Cuando todavía no ha pasado ni un mes desde su firma, Donald Trump da por terminado el acuerdo entre Estados Unidos e Irán. El último cruce de ataques entre Washington y Teherán ya daba una pista de que el memorando de entendimiento no pasaba por su mejor momento. Ahora, durante su participación en la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente estadounidense ha confirmado que el texto ya no tiene ninguna validez para él.
"Para mí ha terminado", ha dicho durante una rueda de prensa junto con el secretario de la Alianza Atlántica, Mark Rutte. Aunque ha asegurado que no tiene problema en permitir que continúen las negociaciones, ha dicho también que los iraníes "son escoria" y que no quiere tratar más con ellos. Negociar con la República Islámica es para Trump "una pérdida de tiempo".
Las palabras del mandatario norteamericano llegan después de una nueva tanda de ataques cruzados entre EEUU e Irán. La República Islámica ha lanzado una ofensiva contra varias bases estadounidenses en el Golfo como respuesta a las acciones del Ejército estadounidense. En la madrugada de este miércoles, más de 80 objetivos en el territorio iraní han sido alcanzados por los proyectiles de la Casa Blanca.
Por su parte, Washington ha justificado sus ataques en suelo iraní por las agresiones contra varios buques en Ormuz durante las últimas horas. La República Islámica mantiene que el único paso permitido por el estratégico estrecho es un corredor por aguas iraníes. Así, la Guardia Revolucionaria ataca los barcos que se desvían de la ruta establecida por Irán.
El memorando de entendimiento
El memorando de entendimiento para poner fin a la guerra se firmó el 17 de junio. El texto fue el resultado de meses de intensas conversaciones tras el inicio de la ofensiva lanzada por EEUU e Israel contra la República Islámica a finales de febrero. El acuerdo alcanzado por los negociadores era un primer paso para llegar a un entendimiento más ambicioso, que debía abordar cuestiones como el programa nuclear iraní.
Aunque en un primer momento Trump vendió el acuerdo como una victoria -"¡Qué fluya el petróleo!", dijo-, en las últimas semanas ha quedado claro la ambigüedad del texto. En el quinto punto, la República Islámica se había comprometido a "permitir el paso seguro y gratuito de buques comerciales durante 60 días" tras la firma del memorando. Una obligación que ha desoído, atendiendo a los ataques contra las embarcaciones que transitan este paso comercial, por donde circula una quinta parte del petróleo mundial.
Tampoco se ha respetado el primer punto del memorando, que decretaba el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes. Ni Washington ni Teherán han cumplido con lo estipulado. Y es que los ataques de esta madrugada no son los primeros desde que se firmó el acuerdo. Ya el fin de semana pasado se produjo otro intercambio de proyectiles por los ataques iraníes contra buques en Ormuz.
Sin embargo, hasta este momento los equipos negociadores habían tratado de sacar a flote el acuerdo final. De hecho, estaba previsto que la próxima ronda de conversaciones se celebrase este fin de semana en Pakistán. Pero las palabras de Trump dan a entrever que dicho encuentro podría no tener lugar.
La respuesta de Irán
Aunque las autoridades iraníes no se han pronunciado todavía sobre las declaraciones de Trump, sí han condenado los ataques estadounidenses contra su territorio. El Ministerio de Exteriores ha asegurado que, junto a otras violaciones del acuerdo, esta ofensiva "ha dejado sin efecto partes importantes y fundamentales del memorando de entendimiento sobre el fin de la guerra". En ese sentido, han responsabilizado a EEUU de las "peligrosas consecuencias" de esta escalada de tensión.
El país persa se encuentra sumido en la celebración del funeral del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, asesinado por el Ejército estadounidense al comienzo de la guerra. Durante estos días, millones de fieles chiítas se están congregando en las calles de la República Islámica y el vecino Irak para despedir hasta el que hace unos meses era su líder espiritual. Mientras, su hijo y sucesor, Mojtaba Jamenei, sigue sin hacer apariciones en público.
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