claro y sonara más fuerte. Las burlas del Kremlin sobre su hipocresía al hacer un viaje de ida y vuelta a la guerra denotan que realmente hacen daño este tipo de gestos en Moscú. La indiferencia es una carta más hábil.

A ello hay que sumar que si bien Rusia acusa a la OTAN de haberse expandido hasta sus fronteras, con el fin de justificar su agresión a un país soberano, el acercamiento de un país como Ucrania a la órbita de la Unión Europea despierta gran inquietud. Supone que sus dirigentes quieren acabar con la corrupción, defender el estado de Derecho, la libertad en todos sus ámbitos, fomentar la transparencia y el buen gobierno. Y esa fiebre europeísta es contagiosa, especialmente entre los jóvenes que quieren cumplir sus sueños, asentarse donde se sientan más a gusto y, sobre todo, vivir en paz. «Haz Europa y no hagas la guerra», decía un grafiti que ha gustado especialmente a Macron en Irpin. A eso han ido a Kiev porque el sentido último de la UE es fomentar la paz y la prosperidad.