El 3 de noviembre concluye el proceso electoral que desemboca en la elección del presidente de la primera potencia global, Estados Unidos. Más de 52 millones de estadounidenses ya han votado de un censo total de 150 millones. También se renueva una tercera parte del Senado. Son unas elecciones múltiples, en 50 estados, y de ellos realmente el foco está en aquellos cuyo voto oscila, los llamados swing states o estados bisagra.

Más de 50 millones de estadounidenses ya han votado, cuando faltan 10 días para el 3 de noviembre. El ritmo del voto anticipado hace que crezcan las expectativas sobre una participación mayor que hace cuatro años cuando llegó al 56%. Si sigue la tendencia actual, sobrepasaría el 62%. Una de las razones de las bajas tasas en EEUU se debe a que es necesario registrarse para votar, algo que disuade a muchos ciudadanos.

Al presidente de Estados Unidos no lo eligen directamente los ciudadanos sino un grupo de compromisarios que son los que emiten los votos electorales, según lo que establece la Constitución. El número total de compromisarios es 538, equivalente a la suma de miembros de la Cámara de Representantes, 435, más el número de senadores, 100, más los tres delegados de Washington DC.

Los seis estados con más delegados (votos electorales) son California (55), Texas (38), Nueva York (29), Florida (29), Illinois (20) y Pensilvania (20). El número de compromisarios se reparte en función del número de la población y el número de senadores y miembros de la Cámara de Representantes.

En todos los estados salvo Nebraska y Maine el ganador se lleva todos los votos electorales. En estos dos estados el sistema es proporcional.

Para lograr la Presidencia el candidato necesita 270 votos electorales, es decir la mayoría del número de compromisarios. Es decir, un candidato puede ganar en votos populares, pero no lograr la Presidencia, como les ocurrió a los demócratas Al Gore en 2000 y a Hillary Clinton en 2016.

Hay estados que siempre votan demócrata (azul) y un estado paradigmático es California, que además es el que cuenta con más compromisarios (55), o Nueva York. Otros siempre apuestan por el candidato republicano (rojos) como Tennessee, Alabama y Oklahoma.

Donde se juega la Casa Blanca es en los estados pendulares o estados bisagra (swing states). Son aquellos que unas veces votan por el candidato republicano y otras por el demócrata. Incluso los expertos hablan de condados clave, o incluso destacan las diferencias entre votantes urbanos, de los suburbios y del mundo rural.

Si alguna vez quedó claro cómo es definitivo saber dónde pueden lograrse los necesarios votos electorales fue hace cuatro años cuando Trump venció contra todo pronóstico porque logró conseguir todos los estados que necesitaba para ganar, algo que se consideraba poco probable, pero posible.

Cuatro estados se decidieron en 2016 por menos del 1% de los votos, entre ellos Michigan, Wisconsin y Pensilvania

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«Cuatro estados se decidieron por menos de 1% de los votos, incluidos Pensilvania, Michigan y Wisconsin, que junto a New Hampshire se inclinaron por Trump. Otros siete estados se decidieron por menos de un 5%, entre ellos Minnesota, Maine y Arizona», señala www.270towin.com.

Los estados bisagra donde se libra la batalla electoral cambian ligeramente de unas elecciones a otras. Destacaremos ocho estados en estas elecciones de 2020: Arizona, Carolina del Norte, Colorado, Florida, Ohio, Michigan, Pensilvania, Wisconsin.

Hay quienes también incluyen Minnesota, escenario de las protestas para denunciar los abusos policiales tras la muerte de George Floyd, un afroamericano a quien un agente mantuvo casi nueve minutos tumbado con el cuello bajo su rodilla. Hillary Clinton ganó Minnesota y esta vez también parece decantarse por el candidato demócrata.

Florida, el estado latino del ‘sun belt’

Si hay un estado emblemático donde se dirime el pulso entre republicanos y demócratas, este es Florida, del Sun Belt o cinturón del sol, que cuenta con 29 votos electorales, el 10,7% de la mayoría necesaria. En la memoria de muchos aún perviven esas imágenes del agónico recuento de 2000 cuando se enfrentaban el demócrata Al Gore y el republicano Bush hijo. Florida fue el estado que tras días de revisión del recuento se decantó por el republicano por 537 votos.

Hace cuatro años Florida se decantó por Trump por un 1,2% de los votos. Entre 1900 y 2016 Florida votó por el ganador final en el 76,67% de las convocatorias electorales, según la Guía Práctica de las eleciones de EEUU 2020, editada por The Hispanic Council.

Florida es un estado donde el voto latino tiene un peso excepcional. En estas elecciones están convocados a votar 32 millones de latinos, más que afroamericanos. Trump necesita al menos un tercio de los votantes latinos para tener opciones de ser reelegido, tal y como nos explicaba a El Independiente Jorge Ramos, el periodista latino más influyente de Estados Unidos.

La población mayoritaria es de origen cubano, con un 53%. A gran distancia están los colombianos, nicaragüenses, boricuas (Puerto Rico), venezolanos y dominicanos.

También tienen mucho peso los mayores en Florida. Uno de cada cinco votantes pertenecen a la tercera edad, ya que el estado soleado es un lugar privilegiado para disfrutar de la jubilación. Trump ganó entre los mayores de 65 años en Florida hace cuatro años.

El presidente dio su primer mitin fuera de la Casa Blanca después de recuperarse del coronavirus en Miami. Su mensaje estaba dirigido principalmente a cubanos y venezolanos, ya que retrató a su rival como un socialista que llevará a EEUU, en caso de ganar, al mismo camino que la Cuba castrista o la Venezuela de Maduro.

Arizona y Carolina del Norte

Arizona, otro estado con una relevante población latina, se considera en 2020 un estado pendular, a pesar de que no ha votado por un candidato demócrata en 24 años, ni ha elegido a dos senadores demócratas en más de 5 años. En 2020 tanto Joe Biden como Mark Kelly, candidato demócrata al Senado, tienen posibilidades de ganar.

Arizona, con 11 votos electorales, ahora es un estado bisagra debido a los cambios demográficos. El voto joven está adquiriendo cada vez más importancia. La población urbana, con estudios universitarios, es cada vez mayor. Trump ganó por un 3,5% pero fueron los peores resultados de un candidato republicano desde 1996.

Carolina del Norte, con 15 votos electorales, siempre apoyó al ganador desde 2000 hasta 2016 salvo en 2012, cuando en este estado ganó el republicano Mitt Romney frente al demócrata Barack Obama. Trump se impuso por más margen del esperado, un 3,5%, pero en 2008 y 2012 el margen fue el segundo menor de todos los estados. Sus 15 compromisarios serían clave en caso de que el resultado sea muy ajustado.

Los estados del ‘rust belt’

El llamado rust belt o cinturón del óxido se refiere a la región económica del noreste de Estados Unidos que fue en los 50 el corazón industrial del país. Comprende los estados de Michigan, Wisconsin, Indiana, Illinois, Ohio, y Pensilvania.

Seis estados (Iowa, Michigan, Minnesota, Ohio, Pensilvania y Wisconsin) apoyaron a la fórmula electoral de los demócratas, formada por Barack Obama y Joe Biden, tanto en 2008 como en 2012.

Ohio es uno de esos estados fetiche que los republicanos siempre han ganado cuando han logrado la Casa Blanca. Si no lo consiguen, se interpreta como una señal de su derrota. En las primarias de hace cuatro años Trump perdió en Ohio frente al entonces gobernador John Kasich. Desde 1944 Ohio solo ha optado por el perdedor una vez cuando apostó or Nixon en lugar de Kennedy en 1960.

Ilustra bien cómo la elección en Estados Unidos se decanta más en condados pendulares que en estados pendulares. The Washington Post lo explica fijándose en cómo votan sus siete regiones políticas. Los demócratas están subiendo en las zonas metropolitanas de Cleveland y Columbus, que respaldaron a Obama pero en 2016 apoyaron a Trump.

Las dos regiones más grandes, Ohio central y Apalaches, son bastiones republicanos que ya no lo son tanto. En la zona de Cincinnati y Dayton los republicanos pierden apoyos.

En 2016 todos los estados del rust belt, salvo Minnesota, se inclinaron por Donald Trump. Joe Biden ganaría si logra todos los estados que consiguió la ex secretaria de Estado Hillary Clinton y también Michigan, Pensilvania y Wisconsin.

«Para ganar en 2016 el magnate Donald Trump logró romper el muro azul de los 242 votos que votaban demócrata desde 1992. Pensilvania, Michigan y Wisconsin y un distrito de Maine se inclinaron por los republicanos hace cuatro años, según www.270towin.com.

Wisconsin fue la señal que hizo que la victoria de Trump se vislumbrara posible hace cuatro años. Ganó allí por apenas un 0,77% de los votos. En las cuatro elecciones entre 2000 y 2012 Michigan había apoyado al candidato demócrata. Es probable que de nuevo se decida por unos pocos votos en 2020.

Los demócratas ven a su alcance recuperar Michigan, que Trump ganó por apenas un 0,23% de los votos. En las midterms en 2018 los ciudadanos eligieron a un gobernador y un fiscal general demócratas y los republicanos perdieron dos congresistas.

Otro estado que los demócratas consideran que pueden ganar es Pensilvania, ya que lo perdieron hace cuatro años por menos de un 1%. Los 20 votos electorales fueron a parar a Donald Trump, que ganó gracias al apoyo de 56 de los 67 condados, todos rurales, mientras que Filadelfia, Pittsburgh, Scranton, y Harrisburg, apoyaron a Hillary Clinton.

Hay mucha gente que parece cansada con la retórica de Trump, sobre todo mujeres blancas de los suburbios, con hijos»

lauren copeland

En todos estos estados son las mujeres blancas sin formación universitaria y madres de familia las que más dudas tienen sobre Donald Trump. Su gestión de la pandemia y sus consecuencias para la educación y la sanidad les ha llevado a dudar seriamente si debe seguir en la Casa Blanca.

«Hay muchas personas que parecen cansadas con la retórica de la campaña Trump, sobre todo mujeres blancas de suburbios con niños. No quieren crecer en una América donde el presidente no condena a los supremacistas blancos. Creo que los republicanos moderados se inclinarán por un demócrata moderado», afirma en la CNN Lauren Copeland, profesora de Ciencia Política de la Universidad Baldwin Wallace.

El ex presidente Barack Obama dio su primer mitin solo, en esta última recta de la campaña electoral, en un parking esta semana en Filadelfia, Pensilvania, un estado cuya pérdida fue un mazazo hace cuatro años. Con una mascarilla negra con la palabra Vote inscrita Obama fue más duro que nunca antes con su predecesor. Obama sentenció: «Lo que pase en estos días definirá nuestro futuro durante décadas».