Aunque la Organización del Tratado del Atlántico Norte se fundó en 1949, la República de Turquía no entró hasta 1952. En la llamada primera expansión de la OTAN, Grecia y Turquía entraron el mismo año, y el mismo día, el 18 de febrero.

Para entender dicha adhesión, nos hemos de situar en aquel contexto. Por miedo a la expansión soviética por un lado, y a las potencias del Eje por el otro, Turquía permaneció neutral durante la II Guerra Mundial. A pesar de ello, apoyaron la Doctrina Truman en 1947 y el Plan Marshall en 1948. Además, en 1950 Turquía fue parte de los países que enviaron tropas a Corea bajo bandera de Naciones Unidas. Las consecuencias de esa acción provocaron que, fronterizo con la URSS, temiera una invasión comunista por el Este. 

La situación interna era la siguiente: en 1950 el partido opositor, el Partido Demócrata, había derrotado al Partido Republicano del Pueblo, el CHP. Así pues, fue elegido el antiguo primer ministro de Kemal Ataturk, Celâl Bayar, con el 55,22%. Aun siendo el partido opositor, también se definía fuertemente como kemalista, republicano, occidentalista y anticomunista.

La adhesión de Turquía a la OTAN fue percibida internamente como la consolidación de la occidentalización y el fin de la influencia soviética en el país»

La adhesión de Turquía a la OTAN fue percibida internamente como la consolidación de la occidentalización, y el fin de la influencia soviética en el país. Así como también, se integraba en un bloque de países en el ámbito de la Defensa, vinculado a Europa y a los demás Estados. Una curiosidad, Turquía y Grecia entraron antes a la OTAN que Alemania Occidental, quien lo hizo en 1955. 

El rol de Turquía en la OTAN fue clave en muchos episodios. Algunos poco conocidos, como el caso de Leman Bozkurt Altınçekiç, quien fue la primera mujer piloto de un avión de combate dentro de la OTAN. Y además Turquía fue el primer país de la organización atlántica que formaba mujeres piloto. Y algunos más conocidos, como ser la base de los misiles Júpiter, en Izmir, que apuntaban a la Unión Soviética en caso de ataque, y que fueron la moneda de cambio a para que se retiraran los misiles que apuntaban a Florida y la costa este de Estados Unidos desde Cuba, en 1962. 

La deposición por parte de la Junta Militar Griega, o régimen de los coroneles, de las autoridades grecochipriotas dirigidas por Makarios III, y el temor por parte de Turquía de que la violencia contra los turcochipriotas fuera a más, los turcos invadieron Chipre en 1974. El colapso de las autoridades militares griegas de Chipre llevó a la caída de la dictadura en Grecia, y al establecimiento de dos repúblicas en la isla. Chipre del Norte, solamente reconocida por Turquía, y la República de Chipre, reconocida por el resto del mundo. 

Entre 1974 y 1980 Grecia permaneció fuera de la estructura militar de la OTAN por sus malas relaciones con el gobierno turco, dirigido durante ese período por Melen, Talu, Ecevit, Irmak y Demirel. En 1980, Kenan Evren, jefe del Estado Mayor General de Turquía, dio un golpe de Estado para normalizar el país. En ese año se restablecieron de nuevo las relaciones entre Grecia y Turquía. Y los griegos se reincorporaron a la estructura militar.

Ha habido muchas tensiones entre Grecia y Turquía desde entonces. La crisis del Egeo en 1987, el reconocimiento como genocidio de los Griegos del Ponto, la expansión marítima griega, unas maniobras en islas del Dodecaneso, la crisis de los misiles de Chipre o el establecimiento del día del recuerdo del genocidio de los Helenos de Asia Menor por el Estado Turco. 

Turquía además, es junto a Polonia, quien ha invocado el artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte. Tres veces Turquía, una Polonia. El artículo cuarto dice: «Las Partes se consultarán cuando, a juicio de cualquiera de ellas, la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de cualquiera de las Partes fuese amenazada». Así sucedió durante la guerra de Irak, y dos veces durante la guerra de Siria. Polonia lo invocó cuando la invasión rusa de Crimea. 

Uno de los aspectos más interesantes que tiene el Tratado del Atlántico Norte es que a nivel defensivo es vinculante entre los Estados adscritos a él, y solamente afecta en la política de defensa doméstica pertenecer a dicha organización.

A nivel de relaciones internacionales, por su complejidad geográfica, donde se haya el acceso al Mar Negro, como también hace de nexo entre Asia Central y Europa, ha permitido que Turquía juegue un papel clave a nivel estratégico frente a Rusia o China, y las dictaduras túrquicas de Asia Central; como también en Oriente Próximo, pues hace frontera con Siria, Irak e Irán. El posicionamiento de bases militares de la organización atlántica allí es clave para muchos países desplegados en zonas de Irak, Golfo Pérsico o Asia Central. 

No nos tiene que sorprender tampoco que existan reticencias como las actuales entre Turquía, Finlandia y Suecia respecto a la cuestión del PKK. O que un Estado amenace con vetar la inclusión de otro. Uno de los últimos casos, quizás el de más largo litigio, fue el de Grecia y Macedonia del Norte. Atenas vetaba una y otra vez la inclusión de Macedonia del Norte porque el país quería llamarse República de Macedonia, en lugar de Antigua República Yugoslava de Macedonia. Y esto entraba en conflicto con la reivindicación de la Macedonia griega, y su historia y tradición. Entre 1993, año que se reconoce el Estado en Naciones Unidas, y 2019, con el Acuerdo de Prespa y su ratificación, en 2020 Macedonia del Norte pudo entrar en la OTAN después de cambiar bandera, constitución y nombre del país. 

Turquía es un país fundamental en la visión de seguridad y defensa de la organización atlántica: nunca se ha cuestionado su posicionamiento ni su membresía»

En conclusión, Turquía es un país fundamental en la visión de seguridad y defensa de la organización atlántica. Esto significa que sus valoraciones, opiniones y posiciones son tan válidas como las de cualquier otro país. Es por este motivo que a pesar de las continuas tensiones con Grecia, o la colaboración con países como Irán en algunos momentos, nunca se ha cuestionado su posicionamiento, ni su membresía. Así pues, el hecho de Turquía al ejercer el veto, pues se requiere unanimidad para incorporar nuevos Estados miembro, no es cuestionado por ningún otro socio. Igual que no cuestionaron a Grecia con el asunto macedonio. La España franquista fue vetada en 1955, Macedonia del Norte también, Kosovo desea entrar pero algunos miembros no lo reconocen. O la situación de Chipre en la ambivalencia de entrar o no, y si fuera vetada por Turquía. 

Tendremos que seguir las negociaciones bilaterales entre Finlandia y Turquía, y Suecia y Turquía. Como también las que haya entre los tres, o incluso las que pueda haber en el sino de la organización atlántica. La importancia de los consensos y la unanimidad puede acabar haciendo ceder en algunas cuestiones, en otras no, como también la presión de algunos Estados. Diplomacia y Realpolitik


Guillem Pursals es politólogo, máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.