Al final no hubo épica, sino bochorno. En palabras del propio Carles Puigdemont: «El ridículo es histórico». Así lo ha reconocido él mismo dando por terminada la existencia de la República Catalana incluso en su cabeza. El día que se preveía una investidura telemática del de Flandes, lo telemático resultó ser su rendición.

Lo hemos descubierto entre anuncios de Cámbiame y Mujeres, Hombres y viceversa (¿o era al revés?) gracias a la exclusiva del programa de Ana Rosa Quintana. Hacía público Telecinco el mayor sonrojo del procés, que ya es decir, revelando los mensajes de móvil que Puigdemont envió a Comín después del aplazamiento de la investidura aplazada que nunca fue.

A la misma hora del martes en que el ex president emitía un vídeo diciendo ser «el único candidato posible» y que la República iba bien, escribía al ex conseller en Lovaina: «Supongo que tienes claro que esto se ha terminado». Y este dejó que las cámaras captaran la comunicación. Menos mal que habían tomado, eso sí, la precaución de intercambiar los mensajes por la red Signal, cuyo cifrado recomienda Snowden por ser más seguro que Whatsapp.

Puigdemont ha confirmado la veracidad de esos mensajes y con ello sus dudas sobre la viabilidad del proyecto que públicamente defiende, así que los independentistas tienen que decidir qué hacen con él. No tenían inconveniente en que un prófugo de la justicia española fuera candidato a president de la Generalitat. Tampoco les importaba mucho si lo investían por Skype o por Whatsapp. Lo malo es que tras los mensajes revelados por Ana Rosa parece que tienen a Gollum al frente del procés. El ex president está a un tris de empezar a llamar la investidura «mi tesoro» mientras acaricia el móvil.

«No sé lo que me queda de vida (¡espero que mucha!) pero la dedicaré a poner en orden estos dos años y a proteger mi reputación”, escribía Puigdemont a Comín. Como si hubiera estado haciendo otra cosa en los últimos tres meses que lleva huido en Bruselas que velar por sus propios intereses. La diferencia está en que ahora su egoísmo ya lo tienen claro hasta en Sálvame.

Lo más parecido a una rectificación que ha sido capaz de hacer una vez que se han desvelado sus mensajes es tener un ramalazo mesiánico: «Soy humano y hay momentos en que también dudo». Pero una cosa es dudar, Carles, y otra hundirse tanto como para escribir que “el plan de Moncloa triunfa”, algo que mientras ayer Zoido ordenaba revisar maleteros en la Ciutadella ni el mismo Rajoy se hubiera atrevido asegurar.

Enhorabuena a Telecinco por la gran exclusiva del fin del procés vía mensajes de móvil. A continuación, La Pantoja como nunca la habíamos visto.  ¿Estará volviendo España a la normalidad?