Es uno de los embajadores con más años de servicio en España y en breve dejará el cargo en un momento tan complicado que ni siquiera ve comparable con la Guerra Fría. Yuri Korchagin (Vorónezh, 1950) es el embajador de la Federación de Rusia en España desde hace más de una década. Encabeza la decena de diplomáticos que queda en la legación después de la expulsión de otros 27 en respuesta a la invasión rusa de Ucrania, ordenada por el líder ruso, Vladimir Putin el 24 de febrero de este año. La mayoría de los gobiernos europeos han tomado medidas similares y recientemente Rusia respondió a la par. Reconoce con pesar que los contactos con el gobierno español ya no existen. Recibe a El Independiente en la sala San Petersburgo de la embajada, presidida por el retrato de Piotr Potemkin, quien fuera primer embajador ruso en España. El original de la obra, de Juan Carreño de Miranda, está en el Museo del Prado. En el último encuentro que mantuvimos en la misma estancia presumía de haberse llevado bien con los gobiernos españoles de todas las tendencias políticas. Ahora tanto los partidos políticos como la opinión pública española condenan la invasión rusa. “El gobierno español ha echado por tierra 500 años de relaciones entre Rusia y España”, asegura el diplomático que defiende sin fisuras la posición del Kremlin en lo que él denomina «operación militar especial» en Ucrania. Desde la sala se escucha al grupo de defensores de la causa ucraniana que están apostados de forma permanente frente a la embajada rusa. 

Pregunta.- El gobierno español defiende de forma clara a Ucrania y ha secundado medidas contra la Federación Rusa. Las relaciones entre Rusia y España se han deteriorado como nunca antes. ¿Qué consecuencias prevé? 

Respuesta.- Tengo la suerte de llevar más de una década en España. Las relaciones entre Rusia y España se remontan a 500 años atrás. Los primeros contactos datan del reinado de Carlos I, aunque el primer embajador fue Piotr Potemkin, en 1667. Ahora se cumplen 300 años de la primera embajada establecida en Madrid en 1722. Mucha gente contribuyó a construir ese edificio de relaciones bilaterales que siempre se ha caracterizado por el beneficio mutuo y la simpatía mutua. Entre nuestros dos países nunca hubo una guerra. Como embajador que ha dedicado toda su labor a mejorar las relaciones diplomáticas entre España y Rusia, me da mucha pena terminar mi misión en estas circunstancias. Y lo que vivimos ahora borra todo lo bueno que logramos en estos 500 años. Decisiones como eliminar contactos en la esfera cultural me parecen erróneas. Al eliminar la cultura rusa están perjudicando, no tanto a la cultura de mi país como al ciudadano español, quien no tendrá la oportunidad de admirar obras maestras. Además, me apena que no haya contacto con el Ministerio de Exteriores. Se han echado por tierra esos 500 años de buenas relaciones con Rusia. 

P.- ¿Está dañada la relación comercial? ¿Prevé más perjuicios?

La UE sigue comprando gas y petróleo ruso… Rusia ha pasado de ser quinto a cuarto socio comercial en el primer trimestre del año»

R.- Las condiciones actuales no favorecen a la esfera económica y comercial. Desde 2014 ha bajado el volumen comercial entre los dos países. En 2013 llegaba a los 13.000 millones de euros. Y bajó tres veces después de las sanciones. Una empresa como Inditex, con el mayor número de tiendas fuera de España en Rusia, cerró sus tiendas por problemas logísticos, ya que no hay conexión aérea ni terrestre. Eso significa una pérdida para el empresario. No veo con optimismo cómo se va a desarrollar la relación bilateral. Y observo cierta hipocresía en los que toman estas decisiones como cortar el comercio con Rusia: la UE sigue comprando el gas y petróleo ruso. Como resultado, a pesar de las decisiones adoptadas en Bruselas, Rusia ha pasado de ser quinto a cuarto socio comercial, según las cifras del primer trimestre. Llaman a cortar las relaciones pero la realidad es diferente. Eso me recuerda a que el presidente Zelenski, en su intervención ante los diputados españoles, llamó a algunas empresas españolas a cortar sus negocios con Rusia, mientras Ucrania sigue recibiendo dinero por el tránsito del gas ruso. A eso yo lo llamo hipocresía.  

P.- En España todas las fuerzas políticas están de acuerdo en la condena a Rusia por la invasión de Ucrania. También la opinión pública es favorable a Ucrania. 

R.- Tengo la explicación a esto y tiene que ver con cierta hipocresía. En Occidente existe supuestamente la libertad de expresión. Pero no lo veo así porque están prohibidos los medios estatales rusos que lograron mucha audiencia. Presentaban una opinión alternativa. Mi juicio es que el lector aquí tiene todo el derecho a leer cualquier tipo de fuente, sea estatal o privada, comparar con otras fuentes y tomar su propia decisión respecto a los hechos. 

P.- Eso es lo que sucede en Rusia. Están prohibidos medios independientes. Los periodistas críticos han de salir del país. No puede decirse ni siquiera “guerra” en una información.

R.- No estoy de acuerdo. En Rusia pueden leerse todos los medios extranjeros. Trabajan periodistas extranjeros inclusive de medios españoles. Y titulan sus artículos de una forma ajena a la cultura periodística rusa. Allí nunca calificaríamos de forma inaceptable a un dirigente extranjero. Aquí rige una sola opinión, la adoptada por el mainstream, y si alguien se atreve a decir algo que lo contradice será calificado como infiltrado de Putin, tonto útil de los rusos… Usted puede no estar de acuerdo, pero eso es lo que percibimos nosotros. Están privando a la gente de tener una opinión alternativa. 

P.- No es cierto. Aquí sí pueden leerse y difundirse opiniones favorables a Rusia. 

R.- Se puede pero inclusive el sitio web de la embajada se cataloga como «medio estatal ruso». Así se avisa al lector: ten cuidado. 

P.- En Rusia sí que hay limitaciones a la libertad de expresión. Cierran think thanks, como el Carnegie. No puede usarse la palabra «guerra». 

R.- En Rusia se aprobó una ley para penalizar los intentos de tergiversar el rol de las Fuerzas Armadas del país. Mucho antes se aprobó otra sobre las organizaciones que se denominan «agentes extranjeros». El Estado y el fisco debe conocer la fuente de financiación de estas organizaciones.

P.- Muchos periodistas rusos han tenido que ir fuera a trabajar para seguir haciéndolo. Por ejemplo, quienes hacen Meduza

R.- Pero siguen haciendo su trabajo. 

P.- En Rusia hay limitaciones a quienes son críticos con el Kremlin y son favorables a Ucrania. 

P.- Aquí han cortado el acceso a medios rusos.

R.- Cuando difunden información falsa y cuando recurren a la desinformación

P.- ¿Cómo se distingue? Nosotros cuando se difundió la información sobre el ataque en Kramatorsk dimos los datos de que el misil procedía de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Calculamos la trayectoria, dimos el nombre del comandante del destacamento, y el número de serie del de misil que es el mismo que se dispara contra Donetsk y Lugansk. 

P.- Nade más sostiene esa versión, salvo ustedes. ¿Están todos confabulados?

Hemos abierto corredores humanitarios para que los civiles salgan al este o al oeste. Si van al este, ustedes los llaman deportaciones. ¿Hay una orden?»

R.- Sin duda. Quien no quiere tener problemas y quiere conservar su trabajo en su medio ha de pensar tres veces antes de apoyar la versión de Rusia. Por ejemplo, Rusia no está bloqueando los barcos en el sur de Ucrania. Ucrania hizo una operación de minado contra los barcos rusos, pero ahora los afectados son los barcos ucranianos y extranjeros bloqueados en esos puertos. Hicimos un arduo y delicado trabajo de desminado, gracias a lo cual ya han salido los primeros barcos y habrá un corredor humanitario para otros 70 de más de 16 países. También hemos abierto corredores humanitarios para que los civiles salgan bien al este o al oeste. Hacia Rusia ha salido 1,4 millones de personas. Hay libertad de escoger. Aquí se habla de deportaciones si van al este y evacuación si van al oeste. Hay gente que voluntariamente va a Rusia. Temen represalias por su sentimientos pro rusos. ¿Por qué llaman esta salida de civiles de diferente manera? ¿Hay órdenes de llamarlo deportación?

P.-  No hay ninguna orden. Hay muchos periodistas sobre el terreno que están informando y hablan de deportaciones forzosas. Como sucede con Bucha, donde varios medios internacionales confirman las matanzas, pero ustedes insisten en la escenificación. Vayamos al origen: es Rusia quien invade Ucrania. No fue al revés. 

R.- Esa tesis tiene el derecho de existir. Pero antes de juzgar los hechos hay que entender las condiciones que llevan a ese acontecimiento. Hubo cinco oleadas de ampliación de la Alianza totalmente defensiva hacia las fronteras de Rusia. Hay quienes ahora dicen es Rusia que de repente se ha aparecido en la frontera de la OTAN. Hay que lamentar esto. Desde nuestro punto de vista, que coincide con lo que dijo un general español retirado, a los rusos les daban dos opciones: o la OTAN se mete en tu cocina o la echas fuera. No tuvimos otra opción. 

P.- Había opciones. La OTAN es una organización defensiva. Y los países quieren sumarse porque se ven amenazados. No te obligan a unirte. No había una amenaza real contra Rusia. 

R.- Nosotros percibimos esa amenaza. En la doctrina de la OTAN Rusia se perfila como un enemigo que hay que rodear. 

P.- Ahora sí. La cumbre de Madrid no tenía el punto de mira en Rusia. Ahora han conseguido que la OTAN se fortalezca y se amplíe. 

R.-  Repito: Rusia se siente amenazada. La OTAN dice en sus documentos doctrinales que somos un enemigo. Y estaban colocando armamento ofensivo cerca de Rusia y querían instalarlo en Ucrania. En este caso en dos minutos un misil podría alcanzar Moscú.  

P.- Ucrania no iba a entrar en la OTAN. No estaba en la agenda. 

R.- Ucrania demandaba armas nucleares. 

P.- Las tenía y renunció a ellas. Rusia fue una de las garantes del memorándum de Budapest y ahora se ve expuesta. De vuelta al principio: si creo que estoy en mi casa y creo que el vecino me va a agredir pero soy yo el que entro y ataco, seré yo la agresora. 

R.- Si quiere este ejemplo, el vecino se mete en tu jardín, y luego en tu cocina. Y dice que lo hace porque es lo mejor para usted.

P.- No se mete en el jardín, ni en la cocina. 

R.- Usted lo ve así porque lee solo una fuente. Yo defiendo la posición de Rusia. No se puede negar que la OTAN estuvo acercándose a Rusia… ¿con qué razón?

P.- Los países lo piden libremente. 

R.- En los documentos que presenté en diciembre del año pasado a mis colegas diplomáticos españoles planteamos los proyectos de dos tratados a EEUU y la OTAN que la seguridad es compartida y no puede crearse a detrimento de la seguridad de otros. Cuanto más se acerca la OTAN a Rusia, la amenaza se percibe más. Es lo que traté de explicar entonces a mis colegas españoles. Pero no me escucharon. Y Ucrania nos preocupaba especialmente porque vivimos juntos más de 300 años. Muchos son nuestros parientes, además tenemos una frontera común.

P.- Si un país soberano quiere unirse a una organización, puede hacerlo. Si no, sería un satélite. 

R.-  Es el enfoque que tiene Occidente. Recordemos el desmembramiento de Yugoslavia. Muchos en la UE reconocieron la independencia de Kosovo. 

P.- España no. 

R.- Kosovo ni tuvo un referéndum pero reconocieron el derecho de autodeterminación. En Crimea hubo un referéndum y votaron a favor abrumadamente pero nadie lo reconoció. Para los crimeanos no existe este derecho, para Kosovo sí.

P.- No coincidimos. Crimea fue anexionada ilegalmente. Pero me gustaría saber si ustedes hacen autocrítica. ¿En qué se ha equivocado Rusia? ¿Han cometido algún error?

R.-  Sí, reconozco que nos hemos equivocado. Nos creímos las afirmaciones de la OTAN y de la UE. Pensábamos que eran socios fiables. 

P.- Desde la UE podrían decir lo mismo. Creían que Rusia era un socio fiable. Entablaron relaciones comerciales con compra de energía. 

R.- Siguen comprando. 

P.- Van a cortar y eso perjudicará a Rusia. 

Ucrania es un instrumento para debilitar a Rusia y Europa, que está siendo manipulada, es la manivela para conseguirlo»

R.- Cuando la UE deje de comprar el gas ruso, más barato que el estadounidense, comprará en otras fuentes. El gas será más caro. La industria europea perderá su competitividad respecto a la industria de EEUU. Creo que es el objetivo estratégico de EEUU. Europa está entre dos fuegos. Ucrania es un instrumento para debilitar a Rusia y Europa, que está siendo manipulada, es la manivela para conseguirlo. EEUU dirige desde detrás. 

P.- En ese caso Rusia habría caído en la trampa.

R.- En cierto modo sí. Pero Rusia está defendiendo sus intereses nacionales. 

P.- ¿Qué pretende Rusia? ¿Cuál es su jugada final?

R.- Como anunció nuestro presidente el objetivo es la desmilitarización de Ucrania. Este fin está al alcance pero no tan rápido como creían los observadores occidentales. Las razones son las siguientes: la operación dura porque el ejército ruso tiene la orden estricta de no alcanzar objetivos civiles, solo infraestructura militar. Para salvar la infraestructura civil, el movimiento debe ser cauteloso. En segundo lugar, porque la infraestructura civil se utiliza por los batallones ucranianos como escudo humano. La ONG Fundación para los Estudios Democráticos de Maxim Grigoriev, que encabeza un tribunal popular sobre Ucrania, ha reunido 300 evidencias que denuncian que los soldados ucranianos utilizan estas instalaciones civiles. Y las tropas atacantes han de calcular porque el disparo sale de ahí. Y en tercer lugar y quizá lo más importante es que ahora otro obstáculo es el suministro masivo de armamento letal y pesado de países de la OTAN. 

P.- Ucrania está más militarizada que nunca por la invasión rusa. 

R.- Hablamos de militarización en relación al suministro de armas y utilización de armas contra la  población rusa en el Donbás. Desde 2014 esas repúblicas sufren por esta razón. 

P.- Pero las tropas rusas ahora están arrasando y devastando ciudades en el Donbás. Según su versión, los ucranianos estarían entonces sacrificando a su población para culpar a Rusia. Es una guerra y Rusia está matando población civil. 

R.- Rusia no mata población civil. Ya le puse el ejemplo de Kramatorsk. 

P.- Lo hace. Está lleno Ucrania de periodistas, ong y están contando que los rusos atacan y arrasan ciudades. Mariúpol ha sido devastada. No es verosímil decir que las tropas rusas no estén haciéndolo. Pero no vamos a coincidir. Lo que me gustaría saber es qué quiere Rusia: que Ucrania sea parte de Rusia. 

R.- Rusia quiere que Ucrania sea un país amistoso con Rusia aniquilando los brotes de neonazismo como en los batallones nacionalistas. 

P.- ¿Amistoso a la fuerza? En Ucrania hay menos neonazismo que en otros países europeos, como se vio en las elecciones. Y ustedes han tenido tratos con partidos de ultraderecha como el de Marine Le Pen.

R.- No me meto en esto. En Ucrania hubo una ideología. Los colaboracionistas nazis se calificaron como héroes y se pusieron de ejemplo y estaban los batallones (como el Azov).

P.- Ucrania no era ni es un país nazi. Ustedes han tratado con AfD en Alemania sin problema. ¿Quieren que sea un país amistoso con Rusia imponiendo esa amistad tras una guerra?

No digo que la población de Ucrania fuera nazi pero había quienes trataban de introducir esa ideología. Han tratado de convertir a Ucrania en una anti Rusia»

R.- No digo que la población en general fuera nazi pero había quienes trataban de introducir esa ideología. Han tratado de convertir a Ucrania, con ayuda de muchos países de la OTAN, en una anti Rusia. Además, según nuestras fuentes militares, se preparaba un ataque inminente a las dos repúblicas de Donetsk y Lugansk que llevan siendo acosadas ocho años. Allí han muerto 14.000 personas por disparos de la artillería. Tuvimos que defender a esa población. 

P.- ¿No cree que Ucrania va a ser más anti rusa que nunca después de esta guerra? 

R.- No sé. No lo veo así. Nosotros los rusos tuvimos una buena relación con los alemanes. Era el país que mejor entendía a Rusia, a pesar de la Segunda Guerra Mundial.

P.- Pasaron muchos años hasta tejer esa relación. El país estuvo dividido y una parte estaba bajo su órbita. La Ucrania posterior a esta guerra será muy anti rusa. Es el drama. 

R.- ¿Qué deberíamos hacer entonces? ¿Dejar que Ucrania entre en la OTAN?

P.- Si Ucrania quiere, sí. La OTAN no es una organización de ataque, es defensiva, a la que los países se suman voluntariamente. Suecia y Finlandia son países no alineados que llaman a la puerta porque se sienten amenazados, quieren garantías de seguridad. 

R.- Nosotros consideramos a la OTAN una organización de ataque. Por eso se expande y declara su interés vital inclusive en Asia Pacífico. Pero no sabemos el contenido de lo que van a firmar Finlandia y Suecia. No creo que tengan garantías de seguridad mejores de las existentes al entrar. Estarán supeditadas a las decisiones de Bruselas. 

P.- ¿Ve riesgo de un enfrentamiento de Rusia y la OTAN? 

Queremos evitar un enfrentamiento con la OTAN pero está cada vez más involucrada en el suministro de armas a Ucrania»

R.- Queremos evitarlo de todos modos, pero la OTAN está cada vez más involucrada en el suministro de armas a Ucrania. Los jefes de la diplomacia europea han hecho declaraciones muy beligerantes y hablan de que solo por la vía militar pueden lograrse los objetivos. Se han referido a la necesidad de debilitar y subyugar a Rusia. No queremos que suceda un enfrentamiento pero depende de esta alianza que usted considera defensiva. 

P.- ¿Qué es lo que Rusia persigue finalmente? ¿Cómo acabaría la guerra?

R.- Nuestro fin es que la seguridad de nuestro país sea aceptada por los países occidentales. Compartimos el mismo continente. Vivimos en el mismo espacio. Estamos preocupados por nuestra seguridad y creemos que los documentos aprobados en Estambul y París, firmados por los países de la OTAN y la Federación Rusa, siguen vigentes. Es una seguridad compartida e indivisible. Exigimos a nuestros colegas en Occidente que recuerden que sus firmas están en estos documentos. No se puede decir que la OTAN es una alianza defensiva y luego llevar la Alianza hasta nuestras fronteras. Cuando los políticos de la OTAN actúen con sentido común, volveremos a la normalidad. Además lo que está pasando ahora es la transición de la unipolaridad que quiere conservar EEUU hacia el mundo multipolar. En estas circunstancias Occidente trata de sustituirse el derecho internacional por un así llamado «orden basado en unas reglas» que nadie vio, ni aprobó. Son reglas que se adaptan según la circunstancia. Por ejemplo, los rusos hemos visto congelados nuestros activos en los bancos occidentales. Nadie antes había ido tan lejos. Nos han robado. Se supone que estas son las reglas.

P.- Han violado el derecho internacional con la guerra. 

R.- No lo consideramos así. Quiero recordar que no se actuó de una manera similar con sanciones y todo contra EEUU por la guerra de Irak. O en Yugoslavia. O Libia. Hay doble rasero. 

P.- Hay otras violaciones del derecho internacional que no deberían tolerarse. De vuelta a Ucrania. ¿Mantendrá su territorio? ¿Tendría que renunciar a entrar en la OTAN?

R.- Ucrania había perdido parte de su territorio en 2014 en Donetsk y Lugansk. La propuesta que presentó Rusia en diciembre decía que la OTAN tendría que quedarse en las fronteras de 1997 (antes de la ampliación a Europa del Este). 

P.- Pero no es realista. 

R.- Ni la contestaron. Podrían haber dicho que no es realista y dar opciones, pero fue arrogantemente rechazado todo. Decían que cada país tiene su derecho a ser parte de la OTAN. 

P.- ¿Ve cercano el final de la guerra? ¿Cómo se imagina esa posguerra?

R.- Todo se termina. Espero que el final satisfaga a nosotros y al pueblo ucraniano. No hablo de la OTAN porque la OTAN no está interesada en el fin de esta contienda. Es notable. Todos sus llamamientos son de luchar hasta el último ucraniano.

P.- ¿España también?

España suministra armas a Ucrania y eso no ayuda a buscar el final de la guerra»

R.- España suministra las armas a Ucrania y eso no ayuda a buscar el final cuando habíamos intentado con el proceso de negociación con las primeras dos rondas en Bielorrusia y luego de forma presencial en Turquía. La parte ucraniana presentó una tesis y nosotros incorporamos nuestras propuestas. Justo después rechazaron todo y salió Bucha. Todo el proceso se congeló. 

P.- Un punto y aparte sobre España: ¿tienen en su radar a Nikolai Sadovnikov, el empresario y diplomático ruso que se vio con Carles Puigdemont antes de la declaración unilateral de independencia, según informaciones periodísticas?

R.- Nunca había escuchado ese nombre. Ni siquiera si existe esa gente. Quizá sean estafadores. Por el contenido de las ofertas que leímos en la prensa (los 10.000 soldados o el paraíso de criptomonedas, por ejemplo) es raro que en un país tan avanzado como España se tomara a esos tipos en serio. Suena a ciencia ficción o a chiste.

P.- De nuevo sobre la guerra: ¿confían en la mediación de Turquía?

R.- Tiene un potencial y capacidad muy elevada de ofrecer sus buenos oficios. Ya lo aceptamos en la última ronda en Estambul. Cualquier iniciativa buena es bienvenida.  

P.- ¿Cómo llevan los rusos esta guerra?

R.- Los rusos han consolidado su apoyo al presidente. Entendemos los objetivos de esta operación militar especial pero esto conlleva daños. Lo que tratamos es de hacer el menor daño posible a la infraestructura civil y a los civiles. 

P.- El Ministerio de Defensa británico habla de más bajas que en Afganistán.

R.- Les recomiendo seguir lo que dice el Ministerio ruso de Defensa. Los británicos suelen confundirse con los datos y las ubicaciones. 

P.- ¿Le ha sorprendido Zelenski? Ha vencido al softpower de Rusia. 

R.- En cierto sentido sí me ha sorprendido, porque le escuché cuando prometía al pueblo ucraniano hacer reformas, que también habrían gustado a los ruso parlantes. Me parecían razonables sus críticas al anterior régimen. Como artista que había trabajado en Rusia, donde ganaba dinero, conocía mi país, me parecía que representaba una esperanza para que nuestros países se acercaran. Pero luego tomó un camino diferente al prometido. Entiendo que él ahora quiere aniquilar a la oposición y se han prohibido los medios rusos. Todo esto ustedes lo llaman el pilar de la democracia. A Zelenski le ayuda su profesión, sin duda, a la hora de exportar la imagen de Ucrania, y también se ha logrado al prohibir cualquier opinión alternativa. Si aquí se dice una verdad que promueve Rusia, te tachan de ser pro Putin. 

P.- ¿Cómo va a pasar Putin a la historia después de esto?

R.- Ya está en la Historia como un líder fuerte con gran apoyo. Ha convertido a mi patria de un Estado que en los 90 estaba medio destruido con la ayuda de los amigos de Occidente en un Estado fuerte, moderno, donde la gente se siente libre. Muchas ciudades rusas superan en nivel de vida, cultura, a muchas urbes europeas. Gracias a nuestro presidente. 

P.- Será difícil restablecer las relaciones.

R.- Si Europa tiene cierta autonomía, se restablecerán más pronto que tarde. Pero de momento sobreviven a nivel subterráneo.