«El presidente Trump es la persona equivocada para el cargo». Bob Woodward, quien junto con Carl Bernstein, realizó la investigación que condujo a la dimisión de Richard Nixon, sentencia a Trump con estas palabras. Cruza una línea roja para un periodista, emitir su opinión, pero lo hace, según sus declaraciones en 60 Minutes de la CBS, porque se basa en hechos. En su primera entrevista sobre Rage, su último libro basado en 18 entrevistas con Trump, afirma sobre Trump: «Es pura dinamita». Rage sale a la venta este martes.

«Sí, he escrito que es la persona errónea para el cargo. Me baso en evidencias, muchísimas evidencias, como no haber protegido a la población del virus y no haber dicho la verdad. Trump solía decirme: ‘En la Presidencia siempre hay dinamita detrás de la puerta’. Pero la auténtica dinamita es él. Es pura dinamita».

Estas conversaciones, en las que hablaron sobre el coronavirus, la amenaza nuclear, o el Black Lives Matter, empezaron a finales de diciembre y se prolongaron hasta este verano. El presidente, que se negó a hablar con Woodward para su libro anterior, Miedo: Trump en la Casa Blanca, a veces le llamaba por la noche y siempre sabía que estaba siendo grabado. Trump reconoció a Woodward que fue un error no hablar con el periodista, y confiaba que de esta manera se diera a conocer su versión de los hechos.

Este virus será la mayor amenaza nacional de su Presidencia», dijo el consejero Robert O’Brien a Trump el 28 de enero

Relata Woodward cómo el 28 de enero de este año, antes de que estuviera en el radar global el coronavirus como amenaza mundial, el asesor de seguridad nacional Robert O’Brien dijo al presidente: «Este virus será la mayor amenaza nacional a la que hará frente en su Presidencia». No había unanimidad entre sus asesores sobre esta advertencia, pero Matt Pottinger, que había sido reportero en China, también tenía datos de que la situación allí era muy grave.

Dos días más tarde Trump aseguraba que la situación estaba bajo control y aseguraba que todo terminaría bien, si bien el 31 de enero se restringieron los viajes a China. El 7 de febrero habló con Bob Woodward, a quien le reconoció que el virus se transmitía por el aire y que era mucho más letal que la peor de las gripes. Trump aseguraba que era un virus «muy tramposo». Sin embargo, a finales de febrero, el día 26, Trump decía en una rueda de prensa que era como una gripe.

El presidente se justificó en otra llamada el 19 de marzo con el argumento de que no quería sembrar el pánico entre los estadounidenses.»Lo minimizaré porque no quiero crear pánico».

Estados Unidos es, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins, el país con más casos en el mundo: se acerca a los 6,5 millones, de los 29 millones que se registran en global. También es el país con más fallecidos: cerca de 200.000, de un total superior a 924.000. Este domingo ha sido el día con más número de positivos en todo el mundo.

La tragedia es que el presidente de EEUU tenía el deber de avisar a la población (de la letalidad del virus). Los ciudadanos lo habrían entendido», dice Woodward

En la entrevista en CBS, Bob Woodward dice: «La tragedia es que el presidente de los Estados Unidos tenía el deber de avisar a la población. Los ciudadanos lo habrían entendido. Pero si tienen la sensación de que no les están diciendo la verdad, entonces como presidente están emprendiendo la senda del encubrimiento».

Según el reportero, autor de 20 libros, Trump no entiende a los estadounidenses. «Dice que no quiere crear pánico, pero sabemos por la historia que cuando cuentas la verdad, la gente se organiza. Vio que había un problema y pensó: ‘No vamos a sembrar el pánico’. Pero si hay una crisis el presidente, ha de contra la verdad. Ha fracasado».

A Woodward, Scott Pelley, el periodista de la CBS que le entrevista en 60 Minutes, le pregunta por qué él no avisó entonces. El investigador, de 77 años, se justifica diciendo que él no estaba seguro de la dimensión que tendría la propagación del Covid-19. Incluso Trump le recrimina a Woodward no haberlo dicho antes, pero ya le han respondido otros reporteros estadounidenses: «Boob Woodward no es el presidente de Estados Unidos».

Woodward dijo al presidente en su última conversación en agosto que el libro era duro y no le iba a gustar. «Bueno, quizá pueda convencerte en el próximo», bromeó Trump. Cuando se dieron a conocer en The Washington Post las primeras revelaciones sobre Rage, Trump tuiteó que el libro era fake (falso).

Mientras tanto, el presidente Trump sigue su agenda electoral con mítines en los que no se respeta la distancia social y hay pocas mascarillas. En Nevada, este domingo, ha asegurado que tras su victoria en noviembre tendrá derecho de plantear un tercer mandato, algo que no contempla la Constitución de Estados Unidos. Trump insiste en que los demócratas solo ganarán si hacen trampas.