El 2018 está siendo un año especialmente complicado para los inversores, con un sinfín de eventos impactando negativamente en los mercados de renta variable, donde, en los últimos meses, han destacado las políticas anti europeístas del nuevo gobierno italiano, la crisis de los países emergentes, y los temores a una guerra comercial entre Estados Unidos y China que podría extenderse a otros países.

De todos estos acontecimientos sin duda el que más preocupa a la comunidad inversora es la posible guerra comercial entre las dos grandes potencias y su impacto en la economía mundial. De hecho, tras más de 10 años de crecimiento ininterrumpido de la economía americana, surgen voces que señalan que las medidas proteccionistas podrían ser las causantes de un no muy lejano cambio de ciclo en la economía mundial.

Mientras tanto, en Europa, el BCE sigue apostando por medidas monetarias y cuantitativas que permitan asegurar a la Eurozona la salida de la peor crisis económica, política y social que ha vivido desde su creación. Si realmente se produjese un cambio de ciclo de la economía mundial nos encontraríamos con que la economía europea prácticamente habría sido ajena a la recuperación global y se habría «saltado» todo un ciclo económico.

Los analistas e inversores tenemos cierta tendencia a ver la botella medio vacía, especialmente en mercados a la baja. Si a ello le unimos unos datos macro desacelerándose y los problemas políticos que se están viviendo en muchos países de Europa, no debería sorprendernos que cierto pesimismo se haya instalado en los mercados de renta variable europeos.

Las estimaciones de beneficios para la bolsa española se han mantenido estables en los últimos tiempos

Es cierto que el escenario económico mundial presenta muchas incertidumbres y no puede descartarse que el establecimiento de más medidas proteccionistas acabe por frustrar el buen momento macro actual. Porque la realidad es que la economía mundial, en el momento actual, está viviendo una recuperación sincronizada de todas las grandes áreas con la gran mayoría de ellas presentando fuertes crecimientos en un escenario de baja inflación.

En Europa, como hemos señalado, hemos asistido a una desaceleración de los datos macro en esta primera parte del año, efecto impactado por la fortaleza del euro y algunos factores coyunturales. Sin embargo, no sería extraño esperar una mejoría de los mismos en el segundo semestre gracias, sobre todo, a la debilidad de la moneda única, que permitiría recuperar impulso al sector exportador.

España, a pesar de todo el ruido político, ha seguido manteniendo un excelente perfil de crecimiento, con fuerte creación de empleo y con el sector constructor tomando el relevo a un sector turístico que ha liderado la recuperación en los últimos años. Y todo hace indicar que la economía seguirá creciendo a tasas cercanas al 3% en los próximos trimestres.

Nos gustaría reseñar también que las estimaciones de beneficios para la bolsa española se han mantenido estables en estos últimos meses a pesar del mal comportamiento del Ibex, lo que creemos que es un claro indicador de que nos encontramos, por primera vez en años, con unas estimaciones de beneficios razonables.

Pero, sobre todo, es importante recordar que la bolsa española está cotizando en relación a sus beneficios (ratio PER) por debajo de las 12 veces, niveles que sólo ha tocado en momentos de recesión -mundial y en España-.  Esto nos hace pensar que el mercado está siendo demasiado pesimista y aceptando como escenario central algo que, por el momento, es meramente una posibilidad remota.


Ignacio Méndez es director de análisis de Mirabaud Securities en España