Lo haya querido así o no, Ximo Puig le ha reventado la estrategia de la política fiscal al Gobierno de Pedro Sánchez, así como suena.

Ahora vendrán con que las diferencias con Juanma Moreno del  PP son tales o cuales pero la realidad es que lo que Alberto Núñez Feijóo viene diciendo -esto es, que es el momento de deflactar el IRPF porque el Estado está ingresando de más por causa de la inflación- es exactamente, matiz arriba, matiz abajo, lo que anunció ayer por la mañana el presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, durante el Debate de Política General en las Cortes valencianas.

Y como cuenta aquí Cristina de la Hoz, el ministerio de Hacienda estaba advertido puesto que fue Arcadi España, el consejero de Hacienda valenciano el encargado de anunciar en ese ámbito el aviso de lo que se iba a producir en Valencia capital.

Por lo tanto, no es un arrebato del presidente sino algo muy pensado y acreditado, dada la precisión de lo expuesto ayer por la mañana en las Cortes. Ximo Puig se ve en la necesidad de rebajar el IRPF a las rentas de menos de 60.000 euros porque, como Emiliano García Page y probablemente Lambán en Aragón también acabe por hacerlo, ven peligrar su victoria electoral y recurren a lo que les parece más conveniente.

Y eso lo hacen aunque echen por tierra la política de ultra izquierda a la que se ha abonado el Gobierno, demostrando así lo muy lejos que está éste de las necesidades de sus barones autonómicos que se juegan la victoria de aquí al mes de mayo y a los que se pedirán cuentas con toda seguridad si pierden las elecciones.

Pero, con el anuncio de Ximo Puig ayer, el “populismo fiscal” del que acusaba el Gobierno al Partido Popular ha perdido completamente su fuelle a pesar de que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, siguiera insistiendo ayer mismo en que «las políticas de bajada fiscal donde están llevando la delantera las comunidades del PP provocan dumping fiscal y provocan que otras se vean obligadas a bajar impuestos para no quedar en una posición peor. Se produce un efecto dominó».

Ella no quiso mencionar a uno de los grandes puntales del Gobierno de Pedro Sánchez, precisamente Ximo Puig, pero era evidente que él ha sido el primero -no será el último- que ha roto la estrategia de descalificación de las políticas que defiende el Partido Popular con el argumento, incierto, de que cuando hablamos de reducir los impuestos estamos hablando necesariamente de bajar los niveles de “recursos que después vamos a necesitar en forma de más maestros, sanitarios, dependencia”…

Lo que está haciendo Puig y lo que defiende el PP es devolver a la ciudadanía el exceso de recaudación que por causa de la inflación está engordando las arcas del Estado

No es verdad, lo que está haciendo Puig y lo que defiende el PP, que no es lo mismo, es devolver a la ciudadanía el exceso de recaudación que por causa de la inflación está engordando de manera excesiva las arcas del Estado. Y en el caso del presidente valenciano está perfectamente tasado el tramo a partir del cual todos seguirán pagando lo mismo: por encima de 60.000 euros de ingresos anuales. La medida tendrá efectos retroactivos desde el 1 de enero de este año, de forma que serán de aplicación en la renta de 2022. 

Hay otras medidas que ha desgranado el jefe del gobierno valenciano que incluyen  gastos por hijos, alquiler de vivienda, conciliación o gastos de guardería. Según los números del jefe del gobierno se van a beneficiar de estas medidas  el 97,4% de los contribuyentes. Puig calcula que, con este paquete de medidas, los valencianos se ahorrarán 150 millones de euros en impuestos. 

En eso sí coincide punto por punto con la posición del PP que defiende no la deflactación de todos los tramos sino deflactar el impuesto del IRPF a las rentas medias y bajas.

Por eso la estrategia de cercar al PP con las acusaciones de reducir los impuestos a los “ricos” ha quedado desmantelada por obra y gracia de Ximo Puig, con cuya propuesta ya parece estar de acuerdo su otra formación, Compromís socio de Gobierno en la Generalitat valenciana, y que ya dice que apoya la propuesta del PP de deflactar el IRPF en las rentas medias y bajas.

En palabras de Puig, «aquí ni inmovilismo ni regalos fiscales a las fortunas», pues las rentas a partir de 60.000 euros continuarán pagando lo mismo en el IRPF el próximo año.

Pero eso ya son matices. Por ejemplo, él considera que con su impuesto de Patrimonio va a recaudar este año 200 millones de euros. Eso son variables que tienen que ver con las distintas posiciones de renta de cada comunidad autónoma.

Valencia es un territorio de emprendedores de muchas generaciones y Andalucía lo que pretende con esa bonificación del impuesto es atraer a esa población flotante que pasa muchos meses al año en tierras andaluzas pero está erradicada fiscalmente en otra comunidad.

De todos modos hay que esperar a ver qué clase de “subidas selectivas” de impuestos tiene preparadas la señora Montero, pero de lo que no cabe la menor duda es de que su plan para desacreditar las propuestas del PP ha saltado por los aires con el anuncio ayer del presidente del gobierno valenciano.

Y otra cosa: no sabemos a qué clase de castigo va Pedro Sánchez a someter a Ximo Puig pero de que esto no va a quedar así, no puede caber ninguna duda. El presidente valenciano no se va a librar de alguna sanción, que puede adoptar formas variadas. Hombre. sería demasiado fuerte que se le negara ahora la sede de la Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial que Ximo Puig  ha pedido que se radique en Alicante.

Pero sin llegar a tanto, es seguro que el presidente de la comunidad valenciana no se va a quedar sin castigo por haber reventado la estrategia contra el PP puesta a punto con tanto mimo por la ministra Montero y su jefe Pedro Sánchez.