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La Coalición Leopard, una advertencia a Putin, pero aún insuficiente para ganar la guerra

Ucrania tardará varios meses en tener operativos los 80 carros de combate europeos y aún más tardarán los 31 Abramss

Soldados alemanes en un Leopard 3 del Bundeswehr

Soldados alemanes realizan maniobras con un Leopard 2A6 en Augustdorf. EFE

La Coalición Leopard está en marcha, una vez que Alemania ha dado su visto bueno al envío de los carros de combate pesados, originalmente fabricados por Krauss-Maffei-Wegmann, los más comunes en los ejércitos europeos. El canciller federal, el socialdemócrata Olaf Scholz, confirmaba este miércoles ante el Bundestag que Berlín volvía a ser pionera en la ayuda a Ucrania «para frenar el imperialismo ruso». Scholz anticipa que «en una primera fase» los ucranianos recibirán unos 80 carros de combate de diversos países europeos. Y pocas horas después el presidente de EEUU, Joe Biden, anunciaba que entregaría 31 Abrams a Kiev. Es una advertencia al líder ruso, Vladimir Putin, pero aún es insuficiente para ganar la guerra.

El Kremlin ha acusado a Alemania de romper con su compromiso histórico al enviar sus tanques a combatir contra los tanques rusos. Pero ya no estamos en la Segunda Guerra Mundial. Es Rusia quien practica una política imperialista a la que hay que responder, ha dicho el canciller Scholz. El embajador ruso en Alemania, Serguei Nechaev, ha calificado la decisión como «extremadamente peligrosa» por llevar el conflicto «a una nueva fase de confrontación».

EEUU entregará 31 Abrams M1 y el Reino Unido ya anunció que daría 14 Challenger. Aún los franceses no han dicho nada sobre sus Leclerc. Hay una coordinación clara: este miércoles hablaron por teléfono Biden, Scholz, el francés Emmanuel Macron, el británico Rishi Sunak y la italiana, Giorgia Meloni. El mensaje a Putin está claro: haremos lo que sea necesario para ayudar a Ucrania, aunque siempre será paso por paso. Alemania ha esperado a que EEUU también se sumara a la iniciativa.

Biden ha asegurado que este paso no constituye «una amenaza ofensiva contra Rusia», sino que es parte del «compromiso de países de todo el mundo, encabezados por EEUU para ayudar a Ucrania a defender su sobernía e integridad territorial». Para el Kremlin, es una demostración más de la implicación de la OTAN. El presidente Zelenski y su ministro de Defensa, Oleksi Reznikov, han agradecido al canciller Scholz que haya «liberado» los Leopard.

Meses de entrenamiento

¿Es un paso decisivo para ganar la guerra? No lo es porque ni los Leopard 2 estarán listos mañana, ni el número es elevado, ni su operatividad se da por sí sola. El propio Biden reconocía que llevará su tiempo que lleguen al destino. La ayuda de EEUU a la guerra se ha realizado a través de un programa que utiliza las reservas del Pentágono, pero incluso así se tardaría meses en que los Abrams M1 estuvieran en destino y operativos. Precisan entrenamiento y utilizan un combustible más caro, el de los aviones.

En el caso de los Leopard 2, los expertos más optimistas creen que los primeros llegarían en primavera pero hay quienes estiman que no será posible antes del verano. Las fuentes de inteligencia occidentales temen que Rusia prepare una gran ofensiva cuando termine el invierno. La señal al Kremlin es que no habrá líneas rojas y que no hay división en el frente occidental.

A pesar de las reticencias alemanas, la unidad de los aliados de Ucrania se ha mantenido, incluso cuando se trata de romper lo que para Berlín hasta ahora era tabú: enviar material de combate pesado a enfrentarse a los T-90 de fabricación soviética. Ha sido vital la buena sintonía entre Biden y Scholz.

El canciller socialdemócrata, presionado por sus socios Verdes y Liberales, y por los vecinos polacos, siempre en vanguardia en la ayuda a Kiev, ha sopesado tres principios: la ayuda a Ucrania porque es el país sometido a una invasión; hacerlo en coalición; y hacer lo posible por evitar una escalada. De ahí que Alemania, que cuenta con algo más de 300 Leopard 2 operativos, vaya a poner 14 a disposición de Ucrania. Según el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, en tres meses se habrá podido completar la instrucción. «En esta fase de la guerra puede ser un game changer«.

Ucrania lleva desde marzo del año pasado reclamando los Leopard y demanda al menos 300. «Una brigada acorazada tiene 100 carros y para romper un frente al menos se necesitarían unos 300, más todo lo necesario para el combate interarmas. Los carros de combate no van aislados, sino que se integran en formaciones acorazadas, y sus tripulaciones requieren una formación específica, además de una logística sofisticada. Se trata de emplear al menos tres grandes unidades tipo Brigada acorazada y/o mecanizada, y así romper un frente, consolidar los flancos y profundizar», señala Francisco Gan Pampols, teniente general en la reserva.

Polonia, en vanguardia

El Leopard 2 es el carro de combate más usado por los ejércitos europeos. En total, 12 países, además de Alemania, cuentan con este tanque en Europa: Austria, Dinamarca, España. Finlandia, Grecia, Hungría, Noruega, Polonia, Portugal, Suecia, Suiza y Turquía. Los países que cuentan con más unidades son: Alemania, Grecia, España y Turquía.

Alemania ha fabricado 3.600 Leopard 2, de los que al menos 2.700 siguen operativos. En los 90 Alemania contaba con 2.215 unidades, pero ahora apenas cuenta con algo más de 300 operativos y otro centenar en almacenamiento. La República Federal transformó sus Fuerzas Armadas y vendió cientos de Leopard a países de todo el mundo, desde los antiguos miembros del Pacto de Varsovia, como Polonia, hasta Singapur. En esta primera fase, Alemania dará 14 Leopard 2A6.

Polonia, país que ha llevado la iniciativa en la formación de esta coalición, ha ofrecido otros 14 Leopard 2. El presidente polaco, Andrzej Duda, anunció su decisión personalmente a Volodimir Zelenski en su encuentro reciente en Leópolis. Es el primer país en pedir la licencia de reexportación a Alemania, e incluso su primer ministro, Mateusz Morawiecki, dijo que Varsovia estaba preparada incluso para proceder sin la luz verde de Berlín.

En total, Polonia cuenta con 247 Leopard 2. A su favor tiene que está en proceso de modernización de sus Fuerzas Armadas y acaba de adquirir una partida de Abrams M1A1 estadounidenses y K-2 Black Panther surcoreanos. Varsovia ya dio 250 T-72 de fabricación soviética a Ucrania.

Noruega está considerando enviar ocho de sus 36 Leopard a Ucrania. Y Portugal podría aportar cuatro, de los 37 que posee, según medios lusos. Los Países Bajos estarían dispuestos a ceder los 18 Leopard que tienen en leasing. El primer ministro holandés, Mark Rutte ha declarado que están estudiando comprar los carros a Alemania y cederlos a Kiev. Suecia es otro de los países que estudia formar parte de este plan.

En todo caso, llegar a los 300 que demanda Ucrania, que ha felicitado la decisión, adoptada justo el día del 45 aniversario del presidente Zelenski como «un primera paso», será una tarea complicada.

En Europa tenemos ejércitos ‘boutique’, pequeñitos, no concebidos para operaciones convencionales de alta intensidad»

Jesús m. pérez triana

«¿De dónde saldrían los carros de combate que quieren los ucranianos? Los principales ejércitos europeos tienen apenas unos 300 como máximo y por eso no pueden ofrecer una gran cantidad. Estonia sí lo ha hecho. Ha puesto todo lo que tiene a disposición de Ucrania porque cree que su defensa depende de lo que pase en esta guerra. En Europa tenemos ejércitos boutique, pequeñitos, preparados para misiones de paz, intervenciones en el extranjero, pero no para operaciones convencionales de alta intensidad», señala Jesús M. Pérez Triana, analista militar.

«Lo que sí hay son los viejos Leopard 2, como es el caso de España. Las opciones son: o bien les damos lo más moderno que tenemos en pequeñas cantidades, o esos carros de combate antiguos que precisan acondicionamiento y requieren más tiempo. Los países europeos ofrecerán cantidades pequeñas y la suma daría ese centenar. Va a costar tiempo adecuar los carros más antiguos, formar a las tripulaciones e incluso a los mecánicos», añade el creador de GuerrasPosmodernas.com.

España se suma finalmente

España es uno de los países que cuenta con más Leopard 2, en total serían 347, pero más de un centenar son Leopard 2A4 la versión más antigua, y de ellos más de la mitad están aparcados en Zaragoza. Son de los que primero habló el gobierno cuando en mayo se planteó la cuestión pero la ministra de Defensa, Margarita Robles, reconoció que estaban obsoletos, e incluso eran un peligro. Unos 40 Leopard 2A4 están operativos en Ceuta y Melilla. El resto, 239 Leopard 2E, se reparten en brigadas por toda España.

En una entrevista a la agencia Efe, Robles ha dicho este miércoles:  «España está dispuesta, desde la coordinación con nuestros aliados, a tratar todo lo que sea necesario y haga referencia al envío de los Leopard y al entrenamiento, así como ayudar a su sostenimiento y mantenimiento». Sin embargo, no ha concretado cuántos Leopard 2 estaría España dispuesta a dar ni de dónde procederían. Está estudiándose entregar 14 Leopard E, la versión española del 2A6 alemán, a Ucrania.

Kiev tendría que desarrollar una nueva estrategia de operaciones ofensivas»

franz-stefan gady, ISSS, en ‘financial times’

El Leopard 2 es un símbolo de una guerra que no tiene visos de terminar en breve. Como escribe Franz-Stefan Gady, investigador del Institute for Strategic Studies en el Financial Times, «En la actualidad, Ucrania emplea su flota de carros de combate principales de la era soviética en misiones de apoyo de fuego indirecto en lugar de en la guerra tanque contra tanque. Para sacar el máximo partido del Leopard 2 (que tiene un blindaje superior y un cañón más preciso que los carros rusos), Kiev tendría que desarrollar una nueva estrategia de operaciones ofensivas. La fuerza de estos carros reside en su número: Ucrania debe ser capaz de operar y mantener al menos una brigada blindada compuesta por hasta 100 Leopard 2 para tener un impacto significativo en el conflicto. Será un gran reto, pero no imposible».

Y añade el experto que con la entrega de los Leopard 2 los aliados de Ucrania no han terminado su función. Pero Alemania ha de impulsar los envíos y no ser tan reticentes. «Este no es, ni mucho menos, el último gran paquete de armas que Ucrania necesitará de Occidente. Los aviones de combate tripulados podrían ser el próximo artículo en la lista de la compra de Kiev. Los alemanes necesitan una comprensión más matizada del poder militar para actuar, en lugar de reaccionar ante las cambiantes fortunas de la guerra. Sobre todo, Berlín necesita aprender que el poder militar, si se aplica de forma realista y por la causa correcta, puede ser una fuerza del bien en el mundo, no sólo algo a lo que tener miedo».

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