La aparición de Vox en la escena política española ha tenido el efecto devastador que auguraba el líder del PP cuando aún estaba en condiciones de aspirar a no morir a manos del partido verde. Aunque es justo reconocer que Santiago Abascal no es el autor  directo del proceso de desahucio en el que está incurso desde este domingo por la noche el Partido Popular, sí es cierto que su mera existencia ha provocado el mayor error político de los muchos cometidos por Pablo Casado en los últimos meses: intentar volver a «enamorar» a los votantes de Vox por el procedimiento de aproximarse tanto, tanto, a este partido que el último día de la campaña llegó a ofrecerle incluso unos puestos en el hipotético gobierno presidido por el propio Casado. Se acercó al barranco demasiado y acabó cayendo en él y rompiéndose la cara.

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