Es el único país árabe que ha accedido a hacerlo. Marruecos está entrenando a sus tropas para enviarlas a la Franja da Gaza, como parte de la fuerza internacional de estabilización de Donald Trump. Un paso más en el acercamiento del régimen alauí a Israel, radicalmente contrario al sentir de su población, que se opone frontalmente a la normalización de las relaciones entre Rabat y Tel Aviv.

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La fuerza internacional de estabilización forma parte del plan de Trump para Gaza, aprobado hace un año por el Consejo de Seguridad de la ONU. Por el momento, cinco países se han comprometido a enviar tropas para abastecerla: Marruecos, Indonesia, Kazajistán, Kosovo y Albania. Pero Rabat parece el más interesado en contribuir a esta fuerza de estabilización.

Hace un mes Morocco World News ya desveló que una fuerza de 500 soldados procedentes de Marruecos y Kosovo estaba preparada para desplegarse en la Franja. Ahora, la prensa israelí avanza que las tropas de Rabat ya han recibido el entrenamiento necesario para partir hacia territorio palestino. Una información nada popular entre la población marroquí, que lo ve como una nueva concesión a Israel.

"Están comprometiendo tropas en un proyecto que implica la cooperación con el Gobierno de Benjamín Netanyahu, mientras que la Corte Penal Internacional lo reclama por presuntos crímenes de guerra", denuncia Karim Hassoun en conversación con El Independiente. Concejal en Willebroek (Bélgica), es también cofundador de la Hind Rajab Foundation, una organización que persigue judicialmente a los soldados israelíes implicados en violaciones de derechos humanos en Gaza cuando se hallan de viaje en el extranjero. Para este activista, las autoridades de su país deberían estar exigiendo la detención de Netanyahu "no reforzando su colaboración con él".

Soldados marroquíes podrán usar la fuerza contra palestinos

Tal y como ha avanzado el Times of Israel, hasta 500 efectivos marroquíes han recibido entrenamiento en su país como preparación para el despliegue en Gaza. El periódico cita a un funcionario de la Junta de Paz –el organismo encargado de implementar el plan del presidente norteamericano–, que ha explicado que el adiestramiento comenzó a finales de agosto, aunque no ha podido confirmar si ya se ha completado.

Esta información apunta a que la instrucción ha corrido a cargo de la propia fuerza internacional de estabilización, bajo el mando de Estados Unidos. Los primeros en recibirla fueron un grupo de oficiales e instructores, al que siguió el contingente más amplio. Aun así, la fuente del TOI señala que los preparativos para poner en marcha esta fuerza multinacional todavía continúan, debido a "los importantes retrasos en la implementación del plan de paz.

Cuando el Consejo de Seguridad adoptó el plan de paz para Gaza de Trump, se hicieron públicos algunos de los pormenores de esta fuerza de estabilización. Estará encargada de asegurar la desmilitarización de la Franja, "incluyendo la destrucción y prevención de reconstrucción de infraestructura militar" y el desarme de "los grupos armados no estatales" –es decir, Hamás–. También tendrán que proteger a los civiles y vigilar los corredores de ayuda humanitaria.

Según el texto de la resolución de la ONU, las tropas que la conformen podrán utilizar "todas las medidas necesarias" para hacer cumplir su mandato. Es decir, podrán hacer uso de la fuerza. El documento deja claro que una decisión de este tipo tendrá que hacerse de acuerdo al derecho internacional pero, ¿podrían acabar soldados marroquíes disparando contra palestinos?

Mohamed VI da la espalda a los palestinos

Hassoun denuncia que, aunque Marruecos califique su participación en la empresa de Trump bajo el "mantenimiento de la paz", esto no exime a sus dirigentes de una "conducta criminal". "Los funcionarios y comandantes que auxilien o induzcan un genocidio pueden enfrentarse a penas de prisión", comenta el activista de origen marroquí.

Para él, la posible complicidad de los soldados marroquíes en los crímenes del Ejército israelí podría acarrear "consecuencias legales personales" para los reclutas. "Están asumiendo ese riesgo en nuestro nombre y, como marroquí, lo rechazo por completo", sentencia.

La implicación tan activa de Marruecos en el plan de Trump no deja de ser desconcertante. Mohamed VI es el presidente del Comité de Al Quds (Jerusalén en árabe), al igual que lo fue su padres antes que él. Se trata del órgano encargado de la defensa y protección de la Ciudad Sanata de la Organización para la Cooperación Islámica –que engloba a 57 países musulmanes de todo el mundo–.

Su estatus de protector de los palestinos no le ha impedido acercarse cada vez más a Israel. Especialmente desde que Tel Aviv y Rabat normalizaron sus relaciones en diciembre de 2020 a cambio del reconocimiento por parte de EEUU de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

El primer país en desplegar personal en Gaza

"La inmensa mayoría de los marroquíes rechaza la normalización con Israel y, sin embargo, sus gobernantes siguen profundizando esa relación", declara el cofundador de la Hind Rajab Foundation. Para Hassoun, los Acuerdos de Abraham alcanzados hace casi seis años ya supusieron una "traición" a los palestinos. Pero esta nueva fase en la colaboración "va aún más lejos".

Aunque Indonesia, Kazajistán, Kosovo y Albania también se han comprometido a enviar tropas a la Franja, Marruecos será el primer país en desplegar a su personal, según ha informado el Times of Israel. Bien está que por el momento aportará tan solo 500 soldados, de los 20.000 que supuestamente compondrán la fuerza internacional de estabilización.

Aun así, es significativo que Rabat se pliegue con tanta facilidad a los deseos de Trump, dado que la población marroquí no ve con buenos ojos el alineamiento con los intereses israelíes. De hecho, el Gobierno de Netanyahu ha sido señalado como el principal responsable del retraso en la implementación del plan de paz en Gaza. Sin embargo, existe la esperanza de que Tel Aviv colabore de una forma más activa una vez se celebren las elecciones del próximo 27 de octubre.

De esta manera, los designios de Trump podrían materializarse en los próximos meses. Pero tampoco está asegurado que esto sea una buena noticia para los palestinos. Y es que, en palabras de Hassoun, la Junta de Paz de Trump es "una empresa criminal sin legitimidad democrática alguna para decidir el futuro de Palestina".

La sociedad marroquí dice "basta"

El activista denuncia que el mandatario norteamericano espera que los palestinos acepten "cualquier futuro que otros organicen para ellos", mientras él busca terrenos, contratos y oportunidades en Gaza, que es "una vasta escena del crimen". Bajo su punto de vista, la "reconstrucción" que propone EEUU y que Marruecos apoya puede convertirse en una "excusa" para "borrar pruebas, blanquear el genocidio y consolidar el despojo de los palestinos de forma permanente". Exige para los habitantes de la Franja, "que lo han perdido todo" –lamenta–, el derecho a la justicia y "a reconstruir sus vidas en su propia tierra".

Por eso denuncia que, con esta decisión, Marruecos se arriesga a "ayudar a la potencia ocupante a gestionar las consecuencias de sus propios crímenes". En contra de la voluntad de los palestinos, pero también de su propia población. "Un régimen autoritario está tomando decisiones por encima de la gente, haciendo caso omiso al derecho del pueblo marroquí a decidir qué se hace en su nombre", asegura en relación a las acciones de las autoridades de Rabat.

Morocco World News informó de que el contingente marroquí estaba listo para desplegarse durante la celebración del 81 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU. En este marco se produjo un encuentro entre el ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita, y su homólogo israelí, Gideon Saar. Como resultado de la reunión, sus países acordaron "elevar las relaciones" nombrando embajadores.

La decisión no tuvo una buena acogida en Marruecos. Tras conocerse este nuevo avance diplomático, la ciudadanía salió a protestar a las calles, entonando cánticos como "Palestina no está en venta", "Han normalizado las relaciones con asesinos" o "No reconoceremos a Israel". Rabat no escuchó sus quejas en aquel momento, ni parece que vaya a hacerlo ahora.