Economía

El Banco de España mejora una décima su previsión de PIB pero alerta del riesgo de las nuevas variantes de Covid

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en el ‘DigitalES Summit 2021’ celebrado en el Jardín Botánico de Madrid.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en el ‘DigitalES Summit 2021’. Cézaro De Luca / Europa Press

El cuarto trimestre está a la vuelta de la esquina, y, con él, llega el momento en el que los diferentes organismos ajustan sus cálculos sobre cómo va a cerrar el año la economía española. El Banco de España prevé ahora que el PIB crezca un 6,3% este año, una décima por encima del cálculo que hacía en el mes de junio y prácticamente alineado con la estimación del Gobierno, que apunta a un crecimiento del 6,5%, como reafirmó en julio (pero que revisará este mismo martes).

Lejos queda el momento en que el Ejecutivo creía que el país avanzaría un 9,8% con respecto al año anterior, como dijo en octubre y corrigió en abril. Aun así, el nuevo informe trimestral del Banco de España apunta a una indudable continuación de la recuperación económica (en 2020 España sufrió un desplome histórico de su PIB del 10,8%), impulsada por el buen resultado de la campaña de vacunación y de las políticas económicas implementadas, dando lugar a buenos datos de empleo, así como por la aportación de los fondos europeos.

La llegada de estas ayudas se ha retrasado, pero que el ritmo de ejecución de los fondos esté siendo más moderado del que el Banco esperaba no supone una fuente de preocupación, puesto que simplemente retrasa su impacto. «Lo que no nos gastamos este año, en principio, proyectamos que supondrá más gasto en el año 2022 y en el año 2023, y por consiguiente menos PIB este año y más PIB en los próximos dos años», ha explicado el director general de Economía y Estadística del Banco, Óscar Arce.

Es por eso que el BdE ahora estima que a mediados de 2022 España recuperará el nivel de PIB previo a la pandemia (un año más tarde que la zona euro), cuando crecerá un 5,9%. Se trata de una décima más de lo que calculaba en junio. Con respecto a 2023, el Banco estima que el país avanzará un 2,0%, dos décimas más que en su última previsión, a causa de esa menor absorción de fondos durante este año que se traslada a los dos próximos.

Incertidumbre

La elevada incertidumbre de la que la entidad alertaba hace cuatro meses ha quedado atrás, en parte, y eso se refleja en que ha decidido dejar de publicar tres escenarios en los que recogía las distintas hipótesis sobre cómo podía evolucionar la pandemia, optando de nuevo por la presentación de solo uno.

Sin embargo, esas dudas no se han disipado del todo, razón para volver a poner en cuarentena los datos estimados. Al igual que la OCDE ha advertido este martes de que la falta de coordinación entre países para conseguir vacunar a toda la población mundial podría llevar a la aparición de nuevas variantes del Covid-19 más resistentes, y, así, a la imposición otra vez de restricciones, el Banco de España alerta sobre el mismo tema.

«Una hipotética aparición de nuevas variantes del virus podría requerir la reimposición de medidas de contención; por ejemplo, a causa de una pérdida de efectividad de las vacunas o de una mayor transmisibilidad de la infección en países en los que el proceso de inmunización se encuentra menos avanzado», establece. Del lado contrario, también valora la posibilidad de que se produzca «una mejora más pronunciada de la actividad» si se resuelve antes de lo previsto la crisis sanitaria y eso llevase a los consumidores aumentar el gasto.

Paro y PIB trimestral

Las estimaciones del paro también mejoran a pesar de que la entidad también estima que la población activa crecerá: mientras que en 2020 la tasa de desempleo terminó en el 15,5%, este 2021 el Banco de España prevé que cerrará en el 15,1% (cinco décimas menos que lo que esperaba en junio) y que en 2022 se situará en el 14,3% (cuatro décimas menos). No será hasta mediados de 2023 cuando el paro se sitúe por debajo de niveles previos a la pandemia. Para entonces, la previsión es del 13,3% (de nuevo, cuatro décimas menos que en junio).

Pero para determinar con corrección estos datos, sobre todo a corto plazo, es importante valorar la evolución que ha experimentado el turismo este verano, del que la entidad advierte que aún se tiene «limitada información», aunque sí está claro que la primera mitad del año ha sido «bastante desastrosa» y que el turismo continúa situándose en niveles muy por debajo de antes de la pandemia. Por eso, la institución es cauta a la hora de estimar que el avance del PIB en este tercer trimestre podría haber sido de un 2,7%, un ritmo muy similar al del segundo, cuando creció un 2,8% (y frente al -0,4% del primero). Otra fuente de incertidumbre es, como ha venido pasando a lo largo de todo el año y del pasado, la evolución de la crisis sanitaria.

Inflación

El repunte de la inflación parece que será temporal, tanto a nivel internacional como nacional, aunque, de nuevo, la incertidumbre es «inusualmente elevada». Los cuellos de botella han llevado a que aumenten los costes de producción de algunos productos, favoreciéndola, pero el precio del petróleo ha dejado de subir y los de algunos metales han empezado a caer, recalca el informe.

Esto también afecta al crecimiento de la economía a nivel mundial y, en ese sentido, a nivel global el organismo advierte de cierta desaceleración, sobre todo en Estados Unidos y China, «posiblemente» vinculada a la falta de algunos materiales que están impidiendo la adquisición de algunos bienes (por la crisis de microchips, por ejemplo, o los problemas de suministro de automóviles).

«En el medio plazo pensamos que la inflación volverá a tasas relativamente moderadas», ha reafirmado en la rueda de prensa celebrada este martes el director general de Economía y Estadística del Banco, Óscar Arce.

En esa línea, el Banco de España anticipa un IPC armonizado del 2,1% este año; de un 1,7% en 2022 y de un 1,3% en 2023, por encima de lo que esperaba en junio (en el caso de 2022 es el dato que experimenta un mayor cambio, de 5 décimas). Sin energía ni alimentos (inflación subyacente), para 2021 estima un alza del 0,3%; para 2022, de un 1%; y en 2023, de un 1,4% (solo varía esta última predicción, por tres décimas al alza).

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