En el mismo momento en el que activistas de Greenpeace USA se descuelgan de una grúa situada junto a la Casa Blanca desplegando una pancarta gigante con el lema «Resist» (resistid), el mismo día en el que el nuevo presidente de Estados Unidos ha aprobado construir un muro para aislarse de este mundo globalizado, el compromiso de toda la comunidad Greenpeace es más firme que nunca contra los ataques de Trump a la justicia ambiental, social, económica y educativa.

Esta última acción se produce después de días de constantes protestas contra el nuevo presidente de EEUU, incluyendo a los cuatro activistas que interrumpieron la audiencia de confirmación de Rex Tillerson, ex CEO de Exxon Mobile, como Secretario de Estado a principios de mes, los veteranos detenidos en la oficina del senador John McCain la semana pasada y cientos de miles de participantes en las marchas de mujeres en todo el país durante el pasado fin de semana.

Las declaraciones de Trump sobre que «el ecologismo está fuera de control» tienen poco sentido. ¿Acaso quiere tenernos bajo control?

También hemos sabido que Trump acaba de retrasar la aprobación de al menos 30 normativas ambientales y ha congelado todos los nuevos contratos de la Agencia de Medio Ambiente estadounidense. Los peores pronósticos se están cumpliendo, lo primero fue la reapertura de los proyectos para construir dos oleoductos, el de Dakota, que supone un desprecio a la soberanía y a los derechos de la tribu Sioux de Standing Rock, con quien Obama se comprometió a buscar rutas alternativas al oleoducto para no poner en riesgo su acceso al agua, y el Keystone XL, un oleoducto que conecta el campo de arenas bituminosas de Tar Sands con las refinerías americanas, inundando el país con el combustible fósil más intensivo en cuanto a emisiones de CO2. Y no sabemos cuántas más malas noticias llegarán.

Las declaraciones de Trump sobre que «el ecologismo está fuera de control» tienen poco sentido. ¿Acaso quiere tenernos bajo control? Difícilmente lo va a conseguir. Greenpeace lleva más de cuatro décadas defendiendo la justicia ambiental y la paz con independencia política y económica, y así vamos a seguir mientras sea necesario luchar por los derechos de la naturaleza y de las personas. Si, como parecen indicar sus primeras acciones de gobierno, Trump persigue la destrucción ambiental acelerada, nuestra respuesta será la resistencia implacable.

La agenda de la Administración Trump pasa por crear nuevos puestos de trabajo en el país recortando impuestos a las empresas y toda la normativa ambiental, algo muy poco apropiado para conseguirlo. Viendo la composición de su gabinete, con negacionistas climáticos y CEOs de petroleras, está claro que Trump está colocando los beneficios de las empresas por encima de las familias trabajadoras, los derechos laborales, la salud y el medioambiente. Y ante eso no podemos quedarnos parados. Nuestro futuro y el del planeta dependen de que resistamos y nos mantengamos unidos como una comunidad y reforcemos nuestro compromiso con la solidaridad, los derechos humanos, los derechos de las mujeres, la igualdad, la paz y el cuidado de las personas y de los lugares más amenazados por las injusticias.


* María José Caballero es responsable del Área de Campañas de Greenpeace España.