Salir en Sálvame a hablar de los novios (y novias) de la juventud para ganar votos es muy de 2015. Se acusa a Ada Colau de oportunismo para llevarse el voto de la b que va en LGTBI por haberle contado este fin de semana a Jorge Javier Vázquez que tuvo una novia italiana. Más allá de que la anécdota debiera tener el mismo valor informativo que si hubiera sido un italiano, es decir, nulo, creo que de lo que habría que acusar a la alcaldesa de Barcelona es de haber recurrido a un truco de hace un par de campañas.

El cartucho Sálvame ya lo usó hace tiempo Pedro Sánchez cuando llamó en directo al plató de Sálvame para hablar del Toro de la Vega en un esfuerzo por hacerse con el voto del espectador animalista, fue con María Teresa Campos para ganarse a las suegras de España y con Bertín para los cuñados.

De lo que habría que acusarle a Colau es de haber recurrido a un truco de hace un par de campañas

Al principio los socialistas tuvieron que explicar que los millones de personas que ven esos programas «merecen todo el respeto», porque entonces todavía era polémico ver un político en los programas de prensa rosa. Pablo Iglesias ya se había caído en la marmita del prime time y habiéndole cosechado tan buenos resultados su política pop el resto de partidos empezó a hacer un paseíllo folclórico para demostrar, cada uno a su manera, que son personas normales. Y aunque no necesariamente tan normales como para reconocer en campaña que ellos también ven esos programas de Telecinco, sí lo suficiente como para salir en ellos.

Y desde entonces lo mismo hemos visto a Rajoy cocinando con Bertín que a Sáenz de Santamaría en el Programa de Ana Rosa y bailando en el de Pablo Motos. Hasta  Gabriel Rufián ha salido en un Deluxe discutiendo con el Padre Apeles.

Ha llegado un punto en el que los espectadores más fieles de las noches de Telecinco respiran con alivio cada vez que sale María José Campanario, hartos de que los políticos irrumpan en sus tertulias a pedirles el voto rosa. Por eso Colau, que sabe medir como pocos sus palabras en los medios, ha tenido que esforzarse para hacer ruido en el prime time. La fórmula, sin embargo, está agotada.

Los espectadores de Telecinco respiran con alivio cada vez que sale María José Campanario, hartos de que los políticos irrumpan en sus tertulias

Acusar a un político en campaña de oportunista es redundante. Lo que no todos logran es ser oportunos en su búsqueda de votos. Ahora, Colau, lo que se lleva es que te hagan un trap. Esta inverosímil mezcla tecno, reggaeton y hip hop que está dejando grandes éxitos como Velaske, ¿yo soy guapa? ayudaría más a la alcaldesa a hacerse la moderna que ir a contarle a Jorge Javier sus amoríos de juventud.