Los nacionalistas polacos del partido Ley y Justicia (PiS) han decidido provocar el caos y así movilizar a sus fieles. Y lo hacen en el Tribunal Constitucional, órgano que decidieron inutilizar desde que llegó al poder la coalición que lidera el liberal Donald Tusk. El ministro de Justicia y fiscal general, Waldemar Żurek, ha dicho "basta" a las estratagemas del PiS y ha destituido al presidente del Constitucional, Bogdan Święczkowski. Estaban obstaculizando la labor de sus compañeros. Es una crisis institucional derivada del enfrentamiento entre el anterior gobierno nacionalpopulista y el actual, una coalición de liberales, izquierda y centro derecha.

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El ministro así saldaba una rebelión interna de los nuevos jueces. Como presidenta Zurek ha nombrado a la jueza de mayor antigüedad del Tribunal Constitucional, Anna Korwin-Piotrowska. Tusk ha ordenado el despliegue policial ante la sede del Constitucional para proteger a los jueces que se han quedado dentro.

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Los opositores al Gobierno se han concentrado ante el Constitucional para mostrar su rechazo a esta acción promovida por el Gobierno de Tusk, que han calificado sin rubor como "golpe de Estado". El PiS, en caída libre en las encuestas, lleva semanas agitando la calle tras el nombramiento de nuevos jueces por el gobierno. Incluso después de perder el poder pretende seguir controlando el Constitucional.

Entre los manifestantes estaba el líder del partido PiS, Jarosław Kaczyński, el ex primer ministro Mateusz Morawiecki y la expresidenta del Tribunal Constitucional, Julia Przyłębska. El presidente de la Confederación de la Corona Polaca, el antisemita Grzegorz Braun, también se ha sumado a los que denuncian la intervención del gobierno.

El presidente regresa a Varsovia

Bogdan Święczkowski, ya destituido, ha logrado entrar al recinto del Tribunal Constitucional tras cortar una puerta de seguridad en la valla. Tres personas han sido detenidas por intentar acceder al edificio. Tras un rato, el juez destituido se ha retirado y ha pedido a la gente que no se enfrente a la policía. Ha prometido regresar con el presidente. Dentro del Constitucional están siete jueces elegidos por la actual mayoría. En total, son 15 magistrados.

El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, ha suspendido su viaje a Senegal, dada la crisis política que se ha desencadenado. Justo ha regresado cuando sobrevolaba España. En primer lugar, iba a reunirse con el primer presidente del Tribunal Supremo, Zbigniew Kapiński, según el jefe de su Oficina. Nawrocki respalda a los jueces nombrados por el anterior gobierno, algunos llevan diez años en el cargo de forma irregular, y se niega a ratificar a los designados por Tusk.

El primer ministro, Donald Tusk, ha defendido el paso dado por el titular de Justicia. Tusk ha dicho: "Restaurar la ley es nuestro deber". Según Tusk, "no hay otro camino tras años de ilegalidad".

El Constitucional, en el foco desde el cambio de gobierno

Estos dramáticos acontecimientos se producen tras una crisis que se prolonga desde hace años en torno al Tribunal Constitucional. Desde que el actual Gobierno, una coalición que abarca desde la izquierda hasta el centro-derecha, liderada por el primer ministro Donald Tusk, llegó al poder en 2023, se ha negado a reconocer la legitimidad del tribunal. Y esto se debe a que tres de sus jueces fueron nombrados ilegalmente bajo el anterior Gobierno de Ley y Justicia. El PiS sometió al tribunal al control político.

Como consecuencia, el Gobierno de Tusk ha ignorado las sentencias del Constitucional y, hasta este año, se ha negado incluso a proponer nuevos jueces para cubrir las vacantes que surgieron en el pleno de 15 miembros del tribunal.

Objeciones de Nawrocki a cinco nuevos jueces

En marzo, sin embargo, la coalición gobernante comenzó a cubrir las vacantes. En lo que va de año, el Parlamento ha elegido a ocho nuevos jueces, lo que significa que, en teoría, sus candidatos cuentan ahora con mayoría en el tribunal.

Sin embargo, según la legislación polaca, aunque los nuevos jueces del Constitucional sean elegidos por el Parlamento, deben prestar juramento "ante el presidente". Nawrocki, afín al PiS, se ha negado a tomar juramento a cinco de esos ocho nuevos jueces. Ha planteado dudas sobre el proceso de selección o sus cualificaciones.

Esos cinco jueces organizaron sus propias ceremonias de toma de posesión en el Parlamento. Sin embargo, Święczkowski, que antes de ser nombrado juez del Constituiconal había formado parte del anterior Gobierno del PiS, se negó a aceptar a esos cinco jueces en el tribunal.

Al hacerlo, hizo caso omiso de una orden del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que exigía que se permitiera a los jueces ocupar sus cargos. Święczkowski argumentó que el TEDH no tenía autoridad para dictar tal resolución. En conclusión, no se trata de un golpe de Estado, como argumentan los nacionalistas del PiS, y sus afines. Es una versión que aplauden los filorrusos. Curiosamente, entre quienes han divulgado desinformación sobre estos sucesos se encuentra el propagandista pro Kremlin Alexander Dugin.