Después de 580 días preso en Curitiba por corrupción, el ex presidente de Brasil Luis Inácio Lula da Silva ha recuperado este viernes su libertad. Vestido completamente de negro, ha sido recibido por cientos de seguidores a los que ha saludado con una señal de victoria.

Lula ha hablado a su militancia a las puertas de la prisión. Ha arremetido contra aquellos que están podridos en la Fiscalía, la Policía Federal y la Justicia, unos sectores que, según el ex presidente brasileño, trabajan para criminalizar a la izquierda, al Partido de los Trabajadores, y al propio Lula.

«El lado podrido del Estado brasileño está criminalizando a la izquierda y me ha criminalizado», ha puntualizado.

«Ustedes son el alimento de la democracia que he necesitado para resistir a los ataques del lado podrido del Estado brasileño», ha declarado Lula, según informa el diario Folha de Sao Paulo.

Emocionado, ha dado las gracias a todos aquellos que han estado pendientes de su encarcelamiento. Muchos le lanzaban mensajes de ánimo y saludos desde fuera de la prisión.

También ha atacado al juez Sergio Moro, quien fue clave para encarcelarle, y ahora es ministro de Justicia en el gobierno de Jair Bolsonaro.

Es el amor el que va a vencer en este país», ha dicho Lula a sus seguidores al salir de la cárcel de Curitiba

Ha confesado que, a sus 74 años, en su corazón no hay espacio para el odio, solo para el amor. «Es el amor el que va a vencer en este país», ha asegurado en tono mesiánico. Lula parece más delgado y más envejecido. Va a convocar a sus seguidores este sábado y ha anunciado una gira por todo el país.

El ex presidente Lula da Silvia ha podido salir en libertad una vez que el Tribunal Supremo Federal decidiera el jueves, por seis votos a favor y cinco en contra, revocar la ley que establece que los convictos comienzan a cumplir sus penas después de perder su primera apelación.

Como consecuencia de este dictamen, un juez federal ha ordenado su liberación inmediata. Aun le quedan recursos ante la Justicia a Lula. Llevaba desde el 8 de abril de 2018 en prisión en Curitiba.

Su excarcelación no significa que haya sido exonerado, sino que esperará en libertad a agotar las vías de recurso en las dos condenas que ha recibido hasta la fecha y que podrían aumentar, ya que tiene ha sido imputado en otros cinco casos derivados de Lava Jato y tiene tres denuncias pendientes, según informa Europa Press.

Lula fue condenado en julio de 2017 a nueve años y medio de cárcel por aceptar un tríplex de lujo como pago a los favores políticos que hizo a la constructora OAS. Posteriormente, la pena se cambio, primero a doce años y un mes y finalmente a ocho años y diez meses.

El pasado mes de febrero, el antiguo dirigente sindical recibió una segunda condena por corrupción por las reformas que las constructoras OAS y Odebrecht hiceron en una propiedad rural que sería suya en Atibaia, Sao Paulo, como pago de sus favores políticos.

Aunque podría haber disfrutado de un régimen de semilibertad, porque ya ha cumplido la sexta parte de la pena, no lo ha querido aprovechar. Decía que solo iba a aceptar la libertad.

Lula da Silvia, de origen muy humilde y con un gran carisma, siempre ha defendido su inocencia. Afirma que es víctima de una persecución política. Va a volver a las calles para plantar cara a Bolsonaro.