Pere Aragonès ha tenido un gran gesto dejándose hacer fotos con el Rey, sentándose en su mesa incluso, tras servilletas como sacos terreros, con diplomacia o agresividad o desprecio de manos en el regazo, como una novia enfadada o Lady Di. Hay que agradecerle, parece, que no haya prendido fuego a Felipe VI por un fleco, como un tapiz de Goya. Los grandes gestos de los indepes se resumen en no montar una guillotina en la plaza de Sant Jaume o en intentar hacer los golpes de Estado sin tanto ruido (lo malo es el ruido, por eso Sánchez va a negociar la independencia sigilosa para que no le declaren la independencia bulliciosa: un gran avance). Los grandes gestos de los indepes están en dejarse perdonar y que les pidan perdón, y en no sentirse demasiado insultados por la normalidad democrática o por el jefe del Estado tomando sopa sin sopa y dando discursos sin chicha, sopa ceremonial y discursos ceremoniales. Sánchez se va a reunir con Aragonès pero ya vemos que está todo ganado.
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