Treinta años después de la caída del Muro, los Länder que formaron parte de Alemania del Este votan diferente. Este domingo, cuando se conmemoran 80 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial, han acudido a las urnas en Sajonia y Brandeburgo, donde el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ha experimentado una crecida espectacular. En Sajonia han triplicado sus votos y en Brandeburgo los han duplicado en cinco años.

En Sajonia AfD es la segunda fuerza con su mejor resultado histórico, un 27,5% (37 escaños), detrás de la CDU, que obtiene el 32,1% (46 escaños), según los resultados preliminares. En Brandeburgo, AfD también es segunda fuerza con el 23,5% (23 diputados) por debajo de los socialdemócratas que tienen un 26,2% (25 diputados). La participación ha llegado al 65% en Sajonia y al 61,3% en Brandeburgo.

Los grandes partidos, en Alemania conocidos como die Volksparteien o partidos del pueblo, cada vez pierden más apoyos, mientras que AfD es el partido que más crece en el Este. La CDU, gobierna en Sajonia desde la unificación, donde obtiene casi el mismo porcentaje de votos, pero en Brandeburgo apenas llega al 15,6% (15 escaños).

En Brandeburgo, los socialdemócratas, en el poder desde hace la unificación, se quedan por debajo del 30% por primera vez con un 26,2%. En Sajonia sufren un total descalabro: se quedan en 7,7% (10 escaños), por debajo de los Verdes (8,6%, 11 escaños) y de La Izquierda (10,4%, 14 escaños) . Los liberales no superan el mínimo del 5%, es decir, fuera de los parlamentos en los dos Länder (Estados federados). Los Freie Wähler logran representación (cinco escaños) en Brandeburgo.

La Izquierda tiene en Brandeburgo, donde gobernaba con el SPD, tiene un 10,7% (10 diputados), 7,9 puntos menos que hace cuatro años. En Sajonia, logra un 10,4% (14 diputados), 8,5 puntos menos. La Izquierda es el partido político que más votantes pierde. Está dejando de ser la fuerza de referencia en el Este para dejar paso a la ultraderecha. De un extremo a otro va el votante en el Este de Alemania.

El jefe del gobierno regional de Sajonia, Manfred Kretschmer, ha conseguido parar la sangría de votos. Para ello, ha insistido en distanciarse de la política de Berlín. «Aquí se trata de Sajonia», ha insistido en la campaña.

Desde diciembre de 2017 gobernaba en coalición con los socialdemócratas, en una alianza similar a la que rige los destinos de la República Federal de Alemania pero sin los socialcristianos bávaros.

Kretschmer ha agradecido a los votantes, especialmente a los jóvenes su apoyo. «Ha sido una jornada estupenda. Lo hemos logrado», ha dicho el jefe de gobierno saliente, que previsiblemente repetirán en el cargo. Hubo temor a que AfD superara en votos a la CDU en Sajonia, o bien al SPD en Brandeburgo.

Quienes también han recibido un espaldarazo en las urnas, y es una gran novedad en el Este, son los Verdes, que en Brandeburgo logran su mejor resultado en unas elecciones en el este con un 10,8% (10 escaños), y 8,6% (11 escaños) en Sajonia. Serán clave para formar gobierno en los dos Länder, donde tendrá que haber coaliciones de tres partidos o más.

El mensaje de los Verdes es especialmente difícil de trasladar a quienes están más preocupados por llegar a fin de mes que por el fin del mundo (y por el desmantelamiento de industrias clásicas), pero han sabido erigirse en una fuerza claramente contraria a la ultraderecha y su afán por levantar muros dentro y fuera del país.

Cordón sanitario

Lo que de momento los partidos políticos respetan es su cordón sanitario para dejar fuera del poder a la ultraderechista AfD. Ningún partido político está dispuesto a pactar con AfD y facilitar que gobiernen. El líder de Afd en Turingia, Björk Höcke, ha llamado a convocar elecciones anticipadas. Según Höcke, este importante avance de su formación demanda una respuesta en las urnas en toda Alemania. Los dirigentes de AfD ya se ven en el poder.

Como la AfD cometió una irregularidad en Sajonia en el proceso de nominación de candidatos, solo puede tener 30 diputados y deja ocho escaños libres. De este modo, se necesitarían menos diputados para la mayoría, en teoría serían 61 escaños, pero habría que restar ocho de momento.

La CDU puede repetir con el SPD o con los Verdes, en lo que se llama coalición kiwi. En todo caso, la cuestión está pendiente de resolución judicial.

En Brandeburgo gobernaba el SPD con Die Linke (La Izquierda). Ahora estos dos partidos juntos apenas suman 35 escaños, a nueve de la mayoría del una Cámara de 88 asientos. Habrían de unirse a los Verdes y así contar con 45 escaños en total.

Sajonia es la cuna de Alternativa para Alemania (AfD). En este Land, cuya capital es la bellísima Dresde, una de las ciudades alemanas más castigadas en la Segunda Guerra Mundial, fue donde AfD consiguió por primera vez entrar en el Parlamento regional en 2014. Entonces obtuvo un 9,7% de los votos. Este domingo ha llegado al 27,5%, su mayor éxito histórico.

Ahora estaban llamados a las urnas 3,3 millones de ciudadanos de este Land. De los que han votado, más de uno de cada cuatro lo ha hecho por la ultraderecha en Sajonia. En Brandeburgo, con 2,1 millones de convocados, más de uno de cada cinco se han inclinado por AfD. El estudio del trasvase de votos revela cómo muchos abstencionistas acuden a las urnas a apoyar a la ultraderecha.

En Sajonia estuvo presente en el Parlamento regional entre 2004 y 2014 el partido de extrema derecha NDP, que aún existe. AfD recogió el testigo de esta y otras formaciones de extrema derecha, acentuando el discurso anti inmigración y euroescéptico. El líder de AfD en Sajonia, Andreas Kalbitz, tiene vínculos neonazis, según ha publicado la prensa alemana. «Llaga la hora de la verdad», ha señalado un entusiasta Kalbitz, tras el éxito cosechado por su partido.

La ciudad de Chemnitz, escenario de manifestaciones ultra anti inmigrantes, del año pasado está en Sajonia, donde tiene su cuna el movimiento Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente).

Desde entonces los ultraderechistas están presentes en los 16 Parlamentos regionales. Desde las elecciones federales de septiembre de 2017 también tienen representación en el Bundestag en Berlín. Son, de hecho, la primera fuerza de la oposición con 91 escaños (12,6% de los votos).

En total, son apenas 5,4 millones de votantes, 6,5 millones de habitantes, de los 82 millones de ciudadanos de la República Federal de Alemania pero estas elecciones tienen gran relevancia porque son una prueba de la fuerza de la ultraderecha populista, y de la creciente debilidad de los hasta ahora grandes partidos.

Precisamente para la CDU y el SPD este domingo es una primera prueba de la vuelta al curso político. Quien será la heredera de la canciller, Angela Merkel, ha de demostrar que la CDU retoma el pulso y tiene posibilidades de convencer a los votantes que se fueron al AfD.

Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK) s ahora ministra de Defensa, en sustitución de Ursula von der Leyen, que asume el 1 de noviembre como presidenta de la Comisión Europea. De momento, al salvar Sajonia AKK respira tranquila, pero la amenaza de la ultraderecha sigue ahí, y cada vez es mayor.

Los socialdemócratas están descabezados desde la dimisión de Andrea Nahles después de la derrota electoral en las elecciones europeas. Cayó hasta un 15,8% de los votos. Antes que ella había renunciado su antecesor, Martin Schulz, tras los malos resultados en las generales de 2017.

Anda el SPD desnortado y culmina su proceso para elegir a su líder en diciembre. Uno de los candidatos es Olaf Scholz, actual ministro de Finanzas. Al menos ha salvado la situación en Brandeburgo al mantenerse como fuerza más votada. «En Sajonia la polarización nos ha hecho mucho daño», reconocían los actuales portavoces socialdemócratas desde Berlín.

Apropiación del relato del cambio

Tanto en Sajonia como en Brandemburgo, y en Turingia, donde se celebran elecciones regionales el 27 de octubre, el discurso de la ultraderecha ha sumado a su xenobofobia, su mensaje contra la migración y los refugiados, y por ende contra Merkel por abrir las puertas del país, la apropiación del mensaje de cambio que llevó a las calles a miles de personas en el verano de hace tres décadas. Han llamado así a la «revolución pacífica con la papeleta de voto».

Aprovecha Alternativa para Alemania las diferencias que aún subsisten entre el este y el oeste de Alemania. Más del 35% de los alemanes del este se sienten ciudadanos de segunda, según el Centro de Investigación sobre Integración y Migración de Alemania. Siguen cobrando unos 700 euros menos de media que en el oeste.

«Uno se siente igual que en la República Democrática de Alemania», suele decir Björn Höcke, uno de los halcones de Alternativa para Alemania y líder del partido en Turingia. Pero Höcke no es del este, ni luchó por la libertad de los ciudadanos de la RDA.

Resulta preocupante cómo está calando el mensaje de Alternativa para Alemania entre los más jóvenes. Según Europe Elects, son el partido más votado por los menores de 30 años en Sajonia, seguidos por los Verdes. En Brandeburgo estarían casi empatados con los Verdes entre los más jóvenes. Su objetivo es conquistar a este electorado y lo está logrando.

En una maniobra de demagogia se presentan como los estandartes de una Wende 2.0 (el cambio que llevó a terminar con la dictadura en el Este, en versión actualizada).

En 1989 miles de ciudadanos en Alemania oriental salieron a las calles para demandar libertad y democracia. Los que pretenden poner muros y propagan el odio y la división ahora se presentan ante los airados ciudadanos de las zonas más pobres de Alemania como los portadores del cambio. Sería cómico si no fuera macabro.