Maduro y nuestro Gobierno de coalición han anunciado la Navidad más o menos a la par, Maduro enseñando una decoración como de payaso asesino y Sánchez / Díaz trayéndonos sus bonos juveniles y sus cachorros rescatados de una leñera de nieve o de un capitalista explotador y cacharrero, como aquel perro de Flandes. Todavía es pronto para Navidad, pero algo hay que poner mientras ahí, plantado en medio de la miseria, del horror o de la pereza. Maduro ha puesto abetos espeluznantes como vedetes electrocutadas y figuritas de renos (“venadito” decía Maduro) comidos por bombillas como renos disecados comidos por arañas. Sánchez / Díaz han puesto videojuegos para los chavales a cargo de nuestro carné de la patria y un curso para dueños de perro, aquí que no tenemos cursos para padres y ni siquiera para presidente del Gobierno. Nunca es demasiado pronto para decretar la alegría o para comprar la desmemoria, o viceversa.

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