Llega el año dual por excelencia, con permiso del que vendrá dentro de dos siglos, con más dudas que nunca sobre el presente y futuro del sector musical. Mánagers y artistas se dedicaron en cuerpo y alma a volver a la carretera, en el año que dejamos atrás lleno de intrigas. Y sin la ayuda inestimable de unas autoridades que nos han vuelto todavía más locos, en vez de proporcionarnos la estabilidad necesaria para poder disfrutar de lo único que en realidad tenemos, que es nuestro tiempo en nuestra vida. Mi solidaridad con todos ellos. Con los artistas, claro.

Otra de las cosas buenas del año que dejamos detrás, es la cantidad de material creado en confinamiento que ha aflorado. Esos meses, que caían de quince en quince días, sirvieron de reflexión, de creación serena y en algunos casos, de replanteamiento. Y han sentado muy bien a algunos músicos. Ojo, que estamos hablando de artistas muy nuestros como Alejandro Sanz y también de seres de otra galaxia como el gran Paul McCartney o Sir Elton John y “sus sesiones del confinamiento”, que así las llama.

Poniendo la vista en el futuro inmediato, empiezo por lo más bizarro. Es posible que escuchemos material nuevo de Britney Spears. Ya liberada y con su propia autotutela, lo primero que hará su entorno, con toda seguridad, es tratar de relanzarla. Esta vez, sin coletas. Y es que durante la batalla legal por el propio control de su vida, aseguró no volver a la música hasta que no se resolviese. Et voilà. Pero dejemos que disfrute un poco de su libertad (conducir, comprar) antes de volver a meterse en el “music business” y sus rondas de promoción.

Si viste la película El gran showman y te gustó, no te gustará menos saber que en este próximo 2022 asistiremos, firmada por su director, a otra “biopic musical”. Tras la estela de las de Freddie Mercury o Elton John, es el turno ahora de Robbie Williams. Será rediseñado por ordenador en una cinta dirigida, sí, por Michael Gracey, en la que han escaneado al ex Take That… y le han dado forma de mono. Como lo lees.

La cinta que faltaba, lógicamente, es la de Whitney. Pues tiene previsto su estreno para las próximas fiestas navideñas, con Naomi Ackie como protagonista. Vaya reto.

En el estudio se han metido, en este incierto final de 2021, artistas como Tears For Fears, Dua Lipa, The Cure (ese Robert Smith deseando volver a España), Kylie Minogue (que no para), Rihanna (“quefuedé”) o incluso Sinead O’Connor. Sus discos verán pronto la luz.

“Spain” y sus “palmeros” no son ya solamente sinónimo de fiesta y cachondeo etílico para el extranjero

Pero si hay un lanzamiento que nos va a pasar a todos por encima como una apisonadora, va a ser el del nuevo disco de Rosalía. Porque se ha repetido el fenómeno de internacionalización que hemos visto otras veces con otro material que no tiene nada que ver (Macarena, Aserejé) pero esta vez, con raíces ciertas y artista único por delante. “Spain” y sus “palmeros” no son ya solamente sinónimo de fiesta y cachondeo etílico para el extranjero. Ahora se tocan las palmas por derecho, aunque las largas uñas de la catalana tapen la mitad del plano. Ya ha lanzado su correspondiente adelanto, y la acogida ha sido… sorprendente. A ver a qué suena el resto del álbum.

Me dejo muchas cosas, como los conciertos virtuales de ABBA, o el regreso del hermanísimo Liam Gallagher, sin rastro ya de Oasis. Pero ya iremos escribiendo en la medida que se vaya escribiendo también la Historia, que ya hemos visto que previsiones es muy complicado hacer. Yo aún no sé cómo me voy a comer las uvas, Omicron mediante. Que tengan ustedes una gran entrada de año, y no dejen de poner música.