Irán dispone de uno de los arsenales de misiles más extensos de Oriente Medio, con cientos de misiles balísticos y de crucero capaces de alcanzar objetivos en Israel y bases estadounidenses en el Golfo, además de una red de drones armados de largo alcance listos para represalias tras los ataques conjuntos de Washington y Tel Aviv de este sábado. Su repertorio —incluyendo proyectiles como los capaces de llegar a más de 2.000 kilómetros en rangos declarados por inteligencia occidental— le otorga un radio de acción suficiente para amenazar no solo al propio Israel sino también puntos fuera de la región inmediata.

En la última fase de esta escalada, Irán ha lanzado al menos dos misiles balísticos “en dirección a Chipre”, según confirmó el secretario de Defensa británico, aunque las autoridades de Nicosia y Londres sostienen que no estaban dirigidos directamente a la isla ni a los territorios aliados allí desplegados. Este gesto, en el contexto de los contraataques posteriores al bombardeo que acabó con la vida del líder supremo iraní, es interpretado por militares occidentales como el lanzamiento de mayor alcance observado desde el inicio de las represalias este sábado.

Además de estos proyectiles de largo alcance, el arsenal iraní combina sistemas balísticos clásicos —como variantes del Shahab o del Ghadr con alcances de hasta 2.000 kilómetros, según análisis occidentales— con una creciente flota de drones armados capaces de vuelos estratégicos y ataques de precisión. Esa mezcla de misiles y vehículos aéreos no tripulados ha definido la respuesta de Teherán desde el sábado, atacando a Israel directamente y a bases estadounidenses en múltiples estados del golfo, mientras aumenta el riesgo de que el conflicto se extienda más allá de fronteras inmediatas. Por primera vez, Teherán ha golpeado objetivos civiles en las petromonarquías del Golfo como un hotel en Manama, la capital de Bahréin, o el puerto Zayed de Abu Dabi, en Emiratos Árabes Unidos.

La República de los Ayatolás lleva años preparándose para una coyuntura como ésta, de absoluta guerra existencial. En septiembre de 2024, en un desfile militar en Teherán, las fuerzas armadas iraníes presentaron en sociedad sus nuevas armas, el dron Shahed-136B modernizado y el misil balístico Yihad (Guerra Santa) de nuevo cuño, de combustible sólido y con un alcance operativo de 1.000 kilómetros.

"Hoy, nuestras capacidades defensivas y disuasorias han crecido tanto que ningún demonio piensa siquiera en una agresión contra nuestro querido Irán", proclamó el presidente iraní Masoud Pezeshkian durante el acto castrense en conmemoración de la guerra que enfrentó a la República Islámica entre 1980 y 1988 con el Irak de Sadam Husein. Pezesjkian dedicó sus palabras "al sanguinario y genocida usurpador" Israel.

El nuevo misil, fabricado por la rama aeroespacial de la Guardia Revolucionaria iraní, es la enésima demostración del arsenal que durante décadas ha ido construyendo Irán a pesar incluso de los embargos occidentales, como muestra de "paciencia estratégica" y de la necesidad de agudizar el ingenio.

Irán no ha ocultado nunca su apuesta por la salva de misiles que están golpeando desde este sábado los países de la región. Más bien al contrario. Ha hecho ostentación de su potencial siempre que ha tenido oportunidad. En noviembre de 2023, el fallecido líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, visitó el Museo de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria Islámica. Teherán aprovechó la recepción para exhibir los últimos logros de su cuerpo de ingenieros: los drones y misiles con capacidad de recorrer la distancia que les separa de Israel y golpear al enemigo en la que durante décadas había sido una guerra disuasoria en la sombra y que hoy es un conflicto directo.

El arsenal más sofisticado de la región

“Tras cuatro décadas en el objetivo, Irán ha desarrollado el arte de burlar las sanciones occidentales”, explica a El Independiente Ali Vaez, director del Iran Project del Crisis Group. “Y a pesar de esas sanciones, Irán dispone hoy del mayor y más sofisticado arsenal de misiles balísticos de la región, y está haciendo proliferar sus drones entre agentes estatales y no estatales”, señala el experto.

Según la última clasificación del Global Firepower, una web que evalúa 145 países en función a más de medio centenar de variables, Irán ocupa el puesto número 14 entre los ejércitos del mundo. Le siguen Egipto, Australia, Israel, Ucrania, Alemania y España. Si se compara con Israel, Teherán vence en los apartados de personal, poder terrestre y naval así como en logística. En el informe anual del International Institute for Strategic Studies, se subraya que la iraní es “una gran potencia militar regional, con una doctrina militar que combina la defensa territorial, mediante la movilización nacional y un importante arsenal de misiles, con una estrategia de defensa asimétrica”.

Nadie duda de que su arma más temida es su capacidad de manufacturar artefactos cada vez más complejos y potentes. En noviembre de 2023, entre los nuevos productos presentados, figuraban un misil de crucero propulsado por cohetes, sistemas de misiles tierra-aire, variantes mejoradas de municiones de ataque directo y guiadas con precisión, así como un drone con mayor autonomía. Su arsenal actual cuenta con drones capaces de recorrer entre 2.000 y 2.500 kilómetros volando a baja altitud para evitar los radares y misiles con hasta 2.000 kilómetros de alcance, a tiro de Israel.

Una apuesta estratégica desde 1980

Irán comenzó su transformación en la década de 1980. “En la de 1970 el ejército iraní era comparable en cierto modo al de los actuales países del Golfo. Compraban cualquier arma sofisticada que pudieran obtener de Occidente: los mejores cazas y enormes cantidades de tanques”, señala a este diario Fabian Hinz, experto en armamento del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos. “Luego estalló la guerra contra Irak, de 1980 a 1988 y se quedaron aislados de todos los suministros occidentales. Fue cuando empezaron a construir su propia industria de defensa y a preocuparse por sus capacidades asimétricas, por ejemplo, misiles balísticos o aviones no tripulados”, rememora.

Capacidades asimétricas

Su apuesta por estas armas nació del reconocimiento de sus debilidades. “La Fuerza Aérea iraní, por ejemplo, sigue utilizando aviones muy antiguos, de la época del Sha. No puede competir con los estadounidenses ni los israelíes. Así que construyen todas estas capacidades asimétricas, que se han vuelto más relevantes en los últimos años debido a los avances tecnológicos y al guiado de precisión”, recalca Hinz.

Irán es más débil en cuanto a capacidades de armamento convencional avanzado que la mayoría de sus adversarios regionales

Durante años la industria armamentística creció al calor de la disuasión, volcada en el desarrollo de misiles de corto y largo alcance, drones y defensas aéreas. “Fabrican todo tipo de armas, algunas como los vehículos blindados no son su prioridad y su calidad deja que desear pero las que son sus prioridades como misiles y aviones no tripulados son realmente muy buenos”, admite el experto. “Pueden producir en masa, funcionan y son precisos, aunque enfrente se encuentra Israel, con el más sofisticado sistema de misiles y defensa aérea del mundo”.

Antes de la demostración de abril de 2024, con cientos de misiles y cruceros en dirección a Israel, Irán ya había usado el Shahed 101 -un pequeño dron de ataque que no necesita equipo especial para su lanzamiento, puede recorrer hasta 700 kilómetros y vuela bajo para evitar el radar- en al menos dos ataques contra fuerzas estadounidenses en enero. La arremetida llevó al Pentágono a establecer un comité integrado por altos cargos de seguridad con el cometido de hallar formas efectivas de abordar “este urgente desafío operativo”. Entre los drones suicidas empleados contra Israel, se halla el Shahed 136, con 200 kilos de peso y posibilidad de transportar entre 40 y 60 kilos de explosivos a hasta 2.000 kilómetros de distancia. Su construcción sencilla y bajo coste permite una producción industrial.

En el laboratorio del Centro de Investigación de Industrias de Aviación Shahed de la Fuerza Aeroespacial del CGRI se fabrican y perfeccionan vehículos no tripulados como el Shahed 139, una mejora del 129, ampliamente usado en Siria, convertido desde hace una década en uno de sus campos de prueba; o el Shahed 149 Gaza, con un peso de lanzamiento que supera las tres toneladas, una carga útil de 13 bombas y un alcance de 2.500 kilómetros. Entre los misiles, Teherán dispone de los Shahab 1 de 300 kilómetros de alcance o Shahab 3 con un alcance de hasta 2.000 kilómetros.

De África a Latinoamérica: las exportaciones

Irán, que tiene un polémico programa nuclear sin capacidad actualmente de fabricar un arma nuclear, fía su poderío a escuadrón de ingenieros entrenados en la escasez. Sus drones parten de motores de cortadoras de césped y componentes fabricados en Occidente y adquiridos a minoristas para sortear las sanciones. Su producción le ha convertido en un vendedor clave en la región, exportando y transfiriendo su conocimiento a lo que denomina el Eje de la Resistencia, desde la milicia chií libanesa Hizbulá hasta el grupo de los hutíes en Yemen, el movimiento islamista palestino Hamás o las milicias chiíes en Siria e Irak. En marzo de 2024 el ministerio de Defensa aseguró que Irán era autosuficiente en la producción de motores para drones y que sus exportaciones  de armas habían aumentado por cinco en los últimos dos años. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés), el presupuesto en Defensa de Irán aumentó un 11% en 2021.

“Irán es considerablemente más débil en cuanto a capacidades de armamento convencional avanzado que la mayoría de sus adversarios regionales y extrarregionales. Ha estado sometido a un embargo de armas durante muchos años y los países del Golfo multiplican por ocho el gasto militar de Irán”, sostiene Vaez. “Con el tiempo, Irán ha desarrollado medios de defensa asimétricos, cristalizados en su política de defensa avanzada consistente en hacerse con socios y apoderados que disuaden de un ataque en suelo iraní, y sus misiles balísticos, que constituyen su única disuasión convencional fiable”, apunta.

Los tentáculos de su industria armamentística no sólo conquistan la región. Desde 2022 Irán se ha convertido en un apoyo militar clave de Rusia. Aunque oficialmente el país lo niega, ha proporcionado drones de ataque Shahed 131 y 136 para su guerra contra Ucrania y contrarrestar el uso de vehículos no tripulados turcos. A cambio del respaldo a Moscú, Teherán podría tener acceso a suministro de armamento moderno que permita lucha contra la obsolescencia de parte de su material. Los drones iraníes también han llegado hasta Latinoamérica, África y Asia. Se calcula que más de una decena de países de todo el mundo utilizan tecnología, asistencia o piezas iraníes.