Antonio Banderas no es negro, pero quizá puede serlo. De hecho, en Estados Unidos lo han convertido en negro (colored, en realidad) con esa prisa mercantilista, recaudadora, numeral, que gastan por allí. De repente, algunas publicaciones lo incluyeron en el grupo “de color” de los candidatos a los Oscar, grupo o categoría que debe estar bien establecida desde el comienzo para luego hacer las críticas, las alabanzas, las medidas y las comparaciones con otros años y otros grupos.

Para poder acceder a este y otros contenidos debes de ser suscriptor.

Opciones de suscripción

¿Todavía no estás seguro? Consulta aquí todas las ventajas de suscribirte a El Independiente.

¿Ya eres usuario Premium?

Identifícate