Internacional ENTREVISTA | Mohamed Salem Ould Salek, ministro de Asuntos Exteriores saharaui

"España se ha arrodillado frente a una monarquía medieval, feudal y chantajista"

Campamentos saharauis (Argelia)

Mohamed Salem Ould Salek, ministro de Exteriores saharaui FRANCISCO CARRIÓN

No escatima en calificativos contra España, a la que considera responsable junto a Francia de décadas de promesas incumplidas con los saharauis y su derecho a la autodeterminación, el último -recuerda- de los pueblos de la región sin haberlo ejercido. Mohamed Salem Ould Salek es el rostro de la diplomacia saharaui desde 1998. Un líder histórico que censura en los términos más contundentes el histórico cambio de posición del Gobierno español en el contencioso del Sáhara Occidental.

“La conducta española es muy grave porque alimenta el expansionismo marroquí”, denuncia sin medias tintas Salem Ould Salek en una entrevista a El Independiente desde los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (Argelia). El titular de Exteriores de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática desliza, sin citar la coyuntura actual marcada por la guerra en Ucrania, que “la agresión contra un país y la anexión a la fuerza no pueden ser toleradas”. “Francia y España han sido los países que han contribuido a permitir la anexión por parte de Marruecos”, advierte.

Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Mohamed V de Rabat, acusa también a la comunidad internacional y, en especial, a la ONU de eludir su deber de garantizar la celebración de un referéndum de autodeterminación bloqueado por el régimen alauí. “Hasta ahora no se han tomado grandes decisiones para obligar a Marruecos a hacer lo que se comprometió. Algunos países se han convertido ahora en parte del problema”, alerta.

Pregunta.- Han pasado ya siete meses del giro copernicano del Ejecutivo español en el litigio del Sáhara Occidental…
Respuesta.- La relaciones con el Gobierno actual están suspendidas por traición. El giro operado por Pedro Sánchez constituye un alineamiento con la posición del agresor y una violación de los derechos inalienables de nuestro pueblo a la autodeterminación y la independencia. Es grave. Algo intolerable y totalmente inaceptable.

Sin embargo, quiero aprovechar la ocasión para agradecer el apoyo histórico de los pueblos de España y sus fuerzas democráticas y representantes de las sociedad civil a la lucha por la libertad que estamos llevando en conformidad con los principios del derecho internacional y las decisiones de todas las organizaciones y tribunales internacionales.

Tenemos relaciones muy sólidas con fuerzas políticas y de la sociedad. Somos el único país vecino, por nuestras fronteras marítimas con las Islas Canarias, que tiene en su constitución al español junto con el árabe como idiomas oficiales de la República Saharaui. Somos el único país árabe-africano de habla hispana. Los saharauis tenemos otra visión de lo que tienen que ser y deben ser las relaciones entre la República Saharaui y España, contraria a las políticas de debilidad perseguidas por Madrid frente a Rabat.

P.- España sigue sin explicar las razones reales para este cambio de timón…
R.- Nuestra reacción a ese cambio es una condena marcada por una sorpresa. Y se expresa en una condena por la gravedad del caso. Y sorpresa por dos razones: Primero, por lo humillante en su forma y contenido; y segundo porque, a nuestro juicio, en esa transacción vergonzosa se vendió de nuevo al pueblo saharaui pero al mismo tiempo fueron sacrificados los propios intereses de España incluyendo su imagen y capacidad de ser un actor regional con palabra y peso. España se ha arrodillado, de la manera más fea, frente a una monarquía medieval, feudal y chantajista.

La conducta española es muy grave porque alimenta al expansionismo marroquí. Marruecos es el único país en la región que no respeta las fronteras de sus vecinos, fronteras reconocidas internacionalmente. Emplea todos los medios, sin escrúpulos, para alcanzar sus objetivos.

Fueron sacrificados los propios intereses de España, incluyendo su imagen y capacidad de ser un actor regional con palabra y peso

P.- La política exterior marroquí está llevando a cabo una estrategia muy agresiva, especialmente en América Latina, con especial atención a Perú…
R.- No hay batalla específica en América Latina. Hay una acción diplomática saharaui a nivel internacional desde hace décadas para informar, conseguir apoyos y establecer relaciones. Hoy, la comunidad internacional no ke reconoce a Marruecos ninguna soberanía sobre el Sáhara Occidental. La República Saharaui y Marruecos son dos países miembros de la organización continental, la Unión Africana, y asisten los dos a todas las cumbres del partenariado con la ONU, la Unión Europea, la Liga Árabe y otros organismos, entidades y países individuales.

Marruecos navega a contra corriente. La estrategia marroquí basada en las transacciones ilegales y la compra de votos es, simplemente, una perdida de tiempo y dinero. La continuación y persistencia de la aventura del Sáhara Occidental no solamente llevará a Marruecos a la explosión, sino también a la muy posible desaparición de la monarquía. Hassan II comprendió que el referéndum de autodeterminación a cambio del cese del fuego era la vía obligada para la paz. Es algo que precisamente Mohamed VI y su equipo no comprenden.

P.- Frente a un enemigo embarcado en sumar lealtades, ¿cuál es su estrategia?
R.- Contamos con una causa noble, justa e internacionalmente recogida como una cuestión de descolonización que solo puede ser resuelta mediante el ejercicio por parte del pueblo saharaui de su derecho a la autodeterminación y la independencia. Tenemos apoyos sólidos pero la determinación del pueblo saharaui y su heroísmo demostrado a lo largo de los tiempos es el primer sostén de nuestra batalla por la libertad y la paz.

La continuación de la aventura del Sáhara no solamente llevará a Marruecos a la explosión, sino también a la muy posible desaparición de la monarquía

P.- La Minurso lleva años enfrentándose a obstáculos para cumplir con su misión. ¿Cuál es su futuro?
R.- La Minurso, como indica su nombre, se estableció para organizar el referéndum. Su tarea fue bloqueada por el ocupante marroquí con la complicidad de miembros del llamado grupo de los amigos. Con la actuación humillante de Pedro Sánchez. Ya todos sabemos de quién es el mejor amigo. Francia y España fueron quienes obstaculizaron el plebiscito. Operan para el agresor. Trabajaron para desviar el proceso de descolonización y cambiar su naturaleza jurídica, pero nunca  van a lograr ese objetivo.

Sí son culpables de torpedear los trabajos del Consejo de Seguridad de la ONU, que no pudo imponer a Marruecos la aplicación del acuerdo alcanzado después de 16 años de guerra y firmado por las dos partes bajo los auspicios del propio Consejo de Seguridad. Son Francia y España, también, quienes obstaculizan la aplicación de la justicia europea en el caso de los acuerdos ilegales [en materia de pesca] con el ocupante marroquí. Y son ellos mismos los que no permitieron que la Minurso velara por el respeto de los derechos humanos en el Sáhara Occidental.

Es probable que los franceses sean más astutos. Demostraron saber maniobrar mejor para preservar sus intereses, no sin dificultades, y a veces administrando grandes crisis. Pero creo que al final Francia, por interés estratégico en África y en el mundo, sabrá sacar a Marruecos del laberinto del Sáhara Occidental y salir ganando con los pueblos de la República Saharaui y Marruecos y con todos los demás de la región noroeste de África.

Me temo que España, como venimos observando desde 1975, puede resultar el gran perdedor si continúa la misma política de agradar al lobo creyendo poder tenerlo controlado, y peor, tenerlo como aliado contra los demás. Es lamentable y se trata de una gran equivocación. Casi un chiste. Ahora que la guerra se ha reanudado por culpa de Marruecos y sus cómplices, la tarea de la Minurso está completamente bloqueada.

P.- En las últimas semanas hemos asistido a ciertos gestos de acercamiento de Túnez con el Frente Polisario. Ambos tienen como socio a Argelia…
R.- La mayoría de los miembros de la Liga Árabe no tienen tradición de apoyar los procesos de liberación nacional ni la democracia ni los derechos humanos. Pero tenemos mucho apoyo popular en esta parte del mundo. Gran número de partidos políticos, movimientos sociales y personalidades son solidarios con la legítima lucha de nuestro pueblo.

P.- Tras 47 años de exilio, ¿cómo ve el futuro de la causa?
R.- Hay que seguir la batalla hasta que la República Saharaui pueda ocupar su asiento en Naciones Unidas, como todos los pueblos del mundo, a pesar de las grandes adversidades y desafíos. No hay marcha atrás.

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