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La esperanza de una tercera vía entre Le Pen y Mélenchon: Glucksmann arrasa en las primarias socialdemócratas para las presidenciales de 2027

Raphaël Glucksmann.
Raphaël Glucksmann. | Place Publique

La socialdemocracia francesa ya tiene candidato para las elecciones presidenciales de la primavera de 2027, y su elección no ha dejado lugar a las dudas. El eurodiputado Raphaël Glucksmann, de 46 años, ha arrasado este domingo en las primarias organizadas por el Partido Socialista (PS) y su formación, Place Publique, al hacerse con el 66,17 % de los sufragios de los algo más de 120.000 militantes y simpatizantes que participaron en el proceso.

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El triunfo de Glucksmann ha sido categórico frente al primer secretario del PS, Olivier Faure, que apenas cosechó un 14,5% –aunque ha confirmado que seguirá al frente del partido–, y la exministra y candidata presidencial en 2007, Ségolène Royal, relegada a un 7%. Los otros dos aspirantes, Emmanuel Maurel y Jérôme Guedj, se quedaron en el entorno del 6%. La votación telemática tuvo que extenderse un día más de lo previsto tras sufrir un ciberataque el pasado viernes durante el arranque del proceso.

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"Este resultado dice algo potente: una izquierda fiel a sus valores puede unir, gobernar y ganar. Puede hablar de justicia, de ecología y de República sin renunciar a nada", proclamó un victorioso Glucksmann desde París nada más conocerse el escrutinio.

Una alternativa moderada frente al radicalismo

Fundador del micropartido Place Publique y europarlamentario desde 2019, Glucksmann encarna a una izquierda moderada y visceralmente proeuropea. Licenciado en Sciences Po París, experiodista, hijo del célebre filósofo André Glucksmann y pareja de la conocida presentadora Léa Salamé –quien ha dejado temporalmente la conducción del telediario de France 2 por imparcialidad–, se ha labrado en Bruselas una imagen combativa denunciando el genocidio uigur en China y las injerencias del Kremlin en Occidente.

Su aplastante victoria sienta una línea roja clara: el rechazo absoluto a cualquier alianza con La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon. Glucksmann se ha reivindicado de inmediato como "el candidato de la izquierda democrática", contrapuesto al euroescepticismo y a la ambigüedad geopolítica de Mélenchon hacia Rusia o China, aunque ha precisado que su rival directo en las urnas es la ultraderecha.

Una Francia en llamas a seis meses de las urnas

El espaldarazo a Glucksmann llega en un momento de máxima volatilidad social y política en Francia. Cuando restan apenas 190 días para la primera vuelta de las presidenciales, Emmanuel Macron agota su segundo mandato con un nivel de aprobación hundido en el 18% y con la calle en pie de guerra.

La revuelta estudiantil que estalló a mediados de septiembre en Créteil por la falta de docentes se ha contagiado a todo el país, derivando en un malestar generalizado contra los recortes presupuestarios, la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los servicios públicos. Con más de 6.600 detenidos y cerca de un millar de heridos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, el Gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu tiene escaso margen de maniobra, atenazado por una deuda pública desbocada en el 120 % del PIB.

En este clima de crispación, la polarización es máxima. El agregador de encuestas de Politico sitúa a Marine Le Pen (Reagrupamiento Nacional) como clara favorita con el 33% de los votos en primera vuelta, capitalizando el deseo de orden frente al caos, seguida por el ex primer ministro Édouard Philippe y Jean-Luc Mélenchon, empatados en torno al 17-18%.

El reto del 10% y la amenaza de Hollande

A pesar de su contundente victoria interna, el recién proclamado candidato de la socialdemocracia parte actualmente con una intención de voto cercana al 10-11%, lejos todavía del corte que da acceso a la segunda vuelta. Su gran desafío será convencer al electorado moderado y desencantado con el macronismo de que existe una "tercera vía" sensata capaz de romper el duelo entre lepenistas y la izquierda radical.

El camino del eurodiputado tampoco estará libre de fuego amigo. A la fragmentación del espacio central se suma la sombra del expresidente François Hollande (2012-2017). Hollande, que rehusó someterse a estas primarias, medita presentar su propia candidatura por libre, una incógnita que despejará previsiblemente en diciembre y que amenazaría con dividir aún más el espacio progresista tradicional. No obstante, Glucksmann arranca su carrera hacia el Elíseo con el aval de las bases socialistas, empeñado en demostrar que la izquierda moderada aún tiene voz propia antes de que el agónico final del mandato de Macron abra de par en par las puertas del poder a la extrema derecha.

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