Pocos países han ayudado tanto como Polonia a Ucrania. En las calles de Varsovia se escucha ruso y ucraniano porque la capital polaca, como otras ciudades polacas, han acogido a miles de ciudadanos del país vecino que huían de la guerra. Pero Polonia y Ucrania tienen deudas pendientes del pasado que ha salido a relucir de nuevo en la última semana. El presidente de Ucrania ha elegido el nombre de Héroes del UPA (Ejército Insurgente Ucraniano) para rendir homenaje a una unidad de operaciones especiales del Ejército. El UPA (por su siglas en polaco y ucraniano) causó la masacre de 100.000 civiles polacos en Volinia en la Segunda Guerra Mundial. La indignación en Polonia ha sido mayúscula.
En su decreto, Zelenski señalaba que nombraba a la unidad Héroes del UPA para restaurar las tradiciones históricas del ejército nacional y reconocer su servicio ejemplar en la defensa de la integridad territorial e independencia de Ucrania. El Centro Independiente de Operaciones Especiales Norte, perteneciente a las Fuerzas de Operaciones Especiales de las Fuerzas Armadas de Ucrania, ha sido reconocido por su desempeño ejemplar en las tareas que se le asignaron.
En Polonia, se responsabiliza al Ejército Insurgente Ucraniano de los crímenes cometidos contra la población polaca en Volinia entre 1943 y 1945. Polonia y Ucrania han discrepado durante mucho tiempo en su valoración de las actividades del UPA. Ucrania ensalza su labor en pos de la independencia nacional, y quita relevancia a su colaboración con los nazis. Para los polacos, los sucesos de Volinia fueron un genocidio. El término fue acuñado por el jurista polaco Rafał Lemkin. Sin embargo, para los ucranianos, fue el resultado de un conflicto armado. Los ucranianos perciben al UPA como una organización antisoviética, no antipolaca.
Enfado monumental del presidente polaco
Las críticas en Polonia han sido especialmente severas entre los más conservadores del espectro político, como el presidente Karol Nawrocki. Justo ahora se cumple un año de su victoria en las urnas. El nacionalista Nawrocki ha planteado retirar la Orden del Águila Blanca, máxima condecoración del Estado polaco, a Zelenski. También ha dicho que Ucrania demuestra así que no merece el ingreso en la Unión Europea.
"El presidente Zelenski ha demostrado que Ucrania no está preparada para ser parte de la familia europea debido a su mentalidad, al glorificar a bandidos y asesinos del Ejército Insurgente Ucraniano", ha declarado Nawrocki.
Muy emotivo, el ex presidente Lech Wałęsa, líder del movimiento Solidaridad, ha confesado que había renunciado a llevar la bandera ucraniana en su pecho en señal de protesta. "Al distinguir a los bandidos del UPA, el presidente de Ucrania nos ha insultado a mí y a todos nuestros compatriotas asesinados", ha escrito Wałęsa en su cuenta de Facebook. "Seguiré ayudando a la nación ucraniana en su lucha contra los soviéticos. Me niego a apoyar al presidente Zelenski", ha añadido.
El ex embajador de Polonia en Ucrania Bartosz Cichocki, que ocupó el cargo entre 2019 y 2023, ha devuelto la Orden del Mérito, Segunda Clase, a través de la embajada de Ucrania en Varsovia. En un comunicado enviado a la agencia PAP, Cichocki ha indicado que había tomado esta decisión "en relación con las resoluciones del presidente de Ucrania por las que se honra al UPA".
Incluso puede estar en riesgo la participación de Zelenski en la conferencia sobre la recuperación de Ucrania que tendrá lugar el 25 y 26 de junio en Gdansk.
Tusk y la "sensibilidad histórica"
El primer ministro polaco, Donald Tusk, en tono más moderado, ha calificado la medida como "preocupante". Ha reconocido que "viola nuestra sensibilidad histórica". Tusk ha añadido: "Cada nación tiene derecho a sus propias interpretaciones, pero Zelenski y nuestros amigos ucranianos deben ser conscientes de lo que este sombrío legado del UPA significa desde el punto de vista de todos los polacos". Tusk ha incidido en que la amistad entre Varsovia y Kiev es esencial. "De lo contrario, las dos partes salen perdiendo".
Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania ha asegurado que la decisión de Zelenski no iba dirigida contra los polacos. La "fuerte reacción" en Polonia "va en contra de la tendencia general a resolver las cuestiones problemáticas en las relaciones entre Ucrania y Polonia que hemos observado durante el último año y medio", ha subrayado el portavoz ucraniano Heorhii Tykhyi en los medios polacos. "El debate sobre el pasado debe ser sustantivo y basarse en fuentes fiables. Nuestra historia confirma que solo Moscú se beneficia de las disputas entre ucranianos y polacos", ha agregado.
Choque de nacionalismos
El politólogo Volodímir Fesenko sostiene, en declaraciones a Rzeczpospolita, que "cada vez son más frecuentes los actos patrióticos porque, por efecto de la guerra, está en marcha una campaña relacionada con el patriotismo ucraniano y la lucha por la independencia".
En su opinión, "sería ingenuo esperar que Ucrania reescribiera su historia a gusto de Polonia. En Polonia, por diversas razones, se han intensificado los sentimientos antiucranianos y algunos políticos polacos, incluido el presidente, intentan aprovecharlo avivando esos sentimientos. Creo que el problema radica en la política interna de Polonia. El tema del UPA en Ucrania no surgió ayer, pero la actitud de los ucranianos al respecto ha cambiado mucho desde 2014. Todo ello debido a la guerra con Rusia, y eso no va a cambiar en un futuro previsible".
De esta forma, Zelenski se mueve por un nacionalismo radical que necesita de referentes. Y los más extremistas en Polonia como Nawrocki también atizan las emociones antiucranianas. Del enfrentamiento solo se beneficia Vladimir Putin, que detesta a Polonia por su éxito en la Unión Europea, tras haber sufrido los abusos de soviéticos y nazis en la Segunda Guerra Mundial. Como apunta el ministro polaco de Exteriores, Radoslaw Sikorski, tendrían que hablar de lo que les une y no de los que les separa.
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