Es el periodista latino más influyente de Estados Unidos y sigue considerándose un inmigrante casi 40 años después de salir de su México natal por negarse a aceptar la censura. Jorge Ramos (Ciudad de México, 1958)) se ha encarado a Donald Trump en una rueda de prensa, y también fue expulsado del Palacio de Miraflores por el líder chavista, Nicolás Maduro. Según la revista Time, que le ha dedicado una de sus portadas, es uno de los 25 latinos más relevantes de Estados Unidos. Cuenta con 3,6 millones de seguidores en Twitter.

En su cuenta de esta red social se presenta, en primer lugar, como «inmigrante». «Nunca dejas de ser inmigrante. La gran tragedia del inmigrante es que a veces no eres de ningún lado. En EEUU mucha gente me dice que me largue y en México tampoco me consideran de ahí porque me fui. Ser inmigrante te marca para siempre».

Portada de la revista ‘Time’ dedicada a Jorge Ramos.

Ve Estados Unidos dividido como nunca antes, con riesgo de choque entre los dos bloques ideológicos con un presidente que gobierna solo para sus adeptos. Cree que es el peor momento de la historia reciente de Estados Unidos.

Jorge Ramos es una de las estrellas de la cadena Univision, publica una columna en The New York Times y ha publicado más de una decena de libros. Prefiere la palabra reportero a periodista y defiende que nuestro papel es «retar al poder». De lo que se siente de verdad orgulloso, y se nota, es de sus hijos, Paola, periodista como sus padres, y Nicolás.

Desde marzo no se ha movido de Miami, donde reside. Cuando iba a participar en un debate con Joe Biden y Bernie Sanders, entonces aspirantes por la nominación demócrata, se autoconfinó porque un compañero sospechaba que padecía coronavirus. Antes ya había entrevistado al ex vicepresidente Joe Biden en Las Vegas. No le pasó ni una.

Los latinos antes regalábamos el voto. Ahora a cambio de nuestro voto queremos cosas concretas

Hablamos con Jorge Ramos antes del primer debate entre Joe Biden y Donald Trump a través de la plataforma zoom. De los debates comenta que Biden solo ha de intentar sobrevivir. «Nos toca ser duros con todos. El equipo de Trump está muy enojado por la forma en que estamos tratando a sus invitados. Con Obama fui duro porque es la persona que ha deportado más inmigrantes, más de tres millones. Y a Biden había que hacerle la misma pregunta: cuáles son sus promesas. Estamos en el momento del enamoramiento. Todos andan románticos: Trump y Biden. Nos quieren enamorar para que votemos por ellos. Los latinos antes regalábamos el voto. Ahora, a cambio de nuestro voto, queremos cosas concretas».

Recuerda Jorge Ramos cómo «Ronald Reagan decía solo unas palabritas en español. ‘Buenos días’. George W. Bush también decía unas palabras ininteligibles. Y todo cambia con Obama que en 2008 prometió legalizar a millones de indocumentados, pero no cumple su promesa. De tantos desamores, de tantos engaños y promesas falsas. Hemos aprendido. Nos quieren porque por primera vez habrá más votantes latinos que afromericanos votando. Va a haber 32 millones de votantes elegibles. Eso puede cambiar la elección en cualquier momento».

Pregunta.- Los latinos se quedaron en casa en 2016 y eso decantó la balanza hacia Trump. Cuatro años después, vuelven a tener en sus manos la decisión sobre quién ocupará la Casa Blanca.

Si los latinos no salen a votar en Arizona y Florida, Trump puede ser reelegido

Respuesta.- Es la gran tragedia. Tenemos la gran oportunidad de cambiar una elección y no lo hacemos. Y es culpa nuestra. Había 27 millones convocados para votar en 2016 y más de 13 millones se quedaron en casa. En estados como Florida y Arizona que se decidieron por 100.000 votos o menos, gana Trump. Si hubiesen salido más latinos a votar en Florida y Arizona, el presidente posiblemente no sería Donald Trump. Ahora la historia se vuelve a repetir. Si los latinos no salen a votar en Arizona y Florida, Trump puede ser reelegido.

P.- Trump ha golpeado fuerte a los latinos: el Muro, expulsión de los dreamers… ¿Por qué no salen los latinos a votar contra Trump?

R.- El votante latino no es monolítico. Somos tantos y tan dispares que hay un nuevo término que es latinX (Su hija Paola publica el 20 de octubre Finding LatinX). Refleja a una comunidad muy diversa. Cuando yo llegué hace 30 años era fácil identificar a los latinos, o mexicanos o cubanos o puertorriqueños. Éramos unos diez millones. Esto ha cambiado mucho. Ha habido mucha mezcla. Las mayorías han ido bajando. Cada vez hay más gente de Centroamérica y Suramérica. Mi hijo Nicolás es porto-cubano-méxico-americano.

¿Por qué votan los latinos por Trump cuando ha llamado a los mexicanos violadores y narcos? Para muchos latinos hay otras cuestiones más importantes. Para los cubanos, la relación con la dictadura, para los venezolanos si saca a Maduro del poder, o para otros la economía. En las pasadas elecciones el 28% votó por Trump, más de tres millones, a pesar de las ofensas, de la discriminación, del racismo, de poner a niños en jaulas, a pesar del Muro, uno de cada tres latinos votó por Trump. Es increíble, pero es una realidad que puede repetirse.

P.- Trump miente, no declara impuestos, es polarizador, misógino… y aún así puede ganar. Parece que Biden va por delante pero nadie se atreve ni a mencionarlo después del shock de 2016.

R.- Todos nos equivocamos con las encuestas. ¿Por qué? Porque había muchos votantes de Trump que no se atrevían y todavía no se atreven a decir que quieren votar por él. Se avergüenzan y no lo dicen públicamente. Por eso muchas encuestas no son fidedignas. El voto de Trump siempre ha sido subestimado.

Entre los latinos, según nuestra última encuesta, Biden tiene un 66% de apoyo, al igual que tuvo Hillary Clinton. La diferencia es que Trump tiene ahora un 24%, no un 28% como hace cuatro años. La historia nos dice que si el candidato republicano no se acerca a una tercera parte del voto latino no gana. Históricamente ha sido así. Trump se está alejando de esa tercera parte.

P. – La conclusión es que sin latinos no hay Casa Blanca.

Trump es una excepción. El futuro de los Estados Unidos es anti Trump. Es diverso. Trump está luchando contra el futuro

R.- Así es, sin latinos no hay Casa Blanca. Trump por más ofensivo y racista que sea, es una excepción. El futuro de los Estados Unidos es anti Trump. Es diverso, está lleno de mezclas. La población blanca en 2044 va a ser minoría. Trump está luchando contra el futuro. La gente que apoya a Trump es gente blanca que se opone al enorme cambio demográfico que vive Estados Unidos.

Trump es un candidato nostálgico, viejo, que vive en el pasado, quiere llevar a Estados Unidos a lo que era. Make America great again. La demografía le dice a Trump: no. Los asiáticos, los afroamericanos, los latinos, le dicen: nosotros queremos llevar a EEUU al futuro. Pero sería tonto desestimarlo y creer que no puede ser reelegido. No podemos olvidar que hubo más de 62 millones de estadounidenses que votaron por Trump.

P.- Y de hecho Trump utiliza este mensaje identitario del miedo. Estamos amenazados, les dice a sus votantes. Hay una polarización extrema. ¿Ves peligro de choque?

R.- Llevo aquí más de 30 años y nunca he visto a Estados Unidos tan dividido como ahora. Es el peor momento de EEUU que me ha tocado vivir. El peligro de choque es real. Trump no pretende gobernar para todos. Solo gobierna para su bloque: derechista, radical. El choque se ve en las calles, se ve en los medios de comunicación… En unos canales le critican por no haber pagado impuestos, y en otros le elogian por haber engañado al gobierno. Son dos visiones distintas de la realidad.

Es el peor momento de Estados Unidos que me ha tocado vivir. El peligro de choque es real

Al final la demografía se va a imponer. Somos más las minorías. No queda la menor duda. Pero por ahora estamos en ese momento de choque ideológico y es terrible. Aún si pierde Trump, esto no va a desaparecer. Tanto es así que ya ha logrado modificar la composición de la Corte Suprema de Justicia. Aún si Trump pierde, ha cambiado el país. Hay seis jueces del Supremo, con Barrett si es confirmada, son conservadores. Y tres, nombrados por Trump. Eso puede significar el fin del aborto, el fin del seguro de salud para más de 20 millones de personas, el fin de la legalización de 20 millones de inmigrantes…

P.- ¿Tenemos alguna responsabilidad los periodistas en la relevancia de Trump? Nos marca la agenda.

R.- Tenemos la obligación de denunciar a Trump. Lo hice desde 2015 desde que dijo que los inmigrantes mexicanos son violadores y criminales. Me enfrenté con él en una rueda de prensa. Nadie nos quiso hacer caso. Dijimos entonces: ‘Cuidado, Trump es racista y ataca a la prensa como nunca antes’. Como periodistas tenemos la obligación de retar al poder y de cuestionar al poder. Y hemos de tomar partido cuando se trata de racismo, discriminación, corrupción, mentiras públicas, violación a los derechos humanos y de dictaduras. Tenemos la obligación de tomar partido. Y no somos activistas. Es nuestro trabajo. Los doctores salvan vidas, nosotros hacemos preguntas duras a quienes tienen el poder. Es nuestra culpa no haber enfrentado a Trump a tiempo.

Cuando me sacaron de una rueda de prensa con un guardaespaldas, lo que solo me había sucedido con Fidel Castro, solo dos periodistas se atrevieron a exigirle que me dejara regresar. Y pude hacerlo al final. Pero el resto no hizo nada.

P.- Sueles decir que no se puede tratar igual al dictador que la víctima.

R.- En su caso no podemos tratar a alguien que hace comentarios racistas, sexistas, discriminatorios como a sus víctimas. En el caso de un dictador está claro. Con Maduro, por ejemplo. Si te enfrentas a un presidente racista, que ha discriminado, que ha mentido, nuestra obligación es ponerlo contra la pared.

P.- ¿Qué ofrece Joe Biden a los estadounidenses? ¿Y a los latinos?

R.- Es el regreso a la normalidad democrática. Nos ofrece aguas en calma. Lo que nos ofrece es vivir en una democracia sin exabruptos, sin tormentas. Lo que promete es que cuando te levantes no lo hagas con el corazón acelerado antes de encender el televisor o el móvil. Es la gran promesa de Biden.

Para los latinos ofrece legalizar a diez millones de indocumentados, legalizar a los dreamers, cerca de un millón de jóvenes que llegaron de niños a EEUU, y una protección migratoria a los venezolanos.

P.- Hay poca representación de los latinos en el poder en Estados Unidos. Siguen estando muy relegados. ¿Por qué? ¿Veremos a una presidenta latina.

Los latinos tenemos los números de nuestro lado. Tarde o temprano me va a tocar entrevistar a una presidenta o presidente latino

R.- Tenemos los números de nuestro lado. Tarde o temprano me va a tocar entrevistar a la primera presidenta, o primer presidente latino. Hay 60 millones de latinos. El problema es la falta de representación: en películas, en el gobierno, en empresas. Somos el 20% de la población y solo cuatro senadores. Es la gran pelea latinX. No solo hemos de pedir sino de luchar por una mayor representación. Hemos aprendido que nadie lo hará por nosotros.

P.- ¿Qué líderes latinos ves ahora que sobresalgan?

R.- Los jóvenes latinos son maravillosos, peleones, rebeldes. Durante décadas los inmigrantes latinos se acostumbraron a ser invisibles, a quedarse callados, eso te ayudaba a sobrevivir. Es una generación que se sacrifica para que sus hijos vivieran mejor. Yo soy de esa generación. De pronto llegan nuevos jóvenes, nacidos en EEUU, como mi hija Paola, y los dreamers, que cambian totalmente la actitud y dicen: no vamos a quedarnos callados. Van a las oficinas de los congresistas y les demandan. Eso es lo nuevo.

P.- ¿Qué pasa si gana Trump?

R.- Puede ganar. Si Trump ha sido el presidente más anti inmigrante que ha tenido Estados Unidos en medio siglo. Esas políticas racistas de Trump seguirán teniendo un efecto espantoso. Puede ganar y es el gran temor de la comunidad latina. Y el problema es que ha hecho un trabajo pésimo con la pandemia.

Trump es una terrible excepción pero el sistema sigue funcionando. El sistema democrático de EEUU es más fuerte que Trump

¿En qué se diferencia Biden de Hillary? Biden va mejor en la encuestas que iba Hillary. Ella era más impopular que Biden, y tercero, la pandemia. Trump ha hecho un trabajo terrible con la pandemia y mintió a los estadounidenses sobre la gravedad de la pandemia, y cuando pudo haber hecho algo no hizo nada. Todavía hoy rechaza ponerse la mascarilla. Las encuestas siguen sugiriendo que Biden va a ganar, pero el problema es si las encuestas reflejan correctamente a los partidarios de Trump. Yo sigo creyendo que no lo son. Va a ser más cerrada.

P.- Trump insiste en que solo puede perder si hay fraude, y no dice que vaya a reconocer la derrota. ¿Acabará el recuento en el Supremo o va EEUU a una crisis de legitimidad?

R.- Sigo confiando en que el sistema va a funcionar. Tengo esa ingenuidad del inmigrante. Para quienes hemos cubierto América Latina, eso nos ha preparado bien para un presidente como Trump. Hemos cubierto gente que viola los derechos humanos, que se quiere quedar en el poder después de perderlo o gente que no cree en los votos. Pero sinceramente no creo que la democracia estadounidense esté en peligro. Trump es una terrible excepción pero el sistema sigue funcionando: las Cortes funcionan, el Congreso funciona, los militares no participan en política, el sistema de votación funciona… El sistema democrático estadounidense es más fuerte que Donald Trump.