Opinión

Un beso y una rosa

Recuerdo haber sido portada accidental de cierto diario de tirada nacional, sin que guardara ninguna relación con mi vida profesional. Aquel 23 de abril de 1988 hallábame yo muy ufano en compañía de mi nueva pareja, en lo que venía siendo nuestro primer paseo por las Ramblas de Barcelona. De pronto me vi adelantado por la derecha por alguien con mucha prisa y una enorme cámara en las manos. Mucha debería ser la felicidad que irradiábamos ambos para haber elegido el paparazzi nuestra estampa de jóvenes enamorados como acompañamiento a la tradicional noticia de un Sant Jordi lleno de libros, rosas y gran afluencia de público en el centro de la ciudad. Bien es cierto que cumplíamos todos los estándares: ella, feliz, con su rosa y yo con mi libro. Tradición pura.

Hoy, que este ambiente festivo se habrá vestido de mascarillas, distancias de seguridad, y brazos mecánicos para firmar libros por parte de los autores, he repasado mentalmente las muchas canciones que hay sobre esa preciosa flor. El resultado es que hay bastantes más que las que hay sobre libros. Lógico.

La evidente, Una rosa es una rosa de Mecano, claro.

No, no me dejo las Cuatro rosas de Gabinete Caligari.

Y de pronto apareció una de esas joyitas de las que apetece escribir.

Ceremonia de los Grammy en 1995. No uno, ni dos, sino tres premios se llevó un hombre llamado Seal Henry Olusegun Olumide Adeola Samuel. Menos mal que se le conoce simplemente por “Seal”. La banda sonora de Batman Forever tuvo la culpa. Y en concreto, una canción denominada Kiss from a Rose (beso de una rosa).

Quizá te suene ese rostro azotado por el lupus que algunas personas también recordarán por haber formado familia junto a Heidi Klum durante 7 años.

Adoptado en el Reino Unido, su madre biológica le recuperó cuando tenía cuatro años, para más tarde dejarle en manos de su violento padre mientras ella era devuelta a su país, Nigeria.

Creció a la sombra de aquel rudo bombero de la City de Westminster que por lo visto le propinaba enormes palizas con todo tipo de artefactos. Pero aquel muchacho creó una realidad paralela en la que se refugiaba con frecuencia. Y consiguió sacarse la carrera de arquitectura y participar en la creación de varios edificios de Londres, hasta que se dio cuenta de que lo suyo era cantar. Más de uno diría que estaba loco. Quizá suene más esto: Crazy.

Estamos ante un enorme artista integral que ha sabido vencer a los contratiempos de la vida, y hasta adoptar como propio a cierto bebé que venía ya en camino cuando la que sería más tarde su mujer le conoció. Es solamente un detalle que da idea ya de su complejidad y sensibilidad.

La canción que hoy incluimos en nuestra Playlist, tiene momentos como este:

…Y ahora que tu rosa está en flor,

Una luz golpea la penumbra en el gris…

Pues más vale que lo haga. Realmente lo necesitamos. Feliz Sant Jordi.

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