No se engañen ustedes: ni acuerdos ni nada,  la alcaldesa de Barcelona no va a ceder los locales municipales para que los vecinos de esta ciudad participen del referéndum ilegal e ilegalmente convocado. Eso está más claro  que el agua y eso es precisamente lo que la alcaldesa quiere oscurecer contando con la inestimable ayuda del presidente de la Generalitat.

Veamos: El informe de 15 folios elaborado y firmado por Jordi Cases, secretario general del Ayuntamiento, explica con meridiana claridad  que “la alcaldesa, el Ayuntamiento de Barcelona y sus trabajadores y trabajadoras en ejercicio de sus funciones quedan vinculados por el mandato del TC, de abstenerse de realizar actuaciones que permitan la reparación y/o celebración del referéndum, sobre la autodeterminación de Cataluña, actuaciones en las que, sin duda, se incluiría una eventual puesta a disposición de los locales para la votación”. Y advierte a Ada Colau de que “el incumplimiento de esta obligación puede comportar la exigencia a las personas infractoras de responsabilidad de todo orden, sea del propio Tribunal al amparo de su Ley reguladora, o de carácter administrativo, disciplinario, contable e incluso penal”.

Por lo tanto, el asunto queda claro para todos, incluida la alcaldesa que, sabiéndolo de antemano perfectamente, se ha tomado la molestia de encargarle al secretario general un informe tras el que parapetarse. Por lo tanto, no cederá sus locales. Por muchas razones, entre otras, porque Ada Colau pretende salir relativamente indemne de esta batalla y convertirse así en la única, o casi, que no acabe inhabilitada al final de este desastre. Esto, que le conviene muchísimo a ella, le conviene también al independentismo, que sabe que después de quemar a tantos mártires en la pira del desafío al Estado, necesitará un rostro, un nombre y un apellido al que unir sus derrotadas fuerzas. Y esa cara puede ser la de la alcaldesa de Barcelona.

Ada Colau pretende salir relativamente indemne de esta batalla y convertirse así en la única, o casi, que no acabe inhabilitada al final de este desastre

Al mismo tiempo, a Carles Puigdemont y a Oriol Junqueras no les interesa en absoluto digerir la bofetada en plena cara que le supone aceptar que la capital de Cataluña da la espalda a su apuesta de desafío al Estado y de ruptura de España. Ese es un golpe demasiado contundente para la causa. Solución: se anuncia un acuerdo entre el Ayuntamiento y la Generalitat según el cual Ada Colau sigue sin prestar los locales municipales para la instalación de las urnas -es decir, lo de antes- pero facilita que la Generalitat habilite los puntos que son de su competencia para que los posibles votantes puedan acudir a depositar su papeleta -es decir, exactamente como se iba a hacer antes del llamado «acuerdo».

Colau y Puigdemont se están haciendo un favor recíproco y ambos esperan que el público se trague el embuste

De esa manera  la honra del president queda a salvo para tanto ingenuo como puebla el independentismo, aparece que Ada Colau ha cedido de alguna manera ante la «causa», la «causa» se quita de encima el hachazo asestado por la negativa del Ayuntamiento y Ada Colau se libra de las presiones, de los insultos y también del desafecto de los suyos más independentistas. Si esta jugada la remata animando a sus huestes a que se manifiesten a favor del derecho de autodeterminación convenientemente disfrazado de «derecho a decidir» y la culmina acudiendo ella misma a depositar su voto en la urna -si es que hay alguna en la que meter la papeleta- sin aclarar si ha votado que Sí o que No, tenemos el cuadro completo del montaje puesto a punto a cuatro manos.

Colau y Puigdemont se están haciendo un favor recíproco y ambos esperan que el público se trague el embuste, y es muy probable que lo consigan porque los independentistas ya se han tragado tantas cosas y  tan gordas que deben de tener completamente destensado el gaznate en una grave luxación colectiva de tragaderas. Pero la verdad es ésta: Barcelona no cede sus locales para el referéndum. Todo lo demás es el vestido que le han puesto por encima al muñeco, arte en el que tienen una amplia experiencia, para que no parezca lo que en realidad es. Conviene no dejarse encandilar por las sombras chinescas.