Victoria Prego, maestra, entiende y apoya la huelga feminista del día 8 de Marzo.  Marta García Aller, compañera,  intenta explicar el concepto a Arcadi Espada, que, en La Sexta Noche, ofreció su columna en El Mundo para publicar el Manifiesto feminista  con el fin de que “las mujeres se mueran a vergüenza al leerlo”. Y Casimiro García-Abadillo, director,  opina, dirigiéndose a las colegas periodistas, firmantes del Manifiesto  “¿Por qué no estoy a favor de la huelga feminista?”.

Opiniones para todos los gustos en El Independiente con un espacio dedicado a noticias de mujeres desde el fin de semana.

Desde que las mujeres empezaron a luchar por conseguir sus derechos y evitar la subordinación de la mujer respecto al hombre (el derecho al voto, el acceso a la educación en igualdad de condiciones que los niños, la capacitación profesional, el sufragio, la igualdad de derechos civiles…) han pasado más de 200 años. Es verdad que ahora estamos mucho mejor que nuestras bisabuelas y que se ha avanzado mucho. Pero, ¡lo que nos queda, compañeros!

Y digo compañeros porque esto va de personas; no sólo de mujeres. Y va de cultura; no solo de biología, como muchos afirman. Y va de educación; no de fuerza. Y va de generosidad; no de utilización de los demás. No hace falta convertirse en un pez raro.

Hace poco vi un documental en La 2 (lo admito, yo también los veo) sobre los hipocampos. Vamos, los caballitos de mar, en Román paladino. Sobre su morfología, su hábitat, cómo viven y cómo se reproducen: La hembra transfiere sus óvulos fecundados al macho que los sustenta y transporta hasta que los pececitos están preparados para vivir independientes y, entonces lo pare.

En la actualidad, en nuestro país y en nuestro entorno, la inmensa mayoría de las mujeres es educada en las mismas condiciones que los hombres en la escuela, en el instituto y en la Universidad y sus resultados son iguales o mejores. No diría yo tanto en el ámbito privado, el familiar, respecto a lo que ven en casa y lo que se espera de ellas y de ellos.

La verdadera brecha para las mujeres, la que les puede lastrar, postergar, invalidar o expulsar del mercado laboral son los hijos, el cuidado de los hijos. No digo que pase en todas las ocasiones (cada vez hay más excepciones) y que haya muchas que, voluntariamente, elijan la opción de quedarse fuera del mercado laboral  o… a medias con la excusa del “ya volveré”.

Es preciso que los padres – no los abuelos, por favor- también sean conscientes y sean corresponsables del cuidado de los niños. Las mujeres no están mejor preparadas que ellos para saber por qué lloran, adivinar que tienen sed o comprobar si tienen fiebre.

(Por último: otra ventaja de las relaciones de los caballitos de mar que aprendí del documental: ¡todos los días dedican un rato a bailar con su pareja!)