La energía nuclear sirvió como nexo entre los países europeos después de las dos guerras mundiales. Primero fueron el carbón y el acero, la CECA, en 1951, luego la energía nuclear en la Comunidad Europea de la Energía Atómica o Euratom, en 1957, el mismo año que se firmó el Tratado de Roma. Los padres fundadores, Jean Monnet, Robert Schuman, Alcide De Gasperi y Konrad Adenauer, sabían cómo empezar a construir el edificio europeo para que tuviera bases sólidas.

Pero han pasado 64 años desde aquellos primeros pasos de Alemania, Bélgica, Francia, Países Bajos, Luxemburgo e Italia. Ahora son 27 Estados miembro y de ellos solo 13 producen energía atómica. Destaca Francia con más de 61.000 reactores activos. Por el contrario, Alemania está a punto del cierre total en 2022. Las centrales nucleares generan aproximadamente un 26% de la electricidad generada en la UE. En España hay siete reactores operativos en España y generan más del 20% de la electricidad.

Francia defiende en estos tiempos de dificultades de suministro la energía nuclear: el 70% procede en el país vecino de la fisión de los núcleos de los átomos de uranio. En una entrevista en Financial Times, el presidente francés, Emmanuel Macron, advierte del riesgo que comporta para la recuperación económica la crisis energética global que se avecina. «No se trata de si somos demasiado dependientes de una compañía o de otra, sino de crear alternativas. Y las únicas que tenemos los europeos son las renovables y por supuestos, la energía nuclear».

Energía nuclear en Europa

*Capacidad neta eléctrica en megavatios / color azul en el mapa: países con reactores nucleares activos. ** Cierre previsto en 2022

Macron, que se juega la reelección en las presidenciales de la próxima primavera, ha anunciado que Francia invertirá 1.000 millones de euros en lo que queda de década en energía nuclear. Mucho ha cambiado desde que empezó su Presidencia, en 2017. Entonces quiso cerrar 14 reactores y pretendía reducir del 75% al 50% su papel como suministrador. La estrella ascendente de la derecha soberanista francesa, Éric Zemmour es un firme adalid de la energía nuclear.

Los defensores de la energía nuclear indican cómo es más predecible frente a la volatilidad de las renovables y la dificultad de almacenaje. En Francia han notado menos la subida de precios que en otros países europeos, ya que dependen menos del exterior a la hora de abastecerse.

En España el debate cobra especial interés en vísperas del cierre este domingo del gasoducto que iba de Argelia a Marruecos y abastecía a España hasta ahora. Por esta vía llegaban 6.000 millones de metros cúbicos de gas, alrededor de una quinta parte del consumo de España. La ministra española de Energía, Teresa Ribera, viajó esta semana a Argel y dijo que se había «explicitado la garantía total con respecto a los volúmenes pactados hoy». ¿Cuáles son estos volúmenes?

La experiencia nuclear ha llevado a Francia a demandar que la energía atómica sea reconocida por la UE como energía verde. La taxonomía verde de la UE es una guía técnica que identifica los proyectos que respetan el Acuerdo de París. La Comisión ha incluido en la taxonomía verde la energía solar, la geotérmica, el hidrógeno, la energía eólica, la hidroeléctrica y la bioenergía. Está dividida sobre la nuclear.

Francia y otros países de Europa oriental defienden que la energía nuclear ayudará a lograr la descarbonización. Otros nueve países se han unido a Francia para pedir a la Comisión Europea que reconozca la energía nuclear como energía verde por sus bajas emisiones de carbono. Los países que apoyan la demanda de Francia son: Bulgaria, Croacia, República Checa, Finlandia, Hungría, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Rumanía.

En el documento explican cómo la apuesta por la energía nuclear, como energía verde, ayudará a «reducir nuestra dependencia energética de terceros países lo más rápidamente posible».

En julio, sin embargo, otros cinco países, liderados por Alemania pedían lo contrario a la Comisión Europea: un no rotundo a que la energía nuclear sea considerada energía limpia. Austria, Dinamarca, Alemania, Luxemburgo y España defendían esta posición. «Nos preocupa que la energía nuclear se incluya en la taxonomía verde porque esto dañaría su integridad, credibilidad y su utilidad», decía esta misiva, según informó Euractiv.

 Esta visión está respaldada por el último informe del Organismo Internacional de Energía Atómica, titulado Nuclear Energy for a Net Zero World, donde se destaca el papel esencial de la energía nuclear para alcanzar las metas del Acuerdo de París y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, sustituyendo el carbón y otros combustibles fósiles.

En España, el Foro Nuclear sostiene que esta energía ayudaría a compensar los altos precios de la electricidad. «El parque nuclear español podría garantizar la cobertura a largo plazo de todos los contratos (la potencia contratada representa el 6,5% de la instalada pero proporciona más del 20% de la demanda anual), a tarifa regulada PVPC, actualmente indexados al precio del mercado mayorista, a un precio estable y muy inferior al actual», dice el Foro de la Industria Nuclear Española, en su página web.

Rechazo de Alemania

En Alemania la política del gobierno de la canciller, Angela Merkel, dio un giro de 180 grados después de Fukushima, en 2011. Merkel anunció entonces el cierre progresivo de las centrales en Alemania. El desmantelamiento se lleva a término el próximo año.

En la última cumbre de la UE a la que asistió Merkel Merkel dejó claro que no comparte la visión de Macron sobre la energía nuclear. Sin embargo, prefirió que no se tomara ninguna decisión a la espera de que asuma sus funciones el nuevo gobierno.

En Alemania los socialdemócratas, liderados por Olaf Scholz, los Verdes y los Liberales están negociando la formación de la llamada coalición semáforo. Si los Verdes se hacen con un superministerio de Medio Ambiente, como parece previsible, mantendrán el rechazo a que la energía nuclear se considere energía verde.

Lucha geopolítica o falta de suministros

«La taxonomía tiene que ver con las ayudas y fondos de recuperación europea. Pretender que la energía del gas o la energía nuclear los reciban no tiene sentido. Francia ejerce presión porque su parque nuclear es dominante. Se está confundiendo la seguridad de suministro con los intereses particulares de algunos países», afirma Mario Rodríguez, quien fuera director de Greenpeace durante diez años y ahora es director de Transición Justa y Alianzas Globales en la Fundación Ecología y Desarrollo.

«No es una energía limpia. Puede tener un papel en la transición, pero no puede recibir ayudas que deberían ir a otras energías, como la renovables», añade. «La energía nuclear va a ir decayendo. Las centrales son muy antiguas y en España tendría mucho coste».

Rodríguez mantiene que «hay una lucha geopolítica de suministradores de gas a Europa, por eso hay que acelerar la transición y dejar de depender del gas. No es una vía la energía nuclear porque con excepción de Francia está en retroceso y no serían capaces de sustituir el potencial riesgo que supone la falta de gas».

Sin embargo, hay quienes creen que el problema va más allá. Y desde luego la solución no pasa por la energía nuclear. Según Antonio Turiel, investigador Científico en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC y autor de Petrocalipsis: Crisis energética global y cómo (no) la vamos a solucionar, «se vende todo como lucha contra el cambio climático cuando es adaptación a una crisis energética ya prevista. Hay escasez de gas, carbón, de petróleo, y también de uranio. Así que en lo nuclear no hay ninguna esperanza».

Turiel advierte de cómo varios países ya han reconocido que se preparan para un eventual colapso energético. El ministro del Interior de Austria, Karl Nehammer, ha firmado una acuerdo sobre la provisión de apagones con la Red Eléctrica de Austria. Las Fuerzas Armadas difundieron un video donde instruían a la población sobre qué hacer si había un apagón en toda Europa. La idea es crear una red de emergencia que se mantuviera operativa. Según el ministro, «un apagón es una de las mayores amenazas para los Estados modernos… Si no hay electricidad, el suministro, el tráfico, las comunicaciones, la seguridad pública, todo esto estaría amenazado».