Asia

Duelo de superpotencias: EEUU y China se enfrentan por Taiwán

La isla, que Pekín reclama bajo su soberanía, es la piedra de toque que puede cambiar las hegemonías en el siglo XXI

Joe Biden, Nancy Pelosi y Xi Jinping con Taiwan

Carmen Vivas

“La solidaridad de Estados Unidos con los 23 millones de taiwaneses es más importante ahora que nunca antes, cuando el mundo afronta la elección entre autocracia y democracia”. Las palabras de Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, en Taipéi, aún resuenan en los pasillos del poder en Pekín. La segunda en la línea de sucesión en Estados Unidos ha cruzado una línea roja para China: con su viaje a Taiwán, la isla que considera parte de su territorio, ha puesto en cuestión de facto su integridad territorial. En nombre de la defensa de la democracia. En realidad, es un duelo entre dos superpotencias, una en ascenso por el Este, y otra en descenso, por el Oeste. Y el control de Taiwán, por su interés geoestratégico y comercial, es vital para que EEUU evite su decadencia y para que China confirme su supremacía. 

Para China, el gesto de Pelosi es una ofensa mayúscula y por ello exige a EEUU que pida perdón para echarse atrás con las medidas de ruptura de relaciones que acaba de poner en marcha. El embajador chino en Washington, Qin Gang, explica con un ejemplo en The Washington Post cómo se han sentido en Pekín al ver que Pelosi seguía adelante con sus planes a pesar de las advertencias del propio líder chino, Xi Jinping. “Si un estado de EEUU se separara y declarara su independencia y otras naciones le dieran apoyo político y armas, ¿permitiría el gobierno de EEUU y su población que esto pasara?”. Las palabras de Xi son siempre las mismas: “Están jugando con fuego y se van a quemar”. 

Respuesta múltiple y escalonada

Como habían anticipado, la respuesta va a ser múltiple y escalonada. La maquinaria de guerra se ha puesto en marcha para mostrar músculo militar y dejar claro que el Ejército Popular de China defenderá su territorio con todas las armas a su alcance. Las maniobras militares con las que han rodeado Taiwán por seis zonas son las mayores de la historia.

Con el fin de intimidar a los taiwaneses, lanzan misiles que sobrevuelan la isla y sobrepasan la línea mediana, la frontera oficiosa en el Estrecho de Taiwán. Incluso cinco misiles llegaron hasta las aguas de la zona económica especial de Japón, aliado de EEUU y de Taiwán en la región. El problema es que estos juegos de guerra entrañan enormes riesgos. En principio duran hasta este domingo. Es previsible que durante un tiempo realice incursiones para negar la soberanía que reclama Taiwán. 

Siempre existe el riesgo de accidentes cuando los ánimos están tan exacerbados»

isabel hilton, china dialogue

“Es una escenificación con vistas a mostrar su capacidad militar y a intimidar y desmoralizar a los taiwaneses. Siempre existe el riesgo de accidentes cuando los ánimos están tan exacerbados”, señala Isabel Hilton, editora de China Dialogue. 

China también ha anunciado la ruptura con Estados Unidos en asuntos clave en los que estaban cooperando las dos superpotencias como cambio climático, asuntos judiciales, seguridad marítima y cancela importantes reuniones militares entre ministros de Defensa. A su vez, tanto el embajador estadounidense como los representantes de otros países del G7 han sido convocados por Pekín.

Además, aplicará sanciones a Nancy Pelosi y a su familia por una acción que califica como “perversa y provocadora”. Para el jefe de la diplomacia de EEUU, Antony Blinken, China está utilizando pretextos, ya que la visita de Pelosi fue pacífica. Pelosi defiende que China no puede interferir en su agenda de viajes y reafirma que EEUU no ha variado su política de Una sola China

Protagonismo de Pelosi

Para China es inconcebible que Pelosi haya realizado el viaje sin el visto bueno del presidente, Joe Biden. Incluso el Pentágono se opuso a que lo realizara. Pero la presidenta de la Cámara de Representantes, firme opositora a China desde hace décadas, quiso mantenerlo a toda costa. Como congresista, Pelosi expuso en 1991 un cartel en la Plaza de Tiananmen para denunciar los abusos contra activistas de derechos humanos. En noviembre hay elecciones de medio mandato y vuelve a presentarse. 

“En EEUU los tres poderes están muy diferenciados. Pelosi puede haber actuado de forma autónoma, como una francotiradora. Ha dejado claro su apoyo a Taiwán, como lo hizo con Ucrania. Incluso ha dado a entender que podría haber una invasión de la isla. Además, la popularidad de Biden está a la baja y esto puede servir para recuperar apoyos de demócratas conservadores”, señala José Antonio Gurpegui, investigador en el Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá de Henares.

Es en el Congreso donde más apoyos ha recibido Nancy Pelosi, ya que cada vez son más los congresistas decididos a dejar de lado la ambigüedad estratégica, amparada de alguna forma en la fórmula de “un país, dos sistemas”, de Deng Xiaoping, y brindar claramente apoyo a la independencia de Taiwán. Fue el presidente republicano, Donald Trump, quien empezó a agitar la carta de Taiwán.

Poco a poco cada vez son más los acuerdos de venta de armamento y las muestras de apoyo a sus dirigentes, a pesar de que no hay un reconocimiento explícito de la independencia. Sería una declaración de guerra para China, si tenemos en cuenta cómo ha reaccionado con el viaje de la tercera autoridad de la potencia rival. 

El control de Taiwán, decisivo

“Taiwán es la piedra de toque que puede cambiar las hegemonías en el siglo XXI. En la perspectiva china la clave es el factor histórico nacionalista. EEUU puede perder su hegemonía si China prosigue su acenso a nivel económico, comercial, tecnológico… El catalizador puede darse en el ámbito estratégico y el factor más relevante es Taiwán. Si China se hace con el control, asesta un golpe crucial a EEUU, que ya desde la época de McCarthur hablaba de Taiwán como el portaaviones insumergible”, afirma Xulio Ríos, director del Observatorio de Política China

China ha reaccionado de forma implacable porque Taiwán es “un asunto central”. También porque en otoño se celebra el XX Congreso del Partido Comunista y en él se consolidará Xi Jinping para un tercer mandato. Cualquier señal de debilidad será nefasta para Xi. Para China es una cuestión que despierta un claro apoyo en la población, que no tiene dudas de que Taiwán es China y que el proceso de reunificación antes o después se dará. Además, a Xi Jinping le permite acallar a quienes están hartos con las estrictas políticas de aislamiento por el Covid o relativizar el lento crecimiento de la economía este año. 

China está convirtiendo este asunto en un catalizador del enfrentamiento estratégico con EEUU»

xulo ríos, observatorio de política china

“China está convirtiendo este asunto en un catalizador del enfrentamiento estratégico con EEUU. Va a tener consecuencias de mayor alcance en el plano político, de seguridad, comercial… El riesgo de escalada es grande y entraña un riesgo importante para Taiwán”, añade el investigador. “A Estados Unidos le permite presentar a China como una nación agresiva y le da base para potenciar sus alianzas en la región, como Aukus, y justificar el rearme de sus socios. Estas dos velocidades caminan hacia la confrontación. La cuestión es si se puede contener esta deriva”. Sería un ejemplo más de la trampa de Tucídides, ya sinónimo de la lucha por la hegemonía entre China y EEUU, que se prevé violenta. En este caso, al ser dos potencias nucleares, las dimensiones pueden ser catastróficas. 

Unas relaciones bajo mínimos

Sin ser alarmistas, lo cierto es que las relaciones entre Estados Unidos y China nunca han estado peor desde los 70, en palabras del propio embajador de EEUU en Pekín, Nicholas Burns. La guerra comercial que empezó con Donald Trump no se ha encauzado con la Administración Biden. A pesar de que los dos líderes han mantenido media docena de conversaciones telefónicas, el entendimiento es mínimo. Ahora han saltado por los aires los ámbitos en los que sí se estaba cooperando, algunos tan importantes como defensa, o el cambio climático. 

La consecuencia inmediata de este choque entre EEUU y China va a repercutir sobre todo en Taiwán, donde van a sentir más la presión de Pekín. Las elecciones locales de 2024 les permitirá evaluar el peso real de los nacionalistas taiwaneses y de los nacionalistas chinos. En principio, China, según los expertos, tenía el objetivo de la reunificación en la agenda a medio plazo, para el centenario de la República Popular, en 2049. China tiene como prioridad consolidar su economía y solo aceleraría los planes sobre Taiwán si ve su control en serio peligro. 

«China no está preparada para una reunificación por la fuerza. Tiene muchos problemas domésticos para una aventura militar de esa naturaleza. Incluso si les fuera bien, tendrían que hacer frente a una ocupación costosa», señala Isabel Hilton.

En Washington la idea predominante es que China está dando pasos agigantados para suplantar a Estados Unidos como potencia global. En la Estrategia de Seguridad Nacional de 2018 ya se mencionaba que la “competición estratégica entre Estados” era la principal preocupación, más que el terrorismo. Colaboró en la redacción del documento Elbridge Colby, autor de The Strategy of Denial, donde se traslada la idea de que China plantea una amenaza mortal para EEUU y sus aliados asiáticos. Según una encuesta de Gallup de 2021, en un año se duplicó el número de estadounidenses que ven a China como el enemigo: del 22% al 45%.   

En esta línea se entiende el último concepto estratégico de la OTAN en el que se deja claro que Rusia es una amenaza pero se subraya cómo China plantea serios desafíos a Occidente. En el documento, recién aprobado en la cumbre de Madrid, se dice que «las ambiciones declaradas y las políticas coercitivas de la República Popular China desafían nuestros intereses, seguridad y valores». También denuncia cómo «utiliza su influencia económica para crear dependencias estratégicas y aumentar su influencia. Se esfuerza por subvertir el orden internacional basado en normas, incluso en los ámbitos espacial, cibernético y marítimo».

Taiwán existe porque EEUU nunca ha dejado de apoyar a la isla»

josé maría peredo, universidad europea

“El momento es delicado porque está la guerra en Ucrania en marcha, han anunciado la eliminación del líder de Al Qaeda, y ahora este choque con China por Taiwán, donde han dicho que intervendrían en defensa de la isla. De hecho, Taiwán existe porque EEUU nunca ha dejado de apoyar a la isla. La visión de EEUU es global y su acción es global. Hacen ver al mundo que su capacidad es global”, apunta José María Peredo, catedrático de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea.  

Son cada vez menos los que hacen caso al veterano diplomático Henry Kissinger, artífice del acercamiento a Pekín en los 70. Para Kissinger juega en contra de los intereses de EEUU ver a China como una potencia enemiga o esperar que sea una democracia. «Es comprensible que China no quiera que los extranjeros se aproximen a sus fronteras y por lo tanto emprenda un esfuerzo en defenderse en ese sentido. Lo entiendo especialmente a la luz de la historia china. También es comprensible que Estados Unidos no quiera que haya ninguna región dominada por un superpoder, de manera que esto crea cierto equilibrio. Los dos elementos tienen que ser líderes en cooperación”, señala Kissinger en una cita de Renovar la Democracia, de Nathan Gardels y Nichlas Berggruen.

Kissinger ha llamado la atención sobre esas «confrontaciones interminables» que mantiene EEUU con China. «La incapacidad de Estados Unidos para aceptar la permanencia de China está en el centro de su ansiedad por un rival en ascenso. Asimismo, la fijación de China en el rejuvenecimiento, un legado de su siglo de humillación a manos de extranjeros, explica su temor a la contención estadounidense». En realidad, las dos superpotencias se muestran inseguras al dirigirse sin norte a una colisión en lugar de elegir otro rumbo. 

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