Hace casi un año celebrábamos el final de una década y el inicio de un año que todos esperábamos con ilusión. En estos días afrontamos ya la recta final de 2020 sabiendo que será un año que recordaremos siempre.

Acostumbrados a pensar que podemos con todo, en este 2020 una inédita enfermedad nos ha recordado nuestra fragilidad y nos ha hecho valorar la importancia de lo más básico. También nos ha obligado a adaptarnos día a día, sin manual de instrucciones, a lo que iba aconteciendo. En definitiva, esta pandemia ha cambiado nuestra forma de relacionarnos, de trabajar y, en esencia, de vivir.

Hemos tenido que adaptarnos a una situación desconocida, pero hemos sabido superar todas las dificultades. Hemos comprobado, con admiración, que tenemos unos profesionales sanitarios altamente cualificados y comprometidos. Hemos dejado claro que actuamos con solidaridad y que somos capaces de movilizarnos con rapidez cuando más se necesita. Y también hemos demostrado que como país contamos con una sólida red de infraestructuras críticas que garantizan que, pase lo que pase, las necesidades básicas de todos nosotros están cubiertas, y que incluso en los peores momentos, la electricidad, las telecomunicaciones y el resto de servicios básicos podemos estar seguros de que estarán ahí.

Más de 44.500 km de líneas de alta tensión vertebran España y responden con solvencia a las necesidades de consumo energético»

De un día para otro, la pandemia modificó nuestras rutinas y nos impuso el distanciamiento social, pero no impidió que siguiésemos sintiéndonos cerca de los nuestros, no apagó el ritmo en nuestros hogares y tampoco paralizó la actividad esencial en hospitales, industrias y otros proveedores de servicios básicos. Y eso no ha sido producto ni de la suerte ni de la casualidad. Es el resultado de muchas décadas de trabajo y de muchas inversiones en infraestructuras y servicios realizadas con visión de futuro. En el caso de Red Eléctrica, esta crisis ha puesto a prueba la solidez de un proyecto de país que en 2020 ha cumplido 35 años y que ha permitido garantizar, ahora y siempre, y en todas las circunstancias, el suministro eléctrico y las telecomunicaciones para todos los ciudadanos.

La Red Eléctrica que nació en 1985 era muy diferente a la que conocemos hoy, así como lo era la España de entonces. Ese año vio la luz la primera empresa del mundo dedicada en exclusiva al transporte de electricidad y a la operación del sistema eléctrico. Para llevarlo a cabo se creó un equipo que no llegaba al centenar de profesionales y que comenzó a operar tan solo 10.500 kilómetros de líneas de alta tensión. Desde entonces, la compañía ha acompañado e impulsado la modernización de nuestro país en la mayor transformación socioeconómica que ha vivido España. Hoy, más de 44.500 km de líneas de alta tensión vertebran nuestro territorio y responden con solvencia al progresivo proceso de electrificación y las necesidades de consumo energético de los españoles.

A lo largo de este tiempo, Red Eléctrica ha sorteado grandes retos tecnológicos para hacerlo posible como, por ejemplo, conectar el sistema peninsular con el resto de Europa o salvar la barrera del mar para unir eléctricamente y, por primera vez, los continentes de Europa y África mediante la interconexión con Marruecos. Del mismo modo, en estos años la compañía, a través de su Centro de Control Eléctrico (Cecoel), ha afrontado con éxito la operación del sistema y la integración de un volumen muy importante de generación renovable, una tarea cada vez más compleja y que supone el control y la coordinación en tiempo real de las decenas de agentes que intervienen en el sistema eléctrico.

Este elevado volumen de conocimiento y experiencia acumulados durante décadas nos han preparado para ser capaces de responder con resiliencia a cualquier contingencia, como ha sido el caso de la situación provocada por la COVID-19. En estas circunstancias insólitas, hemos conseguido gestionar con normalidad una situación absolutamente excepcional, trabajando con la misma intensidad y, lo más importante, manteniendo los mismos estándares de calidad. De esta manera, para reforzar la redundancia de los recursos dedicados a la operación del sistema, habilitamos inmediatamente un tercer centro de control eléctrico que se unió a los dos que ya operaban habitualmente. Además, en los primeros días, implantamos el teletrabajo para toda la plantilla cuya actividad lo permitiese. Con un objetivo fundamental: salvaguardar la salud y la seguridad de nuestros profesionales.

Durante la pandemia, hemos gestionado con normalidad una situación absolutamente excepcional y salvaguardado la seguridad de nuestros profesionales»

Gracias a todas estas medidas y el compromiso y esfuerzo de los más de 2.000 empleados del Grupo Red Eléctrica, garantizamos en todo momento el suministro eléctrico y el acceso a los servicios de telecomunicaciones, servicios esenciales en los que Red Eléctrica es un referente.

En los últimos años, la compañía ha dado un salto cualitativo y ha diversificado su actividad y, por eso, hablar hoy de Red Eléctrica es también hablar de conectividad. El Grupo ya es un actor clave de las telecomunicaciones con la gestión de 50.000 km de fibra óptica oscura a través de su filial Reintel y de una flota de siete satélites mediante el operador Hispasat. Además, Red Eléctrica ha tenido la capacidad de exportar su conocimiento a otras latitudes. Hoy en día el Grupo opera también en Latinoamérica, gestionando activos en los sistemas eléctricos de Perú, Chile y Brasil.

Red Eléctrica ha conseguido todos estos hitos basándose en la innovación y en la sostenibilidad como palancas principales de crecimiento. Porque tenemos la convicción de que es el lenguaje con el que debemos hablar del futuro como empresa, como sociedad y como país. Hoy cumplimos 35 años de excelencia al servicio de un país.


Roberto García Merino es el consejero delegado de Red Eléctrica Corporación