Ahora que no podemos salir a la calle, bueno es que recorramos la más musical del Universo conocido gracias a las efemérides de la semana. Es sinuosa, caprichosa, y atraviesa rompiendo serpenteante la rectitud de la mayor aglomeración de edificios gigantes del mundo. Broadway. Durante el último siglo, las melodías más hermosas se han interpretado noche tras noche a lo largo de ese antiguo camino de los indios americanos reconvertido en 50 kilómetros de avenida, en buena parte llena de luces y música.

Algunas de esas canciones han sido compuestas por un ser (añado a la pronunciación su condición de Sir) llamado Andrew Lloyd Webber. Nada menos. Le reconocerán por Evita, Jesucristo Superstar, y muchas otras piezas maestras. Nacido el 22 de marzo de 1948, quería ser el inspector jefe de monumentos antiguos de Gran Bretaña. Y hasta estudió Historia. Pero con un padre director del London College of Music, una madre profesora de piano y un hermano menor violonchelista, cualquiera dice que no te conviertes en virtuoso del piano, el violín y la trompa. Y así fue. Por cierto, su amor por la Historia ha salpicado su vida en los 16 musicales que ha producido, sus dos bandas sonoras y hasta una misa de Réquiem en latín. Por si alguien tiene dudas de su talento, puede consultar los motivos de sus tres premios Tony, sus tres Grammy, su premio Óscar, el Emmy, siete Olivier y su Globo de Oro.

Actuar en Broadway es el sueño, casi siempre estrellado pero no estelar, de miles y miles de jóvenes promesas del escenario

Ah, los musicales. Actuar en Broadway es el sueño, casi siempre estrellado pero no estelar, de miles y miles de jóvenes promesas del escenario. Todos recordamos aquello de: «Buscáis la fama, pero la fama cuesta, y aquí es donde vais a empezar a pagar con sudor». Sí. De la serie Fama (Fame, 1982) lo que enseguida recordamos es su canción What a Feeling. Pues la cantaba una mujer nacida el 18 de marzo de 1959 que también actuó en Broadway: Irene Cara. Su padre dejó el saxofón para ser obrero y su madre la colaba en el cine por su condición de acomodadora. Ambas circunstancias hicieron hervir desde muy pequeña su pasión por el escenario. Paradójicamente no fue la protagonista de la serie, pero sí de la película de 1980. Un ejemplo de superación. Una frustración como la de un saxofón olvidado o un no poder salir de casa puede provocar algo inimaginable y maravilloso en el futuro.

Estamos viviendo un reto enorme en el que la música puede jugar un papel fundamental. Y hoy me pongo firme para escribir brevemente sobre uno de mis músicos favoritos. George Benson nació el 22 de marzo de 1943 y es una de las guitarras más genuinas del mundo. Give Me The Night es una buena forma de aproximarse al autor de la super conocida Nada cambiará mi amor por ti que hizo popular el jovencito Glenn Medeiros en español en los 80. El chef recomienda su versión de Love Ballad. Por cierto, Benson hizo una versión excepcional de una canción inspiradora sobre la capacidad de determinación de la naturaleza humana llamada, precisamente, On Broadway.

Dicen que no duraré mucho en Broadway

Tomaré un autobús para ir a casa, dicen todos

Pero están completamente equivocados, sé que lo están

Porque puedo tocar aquí la guitarra

Y no voy a renunciar hasta que sea una estrella… en Broadway