El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene en su punto de mira al régimen chavista que lidera Nicolás Maduro. El gobierno de Trump ha anunciado este martes sanciones contra una subsidiaria de Rosneft, la empresa petrolera más grande de Rusia, por ayudar a Maduro a eludir las sanciones dictadas por Washington. Las acciones de Rosneft han caído un 4% al conocerse este anuncio. Luego la pérdida se ha estabilizado en un 2,5%.

El gobierno de EEUU ha congelado las propiedades en Estados Unidos de Rosneft Trading SA y las de su director Didier Casimiro. Los acusa de haber operado con más de la mitad del petróleo producido por el régimen chavista.

«Es una campaña de presión para favorecer que llegue la democracia a Venezuela», ha dicho Elliot Abrams, enviado especial del gobierno de Trump para Venezuela, este martes en rueda de prensa. «Es un paso muy significativo en la campaña de presión que empezó hace más de 50 semanas», ha remarcado. «Habrá más presión en las próximas semanas y meses».

Ha añadido que Estados Unidos «está con el pueblo de Venezuela y con Juan Guaidó, invitado en el discurso del estado de la Unión». Ha añadido que Washington continuará con la presión hasta que haya democracia. «Entonces se levantarán las sanciones», ha declarado.

Rosneft ha supuesto un balón de oxígeno para el régimen de Maduro, ya que es el principal comprador y negociador de la petrolera venezolana PDVSA. Es el proveedor de crudo para el mercado chino e indio. La petrolera rusa ha prestado miles de millones a PDVSA, y también ha invertido en sus campos petroleros.

Las acciones de la compañía rusa evaden las sanciones impuestas por el gobierno de Donald Trump. Esto se debe a que la distribución de crudo forma parte del pago de la deuda con Rusia.

Es una campaña de presión para favorecer que llegue la democracia a Venezuela… Algunas de las actividades de Repsol tendrían que cambiar», dice Elliot Abrams

Abrams ha reconocido que es una llamada de atención para todas las compañías petroleras del mundo. No deben favorecer el comercio con el régimen de Maduro. La empresa española Repsol ha reducido su exposición patrimonial en Venezuela.

Al final del tercer trimestre de 2019 ascendía a 351 millones de dólares, un 23% menos que al final de 2018. Recibe crudo venezolano en pago de deudas acumuladas, lo que permite no vulnerar las sanciones estadounidenses a PDVSA.

El enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, ha indicado este martes que «algunas de las actividades de Repsol tendrían que cambiar y esto se aplica a otras empresas petroleras extranjeras en Venezuela» en el marco de las sanciones adoptadas por Washington contra la industria petrolera de Caracas.

EEUU espera que «algunas de las actividades de Repsol cambien» en el marco de las sanciones contra Venezuela. Ha señalado que los funcionarios de EEUU en Europa están informando el lunes y el martes a «numerosos gobiernos» sobre las sanciones contra Maduro y sus acólitos. Ha confirmado contactos con Repsol, si bien ha remarcado que siempre han destacado que son «una empresa global que cumple con la ley en todas partes… Siempre ha cumplido las leyes y las sanciones de Estados Unidos en todas sus actividades».

«La medida es una reacción al papel de Rosneft en los asuntos de Venezuela. Ahora está comerciando con más de la mitad del petróleo que sale de Venezuela y se burla de las sanciones, lo que supone participar en un engaño», dijo un funcionario del Departamento del Tesoro a El Nuevo Herald de Miami. Rosneft Trading ha hecho posible el envío a África de más de dos millones de barriles de petróleo venezolano.

Elogios a la gira de Guaidó

Esta medida es consecuencia directa de la gira internacional que realizó el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, que concluyó la semana pasada. Donald Trump recibió a Guaidó en la Casa Blanca, y le dedicó unas palabras de apoyo en el discurso del estado de la Unión.

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, ha calificado la noticia como «una victoria» en su cuenta de Twitter. «Quien apoye al dictador venga de donde venga deberá asumir las consecuencias».

Guaidó estuvo 23 días por varios países de América y Europa justo cuando se cumplía un año de su proclamación como presidente encargado de Venezuela. Pudo entrevistarse con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, el presidente francés, Emmanuel Macron, el primer ministro británico, Boris Johnson, o la canciller alemana, Angela Merkel, entre otros. A todos les pidió apoyo para poner en marcha la transición hacia la democracia. Las sanciones selectivas, según Guaidó, son clave para acabar con los ingresos que van a parar a los mandatarios corruptos.

Mientras el presidente encargado de Venezuela realizaba esta gira, el líder chavista recibió en Caracas al ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov. En su recorrido por Europa Juan Guaidó no vio al jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, pero sí a la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya.

Justo cuando Guaidó estaba volando a Europa, la vicepresidenta chavista Delcy Rodríguez pasó por el aeropuerto de Madrid, donde fue a encontrarse con ella el ministro de Transportes, José Luis Ábalos. Delcy Rodríguez es uno de los más de 40 gerifaltes chavistas sancionados por la Unión Europea. En virtud de estas sanciones no puede entrar en territorio Schengen. En su intervención del viernes pasado, Nicolás Maduro se refirió a España como «gobierno amigo», como Rusia o México.

A su regreso a Caracas, Guaidó resultó agredido. Su tío Juan José Márquez, quien pagó sus estudios y que le acompañaba en la gira, fue arrestado en el aeropuerto, acusado sin pruebas de introducir explosivos en el país. Volaron en la compañía portuguesa TAP, que negó categóricamente que pudieran introducirse materiales peligrosos en sus aparatos.

Maduro ha sancionado a TAP con una suspensión de 90 días en sus vuelos a Venezuela. El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, ha calificado de «injusto, inaceptable e incomprensible» los ataques de Maduro a TAP y Portugal.