El Gobierno ha optado este miércoles por moderar su optimismo macroeconómico. Mientras que la OCDE consagraba la economía española como la de mayor crecimiento entre los países de la Unión Europea que analiza y mejoraba su previsión para este 2021 en casi un punto porcentual (+6,8%), Moncloa mantenía que el producto interior bruto (PIB) crecerá un 6,5%. Por su parte, el siempre prudente Banco de España sumaba una décima (+6,3%) a su proyección macroeconómica y alertaba de que la pandemia no ha terminado y las nuevas variantes pueden lastrar la recuperación.

Es llamativo que Moncloa no haya mejorado su previsión por varios motivos. El primero, porque espera que el nivel prepandemia de la actividad económica y del empleo se recuperen antes de final de año. Esto supone un adelanto con respecto a la previsión del departamento que dirige Nadia Calviño, que calculaba que la recuperación no llegaría hasta 2023. El segundo, el cuadro macroeconómico contempla un mayor crecimiento del consumo privado que, sin embargo, no incluye una mejora al alza del producto interior bruto.

No es solo eso, es que a principios de año, cuando la evolución de la pandemia era más incierta que hoy, la vacunación no estaba tan adelantada y el Plan de Recuperación no estaba enviado a Bruselas, el Gobierno pecaba de optimismo y situaba el crecimiento de la economía en un 9,8%, tres puntos por encima de lo que lo hace este martes y del resto de organismos internacionales.

La de Calviño en el Consejo de Ministros ha sido una celebración contenida, “prudente”, ha dicho la ministra, como el que celebra un gol dudoso y cruza los dedos para que no llegue el VAR y lo anule. La vicepresidenta económica se ha puesto el broche de la recuperación, en color verde esperanza, y a su vez, el Gobierno se ha puesto una medalla por la recuperación rápida y diferenciada de la de la crisis financiera de 2008. Una medalla tramposa porque si el coronavirus provocó una caída sin precedentes, rápida y exógena de las economías mundiales también es la vacuna del virus la que permite que la actividad se recupere y vuelva a la tan ansiada normalidad.

Una de las grandes apuestas del Ejecutivo en el Plan de Recuperación se ha convertido en una piedra en el zapato para ser más optimista»

Calviño ha pasado por encima del único apartado en rojo del cuadro macroeconómico: la inversión en construcción. Una de las grandes apuestas del Ejecutivo en el Plan de Recuperación se ha convertido en una piedra en el zapato para ser más optimista, para lograr un crecimiento por encima del 6,5%.

España crecerá más que la media europea este año, pero aunque esos sean los datos y suyas las conclusiones, cabe poner en contexto que esta recuperación llega después de la caída más acentuada de toda la OCDE.

El Gobierno y los españoles pueden celebrar que con una crisis sin precedentes el paro no haya sido mayor, y eso es gracias a los expedientes de regulación temporal de empleo -pendientes de su prórroga, por cierto-; también que no se hayan destruido más empresas y que más autónomos no hayan tenido que bajar la persiana por el apoyo económico recibido en los últimos meses. Pero igual que Pedro Sánchez no tiene la culpa de que la economía cayera un 10,8% el pasado año, tampoco es mérito suyo que la recuperación sea rápida y fuerte. Son las propias características de la crisis las que provocan la ‘V’ asimétrica que dibuja el Ejecutivo.

El equipo económico ya tiene la mente puesta en los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Solo así se explica una nueva actualización del cuadro macroeconómico en el que no se han movido prácticamente las cifras, aunque sí se ha dado por superada esta crisis. Moncloa debe presentar unas cuentas al resto de partidos políticos y ha optado por la prudencia, por si luego se descuadran las cifras y le llueven las críticas por optimistas.

A la espera de un último trimestre boyante para el consumo privado, Moncloa considera que por mucho que los españoles viajen, cambien de coche o transformen sus viviendas en hogares más sostenibles de aquí a final de año, el producto interior bruto crecerá lo que ya había previsto en julio.