España eliminó el delito de usura en 1995 sin embargo es lo que practican algunos gobiernos de comunidades autónomas con el impuesto de sucesiones. Miles de asturianos, andaluces y aragoneses han de renunciar a la herencia de sus padres por no poder pagarlo, sólo en Asturias entre 2008 y 2016 aumentaron en un 400% las familias que renunciaron a su legitima herencia por no poder hacer frente a este impuesto para recibirla. Más de 20.000 actuaron de la misma forma el año pasado en Andalucía donde las renuncias aumentaron del 2011 al 2015 en más de un 180%. Les pongo un ejemplo de la disparidad que existe en España por autonomías: un soltero que herede de sus padres 800.000 euros y 200.000 sean de vivienda pagaría por este impuesto en Asturias 162.618 €, mientras que en la vecina Cantabria tan solo 1.262,39 €. Este mismo ciudadano en Andalucía pagaría 158.796 € y en Aragón 155.393, mientras que si esta empadronado en Madrid la cifra se reduciría a 1.586 € y en Canarias a tan solo 134,2 €.

Esta disparidad de criterios provoca que exista cada vez más en nuestro país el exilio fiscal. La inmensa clase media y también la clase alta abandonan por esta causa el lugar donde nacieron, crearon riqueza y formaron familia, la voracidad impositiva del gobierno de su comunidad es insaciable. No sirve de nada que durante toda la vida hayan pagado religiosamente sus impuestos, el IRPF, el IBI del inmueble y finalmente la exagerada plusvalía que imponen, cuando fallece el contribuyente se sigue exprimiendo a sus herederos. Ningún país europeo actúa como nosotros, en Austria, Suecia, Estonia o Eslovenia no existe tal impuesto, en Italia se paga un 4%, en Suiza o Portugal un 7%, en Dinamarca un 15% o en Finlandia un 19%. Comparen con nuestro Principado de Asturias donde hoy se alcanza hasta el 89%.

En Andalucía, Aragón y Asturias la situación es insostenible, la usura de sus gobiernos nos hace pagar tres veces este impuesto irracional

El abogado Álvaro Lopez de Castro ha creado la primera asociación contra este impuesto en España, reúne cientos de miles de firmas para que sea derogado aunque por ahora sólo consigue que aumente el mínimo exento de pago. Las autonomías que lo aplican no están dispuestas a perder su botín. Me cuenta el abogado que el problema principal es la visión «cortoplacista» de los políticos «cuando miles de familias se empadronan en Cantabria para no pagar este impuesto abusivo, dejan de pagar también el IRPF en Asturias, no ponen gasolina en sus postes, no compran en sus tiendas,… en definitiva a largo plazo se pierde más en impuestos de lo que recaudan por sucesiones». Me cuenta la historia de un amigo que heredó cinco pisos y renunció a ellos por no poder pagarlos o la de Rosa, falleció su madre y su padre para quedarse con la casa donde vivían debía pagar 36.000 euros por este impuesto y no los tenía, por lo que renunció a su herencia en favor de sus siete hijos, así la cantidad repartida quedó exenta de pago.

En Andalucía, Aragón y Asturias la situación es insostenible, la usura de sus gobiernos nos hace pagar tres veces este impuesto irracional, una cuando muere el padre, otra cuando muere la madre y de nuevo cuando muere nuestro cónyuge. El mismo Emilio Botín o la Duquesa de Alba se empadronaron en Madrid para evitarlo.

Qué se puede esperar si nuestro país que dispone de más horas de luz al año que ninguno en Europa, se inventó también el impuesto al sol.