A día de hoy Estados Unidos sigue convencido de que el virus del Covid-19 escapó accidentalmente de los laboratorios de máxima seguridad de Wuhan y la CIA mantiene desplegados varios agentes en la ciudad desde hace meses, intentando localizar al paciente cero de la pandemia. Donald Trump está convencido que está ahí, vivo o muerto, y sería la prueba definitiva que acusaría finalmente al Gobierno chino de una negligencia, con consecuencias catastróficas para el mundo.

La CIA está segura de que el Gobierno chino ofreció millonarios “favores” a la OMS para relajar la información que divulgaban desde el organismo oficial de sanidad en los primeros meses de pandemia, incluso creen que fueron más allá, que ocultaron al paciente cero con la connivencia de la OMS, o mirando ellos a otro lado.

Ciertamente la OMS actuó muy tarde y con excesiva prudencia a la hora de extremar precauciones con la que ha sido la peor pandemia del siglo, no por su número de muertos, sino por el colapso sanitario y los daños económicos provocados. 

El 31 de diciembre del 2019, la Comisión Municipal de salud de Wuhan en China, notifica un conglomerado de casos de neumonía en su ciudad. En esta fecha es cuando China informa oficialmente a la oficina de la OMS en China del primer caso. La OMS determina que no hay un alto riesgo de contagio y no aconseja tomar ninguna medida, ni comercial ni personal, de aislamiento en la ciudad. 

El 18 de enero seguían saliendo vuelos del aeropuerto de Wuhan, seis vuelos semanales directos a París, tres a Londres y otros tres a Roma. Así viajaron multitud de pacientes contagiados. 

El 23 de enero la OMS, presionada por el gigante asiático, sigue descartando recomendar el aislamiento de personas o mercancías a China, aunque apunta la posibilidad de que se pongan en marcha controles de seguridad en los aeropuertos.

Hasta el 30 de enero no declara el Covid-19 “alerta sanitaria” y a pesar de ello el director general no considera necesario restringir los viajes desde China para tratar de contener el coronavirus que ya ha dejado 151 casos confirmados en 23 países.

El Director General comete el error de manifestar que “la propagación a otros países es mínima y va despacio, lo que ocurre fuera de China se puede controlar con facilidad”. Añadió: “Pedimos a todos los países que tomen decisiones basadas en la ciencia y sean consistentes con ella. La Organización Mundial de la Salud está lista para aconsejar a cualquier país que esté considerando qué medidas tomar”.

No es hasta el 24 de febrero cuando el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pide que los países del mundo se preparen para una pandemia: “Debemos concentrarnos en la contención, mientras hacemos todo lo posible para prepararnos para una posible pandemia”. Esa declaración formal de pandemia no se produce hasta el 11 de marzo.

El 15 de marzo Donald Trump suspende la aportación presupuestaria a la OMS: «Hoy he dado instrucciones a mi Gobierno para que suspenda la entrega de fondos a la OMS mientras se lleva a cabo una investigación para evaluar el papel de la Organización en su mala gestión y ocultación de la propagación del coronavirus». 

Washington aporta entre 400 y 500 millones de dólares anuales, y China solo 40 millones de dólares. Según nuestra información China habría multiplicado esa aportación en los últimos meses para tener a la OMS “de su parte” en esta pandemia por intereses comerciales.

Estos días las televisiones del régimen, cercanas al Gobierno, se afanan en repetir una y otra vez las palabras que dijo María Neira, directora de Salud Pública de la OMS a primeros de marzo sobre asistir o no a las manifestaciones del 8 de marzo: “Yo les diría que hicieran lo que quisieran, mi hijo está en estos momentos reuniéndose con amigos, después saliendo a una fiesta”.

El gobierno español financia a la OMS en más de 23 millones de dólares, un 2,4% del total. Francia un 4% o Alemania un 6,4%.