España | Opinión

Un Barcenillas en Podemos

Pablo Iglesias, en el Congreso. EFE

Del 15-M a tener un Barcenillas. Bárcenas brillaba en plata al girar la sien y las corbatas, como los hologramas de los billetes. Bárcenas olía a Bernabéu, a sol chapado de la Castellana, a guantera de Audi, a derecha de servilletón sobre la tripa en un restaurante con vivero. O sea que la corrupción se veía clara. Pero Podemos, cómo puede haber ahí un Barcenillas, cómo sería un Barcenillas del pueblo, de los de abajo, del currito con botellín tortillero, del okupa con infernillo de gatos, del mujerío de selva madre. Sería un Barcenillas con chupa, con piercing sin joya, como de ave anillada; tendría barbita abertzale perfilada con sollamado, y nuez de roquero con hambre de avestruz, y el pañuelo palestino ya marmorizado o atornillado como un collarín cervical. O parecería un opositor de 40 años, con calva de mucho beso de madre y una pobreza o riqueza de bollos migados, que es lo que parece el tesorero de Podemos. La verdad, ahí es imposible ver un Bárcenas ni ver corrupción ni ver nada. Esto es un caso claro de presunción de inocencia, no como los peperos de papada y los Borbones de elefante indio. A pesar de eso, Iglesias está a sólo un paso de dimitir.

El juez ha citado como investigados (antes se decía imputados e impresionaba más) a la cúpula organizativa y contable de Podemos, una gente que es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Lo recalco porque esto sólo ocurre con los republicanos y con la izquierda de puñito en alto como de agarrar la barra imaginaria del bus, pero no con la derechona que manga una cremita o con un Rey al que a lo mejor le regalan jamones de jirafa o yates de mármol u otros colmos del lujo extremo. Se investiga financiación ilegal, caja B, sobresueldos y hasta la carpintería de la nueva sede. El mismo partido, como tal, tiene condición de investigado. Cualquiera pensaría que hay un Barcenillas en Podemos copiándolo todo, aunque sea un Barcenillas con pinta de encargado de billares. Pero eso es imposible. 

El juez pierde el tiempo porque en Podemos no puede haber un Bárcenas como no puede haber un torero, ni puede haber corrupción porque eso es cosa del sistema, del Régimen del 78 con sus reyes de canastilla franquista y su oligarquía de ferreteros venidos a más. En Bárcenas o en el Rey emérito no es que se vea la mera presencia de dinero, como en un rapero, sino una esencia u oficio del chanchullo, como si fuera la aureola de un santo gremial. Pero en Podemos sólo se ve pueblo, que hasta parece que tenemos ministros en chándal. Incluso su chalé es del pueblo, del hortera que consigue comprarse un chalé como la obra de toda su vida, para hacer barbacoas con música y eslip del Fary. Y el pueblo no se maneja con la moral de un particular.

Cualquiera pensaría que hay un Barcenillas en Podemos copiándolo todo, aunque sea un Barcenillas con pinta de encargado de billares

Éste es un caso claro de presunción de inocencia, no como otros que son de culpabilidad evidente y hasta irisada, como las solapas de Bárcenas. El Régimen corrupto del 78 no puede dar sino corrupción, vaya perogrullada, de ahí que la sospecha y el crimen sean lo mismo para sus cofrades. Un Régimen fundado en la corrupción no puede tener casos aislados, y eso era lo que le decía Iglesias a un Rajoy con cara de mirar por la ventana, como siempre. Pero un Barcenillas en Podemos es imposible porque, si Podemos ha cometido alguna irregularidad, será siempre por el pueblo.

A Podemos no se le pueden aplicar las leyes hechas por los corruptos, menos un juez al que no ha votado nadie. Su tesorero, su gerente o su jefe de campaña serían pues, llegado el caso, reos de conciencia, presos políticos y mártires con lacito propio y carteles de forzudo de circo por las calles. Las acusaciones a Podemos representarían un ataque a la democracia, como ocurre en Cataluña con sus hermanos sediciosos. Es curioso que la inviolabilidad del Rey les parezca obscena, cuando ellos se han declarado esencialmente inviolables al abolir la ley en favor del gentío, que es siempre su gentío.

No es posible un Barcenillas en Podemos, ni con terno ni con aberchándal. Su corrupción siempre sería otra cosa: la gótica caverna mediática, el complot de las cloacas, o el pueblo defendiéndose del franquismo y de sus herederos como de estanco. Y aun así, a pesar de todo, Iglesias está a un paso de dimitir. Eso nos prometió a todos en aquel debate electoral. “¿En qué circunstancias usted asumiría responsabilidades políticas por casos de corrupción de su partido?”, le preguntó Vicente Vallés. Iglesias, que en ese debate no podía decir que la democracia de adoquín está por encima de cualquier ley, respondió: “Apertura de juicio oral: dimisión. Así de rápido y así de concreto”. Claro que eso no ocurrirá. Me refiero a que Podemos no puede ser corrupto. No es cuestión de hechos, sino de axioma. Y de estética quizá también. Qué portadas súbitas de periódico y qué especiales tensos de Ferreras van a llenarse con el tesorero de Podemos, que es como un tesorero sólo de colacaos…

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