Me llamo Miguel Martínez Velasco, soy socio del Barça desde hace una década y desde hace unos años intento no faltar al Camp Nou en cada partido que juega el Barça. Reconozco que desde hace unos 7 años el ambiente se ha ido enrareciendo en el Camp Nou cada vez más, hasta comenzar a ver muchas ausencias en el campo que antes eran fijas. Han convertido un campo de fútbol en un permanente mitin político. Primero se comenzó con los gritos de ‘In, Inde, Independència” y ahora ya hay gritos de ‘Llibertat presos polítics‘ cada cierto tiempo, aleatoriamente.

En el minuto 17:14 de la primera y de la segunda parte, para coNmemorar lo que ellos consideran una Guerra de Secesión y la supresión de libertades de Cataluña. Es decir, una auténtica falacia histórica, ya que en el 11 de septiembre de 1714 solo se levantó en armas la Ciudad de Barcelona -en los últimos coletazos de la Guerra de Sucesión Española-, partidaria del Archiduque Carlos de Austria como Rey de España y se enfrentaron a las tropas borbónicas de Felipe V. Además, la Generalitat ya hacía años que estaba descompuesta y la mayoría de sus mandatarios ya estaban integrados en el bando borbónico. Por cierto, el decreto de Nueva Planta se promulgó en 1716. Para culés independentistas despistados.

En el Camp Nou como mucho gritan ‘Independencia’ unos 20.000 aficionados, pero en un campo acostumbrado al silencio se oye más de la cuenta

Tras este inciso histórico debemos ver cómo se mezclan la política y el deporte en ‘Can Barça’, por alguno de los sectores de la directiva y de parte de la afición del Barça. Algunos aficionados ‘románticos’ que viven en el siglo XIX en cuestión ideológica, dicen que el Barça siempre ha estado ligado a la catalanidad, y eso es cierto, a la catalanidad que no al independentismo. Digamos que muchos aficionados del Barça no tienen muy clara la diferencia entre el catalanismo y el independentismo, que como decía Francesc Cambó en 1935, son realmente dos términos opuestos.

Lo cierto es que en el Camp Nou como mucho gritan Independencia unos 20.000 aficionados y si llega, pero en un campo acostumbrado al silencio se oye más de la cuenta. En los desplazamientos los más ruidosos intentan hacerse notar más, pero en realidad la masa social del Barça es mucho más plural de lo que se quiere dar a entender.

Muchos amigos que han dejado de ser culés o que son de otros equipos se preguntan cómo podemos seguir siendo del Barça, pese a la deriva secesionista de un parte institucional del club y parte de la afición del Barça. Mi respuesta es simple, como nunca dejaré de ser catalán ni español, pese a quién gobierne, tampoco dejaré de ser culé pese a quién dirija el club.

La utilización del FC Barcelona por las entidades como Òmnium Cultural y la ANC es notoria. Ambas organizaciones han utilizado, sobretodo en los partidos de Liga de Campeones, el campo del Barça para manifestar sus cuestiones políticas, sin importarle que el Barcelona en teoría es un club transversal, con aficionados de todas las sensibilidades. Sin olvidar por supuesto los aquelarres, que con la complicidad de los sectores más independentistas del club hacen en cada final de la Copa del Rey que juega el Barça.

Se refugian en la libertad de expresión para silbar el himno de España, el himno de la Liga de Campeones y todo lo que se les antoje. Disculpad, pero esto no es libertad de expresión, esto es mala educación y libertinaje. En mi vida se me ha ocurrido silbar o insultar a ningún símbolo nacional sea mío o con más razón en señal de respeto a los otros, y nunca lo haré.

Como anécdota os explicaré que la temporada pasada fui al Vicente Calderón a la final de la Copa del Rey entre el Barça y el Alavés con una bandera de España que me dejó mi tío. Mi sorpresa fue cuando la mostré y algunos aficionados me increparon y me llamaron provocador, entre empujones. Algunos tras ver su exceso pidieron disculpas y la cosa no llegó a más, pero me dio la sensación de que sólo algunos podían expresarse con libertad, a los demás no nos estaba permitido.

Este sábado, 21 de abril. se espera otra gran pitada y una protesta masiva con globos amarillos. Pero esta vez no habrá cómplices en la afición rival, me consta que los aficionados del Sevilla y culés del resto de España y de “Tabarnia”, yo soy uno de ellos, iremos con globos rojos y nuestras banderas de Tabarnia y España para honrar nuestro himno y acto seguido disfrutar de un gran partido de fútbol, que eso en realidad es de lo que se trata.


Miguel Martínez Velasco es miembro de Plataforma por Tabarnia.