La continuidad del líder del PP pende del hilo de los resultados que obtenga su partido en Madrid el próximo 26 de mayo. Esa es la opinión generalizada entre dirigentes próximos y críticos con Pablo Casado. Un ex ministro del gobierno de Mariano Rajoy lo expresa con rotundidad: «Si el PP no supera a Ciudadanos ni en la capital, ni en la Comunidad, Casado tendrá que hacer las maletas».

Así de crudo. Casado, que salió elegido contra pronóstico presidente del partido en las primarias de junio de 2018, obtuvo el peor resultado electoral de toda la historia del PP hace una semana: 4.356.023 votos, que representan 66 escaños. Aunque el propio Casado ha reconocido que ha sido un error intentar aproximarse a Vox y dejar el terreno del centro libre a Ciudadanos (que, por contra, ha obtenido su mejor resultado: 4.136.600 votos, 57 escaños), la cuestión ahora es cómo reconducir la orientación de partido y hacerla creíble para los votantes ¡en 21 días!

La clave está en recuperar el valor de «voto útil» que, hasta el 28-A, tuvo sin discusión el PP para los votantes de centro derecha. Ese activo ahora está en riesgo y podría serle arrebatado por el partido de Albert Rivera, que cree llegado el momento de convertir a Ciudadanos en la alternativa real a la izquierda, lo que podría lograr si el próximo 26 de mayo supera al PP en votos y, además, se hace con la alcaldía y la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Aunque en Génova todavía se vive bajo estado de shock, un análisis en frío de los resultados lleva a pensar que todavía existe margen para la recuperación y que la cita para las municipales, autonómicas y europeas podría significar un punto de inflexión en lo que parece el ocaso del partido conservador creado por Manuel Fraga y refundado por José María Aznar.

En el PP dan por hecho que Martínez-Almeida será el próximo alcalde de Madrid, pero ven mucho más difícil obtener la victoria en la Comunidad

Al quedar fuera de la cita del superdomingo autonomías como Andalucía, Cataluña, País Vasco, Galicia y la Comunidad Valenciana, el foco estará puesto en Madrid, eje del poder del centro derecha y donde todavía el PP conserva la presidencia de la Comunidad, gracias a un acuerdo con Ciudadanos.

Todas las encuestas dan vencedor al llamado tripartito de la derecha, tanto en el Ayuntamiento, como en la Comunidad. Y, de hecho, la suma de PP, Ciudadanos y Vox en Madrid superó a la suma de los partidos de izquierda en las elecciones generales del pasado 28 de abril. Pero, mientras que en la capital el PP superó a Ciudadanos, en la Comunidad fue el partido de Rivera el más votado en el bloque de centro derecha.

En la dirección del PP dan por hecho que el candidato José Luis Martínez-Almeida será el próximo alcalde de la capital, pero ven mucho más difícil obtener la victoria en la Comunidad. «Si el PP consigue la alcaldía con un gobierno de pacto con Ciudadanos, respaldado por Vox, Casado habrá salvado los muebles y será muy difícil que sea cuestionado internamente», señala una fuente próxima al presidente del PP.

El PP puede, en efecto, maquillar la debacle de las elecciones generales si aumenta la ventaja en votos sobre Ciudadanos en las europeas, logra un triunfo en Madrid y, además, consigue mantener o arrebatar a la izquierda alcaldías tan emblemáticas como Valencia, Sevilla o Alicante. Los resultados no sólo se leerán en clave de hegemonía dentro del centro derecha, sino también en clave interna. Por ejemplo, será muy interesante ver como se comporta el PP en las ciudades gallegas, dado que Alberto Núñez Feijóo se ha posicionado claramente como uno de los barones críticos a la derechización que imprimió Casado en la campaña para las generales.

Si el PP no logra ganar la alcaldía o la presidencia de la Comunidad de Madrid, Casado tendría que hacer las maletas», afirma un ministro del gobierno de Rajoy

En buena lógica, el PP debería aumentar su ventaja sobre Ciudadanos y Vox. Entre otras cosas porque se presenta en más municipios que sus competidores y gobierna ya en buena parte de ellos. Además, al ser las elecciones europeas en circunscripción única no castigarán tanto al PP como lo hizo la ley D´Hondt en las generales, en las que sí se vio beneficiado el partido de Rivera.

Pero la clave del 26-M no va a estar ahí, sino en la pugna por el liderazgo político en el bloque de centro derecha. Es decir, en saber si Ciudadanos le va a arrebatar al PP la condición de partido refugio al que los electores van a ver con mayor capacidad para frenar a la izquierda.

Tanto en el PP como en Ciudadanos se hacen la siguiente pregunta: ¿aguantará Vox el 10,26% de los votos que obtuvo hace una semana? Algunos de los mejores expertos en demoscopia apuestan a que ese resultado no se repetirá dentro de tres semanas. Por ejemplo, Narciso Michavila (GAD-3) estima la posible pérdida de apoyo del partido de Santiago Abascal en un millón de votos. Por su parte, Carlos Rello (director general de DYM) calcula en un tercio (algo más de 800.000 votos) la sangría que puede sufrir Vox el 26-M. De hecho, en la encuesta que DYM realizó para El Independiente, se incluyó una pregunta cuyo resultado hacemos ahora público: «¿Mantendrá su voto en las elecciones municipales?» El 33,2% de los que manifestaron que votarían a Vox dijeron que «no».

Un 33% de los votantes de Vox manifestaron que en las municipales cambiarían de voto, según un sondeo de DYM. Michavila estima en un millón la fuga de votos que puede sufrir el partido de Abascal

Ese es un factor a tener muy en cuenta. En parte, el voto a Vox fue un voto de castigo al PP, pero muchos de esos votantes pensaron que el efecto de su apuesta sería similar al de las elecciones en Andalucía, en las que la suma de PP, Ciudadanos y Vox desplazó al PSOE del poder tras 37 años continuados de gobierno. Sin embargo, en las generales el efecto ha sido justo el contrario. La división ha facilitado el triunfo de la izquierda y la permanencia de Pedro Sánchez en Moncloa.

Ese botín de en torno a un millón de votos es el que se van a disputar PP y Ciudadanos en los próximos días, aunque es evidente que el paso de Vox al partido de Casado parece más lógico que su trasvase a Ciudadanos. Sobre todo, porque el grueso de votantes de Vox procede del PP.

El líder popular, que ha pasado de ofrecer entrar en el gobierno a Abascal a calificar a su partido como de «extrema derecha» deberá tener cuidado en no incidir demasiado en ese mensaje. Sobre todo, para no insultar a los que podrían volver a ser sus votantes.

Si Casado aguanta el tirón el 26-M podría no sólo acallar las voces dentro de su partido, sino consolidarse como líder de la oposición. Aunque Sánchez ha obtenido una clara victoria el pasado domingo, el resultado del PSOE (123 escaños) no le permite un gobierno fácil. Tendrá que contar con Podemos y será complicado que resista la presión de Pablo Iglesias para compartir cuotas de poder.

En esta legislatura a Sánchez no sólo le espera la resolución del avispero de Cataluña, sino afrontar una desaceleración económica que podría rebajar el aumento del PIB en 2020 a sólo el 1,5%. Habrá menos consumo, caerán las exportaciones y el turismo… Y aumentará el paro.

Un escenario complicado para lidiarlo con sólo 123 diputados. Hay, por tanto, margen para una oposición que tiene que ser sólida, pero no destructiva.

Casado todavía puede aspirar a comandar la oposición en los próximos años. Pero, para hacerlo, primero tiene que dar y ganar la batalla de Madrid.