Hablamos justo el día en que el ex presidente Luis Inácio Lula de Silva, candidato del Partido de los Trabajadores a la Presidencia, cumple 77 años. Edegar Pretto (Miraguaí, 1971), que ha sido candidato a gobernador del PT en Rio Grande del Sur, un feudo tradicionalmente conservador, nos lo cuenta con ilusión. «Lula se siente con la pasión de un treintañero y con la disposición de un veinteañero», asegura Pretto, que evoca a su líder continuamente en la entrevista con El Independiente. Todavía tiene en mente el encuentro de Lula con sus seguidores en Puerto Alegre la semana pasada: acudieron unas 50.000 personas. Este domingo Lula, quien ya fue jefe del Estado de 2003 a 2010) se disputa la Presidencia de Brasil con Jair Mesías Bolsonaro, el actual mandatario. En la primera vuelta Lula obtuvo el 48,3% de los sufragios (57,2 millones de votos) y Bolsonaro el 43,3% (51 millones). En los sondeos sigue teniendo ventaja Lula pero se va estrechando a medida que se acerca la votación.

Lula no pudo competir en 2018 porque estaba en la cárcel condenado por corrupción. El Tribunal Supremo Electoral anuló las sentencias contra Lula en la primavera de 2021 y le permitía volver a la contienda electoral. Para los detractores de Lula, como Bolsonaro, el Supremo había tomado una decisión política. Para los petistas por fin se había hecho justicia. Así llegamos a las elecciones a la Presidencia más polarizadas de la historia de Brasil: o vuelve Lula, ídolo del movimiento de izquierdas, o se mantiene Bolsonaro en el poder, con el apoyo de ultraliberales, militares y los evangélicos.

Edegar Pretto nos asegura vía Zoom desde Porto Alegre que dentro de la campaña del Partido de los Trabajadores tienen «una gran esperanza» en la victoria de Lula. En la primera vuelta, Pretto, que se presenta en su web como “un gaucho de palabra”, se quedó a apenas 2.000 votos de competir con Onyx Lorenzo, candidato del bolsonarismo en Río Grande del Sur, pero va a seguir dando la batalla. En la estela de líderes históricos como movimientos participativos como Olivo Dutra, representa una nueva generación del PT. Lidera el movimiento de hombres para el fin de violencia contra las mujeres, enmarcado en el programa HeforShe de la ONU. Formado en los movimientos sociales, con estudios en gestión pública, ha sido el diputado del PT más votado en Río Grande del Sur durante tres mandatos y ejerció como presidente de la Asamblea Legislativa del estado. Está muy activo en la campaña y va a continuar en la lucha contra el bolsonarismo como diputado en su estado.

Pregunta.- ¿Cree que los votantes brasileños obran a favor del candidato elegido o quieren evitar que gane el contrario? ¿Son antipetistas contra antibolsonaristas más que lulistas y bolsonaristas? 

Bolsonaro representa la cultura machista de odio, rencor, de superioridad masculina. Hemos llegado al récord de feminicidios: 1.319 mujeres en 2021″

Respuesta.- De parte del presidente Lula nuestra motivación es por la victoria de nuestro proyecto, y para ello precisamos derrotar el fascismo, representado por Bolsonaro. En Brasil la vida del pueblo trabajador es cada vez más difícil. Brasil no soporta cuatro años más de Bolsonaro. La economía no lo soportaría. Representa la vuelta del hambre, la miseria, el desempleo, todo eso que en los mandatos el PT se convirtió en algo del pasado. No olvidemos que con Lula y Dilma llegamos al pleno empleo, erradicamos el hambre, declarado por la ONU, se elevó el salario mínimo, los empresarios vendían más, y aumentó la producción industrial. Eramos la sexta economía del mundo y ahora somos la décimo primera y en caída. Para mejorar la economía y la vida de las personas hemos de derrotar el proyecto que representa Bolsonaro, pero va más allá de él. Hemos llegado a un récord de feminicidios: 1.319 mujeres en 2021. Bolsonaro representa también esa cultura machista, de odio, rencor, de superioridad masculina. El número de mujeres que apoya a Lula es cada vez mayor. Con nuestra victoria del domingo, que esperamos que suceda, se deberá a muchas mujeres, y muchas estarán en primera plano como lo estuvo la presidenta Dilma.

Somos un movimiento de resistencia como se vio en el apoyo que recibió Lula cuando estuvo preso. Montamos un campamento de resistencia los 570 días que estuvo en la cárcel. Creo que Bolsonaro ni las fuerzas de extrema derecha se imaginaban que íbamos a resistir tanto, gracias a nuestras raíces en los movimientos sociales, hasta el punto de que Lula ha logrado el mayor apoyo de un presidente en la primera vuelta y hemos aumentado el número de representantes en la Cámara Federal y el Senado. Si sumamos los  votos de Lula, Simone Tebet (ahora en la campaña de Lula) y de Ciro Gomes, que fue del PT, llegan al 57% de los votos. En las últimas semanas estamos viendo cada vez más llamadas a la violencia contra manifestantes de izquierdas, crímenes raciales, amenazas a miembros del Supremo Federal. Todo esto ha asustado al sector medio, que no es de izquierdas, así que incluso políticos de derecha están apoyando a Lula. Por eso creo que venceremos el domingo, por el bien del país, de América Latina y del mundo. Necesitamos una victoria en Brasil para restablecer una nueva relación con el mundo y derrotar al fascismo que representa Bolsonaro. 

P.- Usted se ha referido al papel de las mujeres y precisamente la esposa de Bolsonaro, Michelle, ha participado activamente en la campaña en esta segunda vuelta. Especialmente está tratando de captar el voto de los evangélicos. Lula ha dado pasos para no perder su apoyo. ¿En qué medida serán decisivos?

R.- Es una fuerza importante porque es una fuerza silenciosa que no se puede identificar. Actúan donde las personas están más empobrecidas de cuerpo y de alma. Es constante el trabajo que hace parte de su liderazgo. También hay religiosos que apoyan a Lula. Aquí es muy fuerte la Iglesia Católica y los bolsonaristas incluso han agredido a religiosos católicos. Igual que hay una movilización de los evangélicos también hay una reacción a favor de Lula entre los católicos. Supone un contrapunto. Son religiosos, padres, líderes.. El mensaje del Papa Francisco, no se refiere a Lula, pero ha hablado de paz, de acabar con el odio, y eso tiene eco en nuestro país. Otros líderes de otras religiones están haciendo el contrapunto al movimiento conservador evangélico. 

P.- Usted ha hecho campaña en un estado, Río Grande del Sur, muy difícil para el petismo. Aún así ha logrado avances, ya que estuvo a punto de pasar a segunda vuelta. ¿Cómo se puede vencer al bolsonarismo en un estado conservador como el suyo?

Hemos demostrado que incluso en un estado conservador como Río Grande del Sur podemos hacer que crezca nuestro partido y ayudar al presidente Lula. Estamos consiguiendo que el bolsonarismo sea una página del pasado»

R.- Hemos demostrado que incluso en un estado conservador como Río Grande del Sur podemos hacer que crezca nuestro partido y ayudar al presidente Lula. En las últimas elecciones llegamos al 17,7% de los votos y ahora al 26,76%. Tenemos la mayor representación en el Parlamento y el primer diputado negro, en un estado mayoritariamente blanco. Río Grande del Sur ya no es un estado bolsonarista. Estamos consiguiendo que el bolsonarismo sea una página del pasado. Estamos ante otra configuración política. En la región del Sur, conservadora, con agronegocios, los que apoyan el desmantelamiento del Amazonas, crece la fuerza popular, gracias al empuje de jóvenes y mujeres. Lula ha aumentado un 19% comparado con lo logrado por el candidato del PT en las últimas elecciones. Nos quedamos fuera de a segunda vuelta por la gobernación del estado por solo 2.000 votos y la base de votantes del actual gobernador, Eduardo Leite, dará su apoyo a Lula en las presidenciales. Está cambiando Río Grande del Sur. 

P.- El PT está muy centrado en la personalidad de Lula. Y eso atrae a muchos pero también cuenta con numerosos detractores. Parece que más allá de Lula no hubiera nada en el PT. ¿No es hora de que una nueva generación tome el mando? 

R.- Tenemos tiempo para debatir, pero primero ha de volver al Palacio de Planalto. Es nuestro gran líder. Cumple hoy 77 pero está en plena forma y confiemos en que gane y cumpla su mandato y medique de nuevo el curso de nuestro país. Haremos una gran fiesta en Puerto Alegre para enviarle mucha energía. Una vez que vuelva a ser presidente se abre un periodo en el que discutiremos con él y contamos con su generosidad para buscar nuevas figuras en el campo progresista. Pero seguirá siendo nuestra referencia política. 

P.- En primera vuelta Bolsonaro logró mejores resultados de lo que preveían los sondeos y sus candidatos en las Cámaras y en los estados también consiguieron avances. El bolsonarismo se quedará, gane o no Bolsonaro. ¿A qué atribuyen la fuerza del bolsonarismo?

Hay una nueva oportunidad para que la izquierda y parte de la derecha busquen puentes que nos unan para enfrentar esa oleada de fascismo que representa Bolsonaro»

R.- Brasil no es una isla separada del resto del mundo. Hay una ola fascista que está extendiéndose por el mundo. Las grandes potencias del mundo actúan en Brasil, es un país codiciado. Y las fuerzas de extrema derecha internacional también se ha movilizado. Por eso la derrota de Bolsonaro es importante para nuestro país y para América Latina y el mundo. Romperemos esa oleada de fascismo. Aquí se organizan milicias armadas, Bolsonaro quiere que la sociedad civil tenga armas, y se cree superior a los otros. Es un trabajo cultural el que hemos de hacer tras la reelección. Hay una movilización fuerte de la extrema derecha pero también de la izquierda. La derecha moderada casi ha desaparecido. En Río Grande del Sur hay todavía un candidato del PSDB, Eduardo Leite, de la derecha, pero son casos excepcionales. Hay una nueva oportunidad para que la izquierda y parte de la derecha se vuelven a sentar en la misma mesa y conversen sobre el futuro del país, y buscar puentes que nos unen para enfrentar a esa oleada del fascismo, que representa Bolsonaro en nuestro país. Después de ganar las elecciones, si Bolsonaro asume la derrota, porque dice que va a resistir, cuestiona las urnas electrónicas, ataca al Supremo Federal e instiga a sus seguidores a resistir, hemos de contar con las fuerzas moderadas y progresistas, tanto de aquí como de otros países del mundo para fortalecer la democracia brasileña. 

P.- Lula ha hecho una plataforma más centrista, pero en el plano internacional, cuál será la relación con Maduro y Ortega. ¿Condenará estas dictaduras? 

R.- Respetamos la soberanía de las naciones; es decir, creemos que cada uno ha de ocuparse de sus problemas internos porque también Brasil tiene muchos problemas internos. Y siempre nos movió la solidaridad con el resto del mundo cuando gobernaron Lula y Dilma, no solo con los países afines. Será un gobierno solidario con países de América Latina. Lula nos cuenta cómo solía recibir demandas de otros países que no tienen la fuerza política de Brasil. 

P.- También serán solidarios con Ucrania. 

R.- Siempre solidaridad sin intervención. Es nuestra característica. Lula hará gobierno con sectores de centro. Siempre estará con los que más necesiten dentro y fuera de Brasil. Recompondrá las relaciones con los estados en Brasil, sea cual sea su dirección política. Bolsonaro no tiene una relación republicana. Lula quiere impulsar un nuevo pacto federativo. Y también mantendremos una relación distinta con el resto del mundo, basada en la solidaridad. 

P.- ¿Temen que Bolsonaro no reconozca la victoria de Lula?

R.- No tenemos miedo pero estamos preparados para esto también.

P.- ¿Lula reconocería la victoria de Bolsonaro?

R.- Sin duda. Nosotros confiamos en el sistema electoral brasileño. Ya está comprobado que funciona desde hace años. Bolsonaro está cuestionando las urnas electrónicas para movilizar a los suyos y resistirse. 

P.- ¿Ve una deriva autoritaria si vuelve a ganar Bolsonaro? 

R.- Será mucho peor el segundo mandato porque la victoria le hará sentirse autorizado. 

P.- ¿Teme que haya un estallido de violencia si Bolsonaro no reconoce su derrota? ¿Qué haría el Ejército?

Sí, nos preocupa, como muestran los últimos episodios, Bolsonaro ya está enardeciendo a sus bases para que no acepten el resultado electoral. Y como vimos en la detención de Roberto Jefferson [ex diputado aliado del actual presidente que se atrincheró durante horas en su domicilio y disparó 50 balas y tres granadas antes de ser arrestado], hay mucha gente armada y peligrosa. El Ejército, por su parte, está dando muestras públicas de que respetará el resultado electoral. Serán días difíciles para la democracia brasileña.