Miles de ciudadanos chinos han dicho «basta ya». Están hartos de que casi tres años después de que se detectaran los primeros casos de coronavirus en Wuhan aún tengan que someterse a la política de Covid Cero, que supone la aplicación de severísimas restricciones que les impiden actividades tan cotidianas como ir al cine o salir a la compra. La cuestión afecta directamente al líder chino, Xi Jinping, porque ha sido el gran defensor de estas medidas, cuya eficacia muchos epidemiólogos ponen en duda. Pero los dirigentes chinos tratan de impedir una crisis sanitaria a toda costa. Desde el fin de semana las protestas se han extendido por más de una decena de ciudades y en algunas manifestaciones se ha demando la dimisión de Xi Jinping. El número de nuevos casos ronda los 40.000. Vuelve a haber fallecidos. La policía china ha realizado una demostración de fuerza en todo el país, especialmente con controles en Pekín y Shanghai, para impedir que haya más movilizaciones.

1. ¿Cómo empezaron las manifestaciones?

Lo que estamos viendo ahora en las calles de Shanghai, Pekín y otras ciudades se viene gestando desde hace meses. Hay varios sucesos que han crispado a la población, a la que se le ha dicho por activa y por pasiva que las medidas están encaminadas a proteger su salud. Pero en septiembre un autobús que transportaba a personas a un centro para pasar la cuarentena se estrelló en Guizhou y murieron 27 personas. Por el Covid habían muerto dos personas en la provincia.

En Zhengzhou, miles de trabajadores de la fábrica FoxConn de iPhone se enfrentaron a la policía antidisturbios después de llevar un mes recluidos. En las grandes fábricas y empresas se aplican estrictas medidas antiCovid. Los trabajadores están aislados largas temporadas para evitar contagios y para mantener la producción. A pesar de la censura en las redes, muchos ciudadanos chinos han conocido casos de muertes relacionadas con la aplicación del Covid Cero.

El estallido de este fin de semana está relacionado directamente con la muerte en un incendio de al menos diez personas en Urumqi, Xinjiang, en un edificio que llevaba bloqueado unos cien días. Primero se convocaron vigilias que se transformaron en protestas. En Shanghai, numerosas personas se concentraron en Middle Urumqui, una calle que lleva el nombre de la capital de Xinjiang para rendir homenaje a las víctimas. Pero la multitud acabó coreando eslóganes contra el presidente, Xi Jinping. El domingo las protestas se habían extendido a la capital, Pekín, sobre todo en los campus universitarios. Llegó a haber unas mil personas cerca del río Liangma el domingo por la noche. También se levantó la población en Chengdu, Wuhan, Lanzhou, Nanjing, etcétera.

2. ¿En qué consiste la política de Covid Cero?

Incluso cuando hay pocos casos de Covid las autoridades locales imponen cierres estrictos. Se realizan pruebas masivas en los lugares donde se han notificado casos. Quienes tienen Covid han de permanecer aislados en casa o en cuarentena en instalaciones gubernamentales. Se cierran los negocios y las escuelas en las zonas aisladas. Las tiendas también se clausuran, salvo las de alimentación. Los cierres se prolongan hasta que no hay nuevas infecciones. En ocasiones se obliga a los trabajadores a dormir en las fábricas para mantener la producción en cuarentena. Las medidas han afectado al crecimiento económico: en 2022 ha sido de un 3,9%. El objetivo era del 5,5%.

3. ¿Qué relevancia tienen estas protestas?

Mario Esteban, investigador principal del Real Instituto Elcano, subraya que son «un tipo de protestas que no hemos visto en China desde Tiananmen en junio de 1989». Hay dos factores especialmente relevantes, a juicio de Mario Esteban: «Por un lado, su transversalidad, no son restringidas a un tipo de población. Vemos estudiantes, profesionales, todo tipo de gente en general. Por otro lado, se están dando de forma simultánea en diversas partes del país. Lo habitual es que en China las movilizaciones sean fragmentadas y vinculadas a temas locales». Según este investigador, «tienen un potencial desestabilizador muy alto» en caso de que se mantengan en el tiempo y se extiendan.

4. ¿Qué demandan los ciudadanos?

En las concentraciones muchos muestran hojas en blanco. Empezó un manifestante en la universidad de élite de Tsinhua, de Pekín. «El papel en blanco representa todo lo que queremos decir y no podemos decir», decía a Reuters un estudiante en la capital china. Están denunciando la censura que sufren. En algunos videos se escucha a la gente cantando el himno nacional de China: «Levántate, los que se niegan a ser esclavos». Hay quienes portan pancartas en las que se lee: «Queremos ir al cine», y los más atrevidos van más allá y piden la dimisión de Xi Jinping. Y también hay quienes demandan «democracia y libertad» pero defienden al Partido Comunista. «Abajo el revisionismo», decía una mujer en Pekín.

5. ¿Qué significado político tiene esta revuelta?

Isabel Hilton, fundadora de China Dialogue, señala que esta oleada de protestas «demuestra que existe una oposición sincera al Partido Comunista Chino, pero es difícil saber su alcance. No creo que estas protestas sean lo suficientemente grandes como para provocar un cambio político sustancial, pero sí preocuparán al partido por lo que revelan».

La cuestión es que el principal defensor de la política de Covid Cero ha sido el presidente chino, Xi Jinping, como se vio en el XX Congreso del Partido Comunista, celebrado en octubre. «Ha invertido su capital político en defender el Covid Cero. Xi Jinping se identifica con estas medidas y por ello hemos escuchado que hay quienes piden su dimisión. No es una crítica a un funcionario local. Apunta a las más altas instancias», afirma Mario Esteban.

6. ¿Por qué insiste Xi Jinping en el Covid Cero?

Son 1.400 millones de personas, el 20% de la población del mundo. Los ancianos deben de ser unos 200 millones. El índice de vacunación es muy bajo: no alcanza el 60% con alguna dosis en los que tienen entre 60 y 69 años, pero apenas es la mitad en los octogenarios. Mucha gente mayor no ha querido vacunarse. «Si no cortas la propagación del virus y las infecciones aumentan, el colapso de los hospitales sería cuestión de días y habría muchos muertos. En el ámbito rural el sistema sanitario es deficiente, y en las ciudades no es tampoco equiparable a una ciudad occidental», dice Xulio Ríos, asesor emérito del Observatorio de Política China. La inversión social ha sido débil durante muchos años. «En cuanto a la dimensión política hay que tener en cuenta que todo lo han empeñado en la protección de las personas», añade. De esta manera, si los ciudadanos no se sienten más protegidos, buscan responsables.

7. ¿Cómo está respondiendo el régimen chino?

Al principio la policía dejó que los manifestantes se desfogaran, pero una vez que se han extendido las acciones las fuerzas de seguridad se han desplegado en varias zonas del país, sobre todo en Pekín y Shanghai, para evitar nuevas movilizaciones. Hay detenidos y en los medios chinos no se informa sobre lo que está pasando. Un periodista de la BBC, Edward Lawrence, ha estado retenido unas horas tras impedirle hacer su trabajo. Según la BBC, fue «golpeado y pateado por la policía». Un portavoz gubernamental dijo que Lawrence no se había identificado como reportero y eludió contestar las preguntas más relacionadas con las revueltas.

En Shanghai hubo enfrentamientos entre los manifestantes y la policía el sábado, lo que no impidió que la gente volviera el domingo. Entonces se creó más caos y se acentuó más represión. Cientos de agentes formaron un muro humano para bloquear las carreteras. El lunes se colocaron barreras fijas.

En Xinjiang, altos cargos del partido se reunieron para decir que se «reprimieran estrictamente» el fomento de los rumores, la incitación a los incidentes y la resistencia violenta a las medidas de control de la epidemia, según los medios de comunicación estatales.

En la capital también aumentó la presencia policial en las zonas donde hubo concentraciones, como cerca de la estación de Pekín central. Decenas de coches de policía circundaban la zona. Han impedido que se realice una protesta convocada por mensajes encriptados en aplicaciones de mensajería. En la universidad Tsinghua se anunció un simposio sobre la pandemia y se informó a los estudiantes que estaban de vacaciones.

Los medios de comunicación estatales no se han referido a las protestas pero sí que han recordado que la política de Covid Cero es «la más eficaz desde el punto de vista científico».

Los expertos coinciden en que a estas alturas, las autoridades no tienen mucha alternativa, salvo cierta relajación de las medidas, pero con mucha vigilancia. «Es difícil gestionarlo sin que esa relajación de medidas conlleve una crisis sanitaria alta. Pero puede que aceleren la transición a una política menos restrictiva. Después del congreso se esperaba este cambio pero no se dio», afirma Esteban.

8. ¿Hay riesgo de un cambio político?

Mientras tanto, el líder chino da apariencia de normalidad absoluta. El lunes se ha entrevistado con el presidente de Mongolia,Ukhnaagiin Khurelsukh, y el jueves se verá con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Hay voces que piden a Charles Michel que aluda a las protestas o cancele la visita. Xi Jinping dejó todo atado y bien atado en el XX Congreso del Partido Comunista de China. A su alrededor solo quedan fieles a Xi. Esteban compara la situación con Tiananmen, fruto de meses de protestas, cuando «el Comité Permanente del Politburó estaba fragmentado, de modo que los manifestantes contribuyeron a aumentar las divisiones. Ahora todos son muy próximos a Xi Jinping. Es prematuro saber si hay un cambio de régimen».