Cayetana Álvarez de Toledo está prácticamente fuera del PP y, desde luego, no van a contar con ella en las próximas elecciones generales formando parte de su grupo parlamentario, ni aquí, en las Cortes generales, ni en una hipotética convocatoria  de elecciones anticipadas en Cataluña.

Esas de Cataluña son unas elecciones que de momento no se ven próximas porque, aunque el presidente de la Generalitat acabara expulsando del gobierno a los miembros de Junts, con todo lo que ello supone en el sentido descendente de las responsabilidades, podría aprobar los próximos presupuestos con el apoyo de los Comunes y el respaldo externo del PSC.

Es decir, que parece poco probable que Aragonés convoque elecciones. Pero, aunque las convocara, Cayetana Álvarez de Toledo no estaría en la lista de candidatos del PP a esa comunidad.   

Y eso es así porque Álvarez de Toledo está ya descontada en el seno de su partido. Por lo tanto, si tiene vocación política, que la tiene, tendrá que buscarse otro acomodo en un partido distinto. Y no hay otro que pueda sostener parte, sólo una parte, de sus planteamientos más que Vox.

No es que sea lo ideal para ella, pero es lo único que le queda para hacer realidad su vocación política. De otro modo seguirá flotando en una tierra de nadie que si de momento resulta interesante porque le permite “bailar sola”, acabaría haciendo de ella una conferenciante itinerante que recorriera España sin más beneficio que el que le pudiera proporcionar unos emolumentos sustanciosos.

Puede que ella esté esperando a que la expulsen del partido pero probablemente lo que haga Núñez Feijóo es no incluirla en las listas de las elecciones generales sin más explicaciones.

Puede también que Isabel Díaz Ayuso quiera rescatarla para librar esa batalla cultural de la que Feijóo por el momento huye -no sabemos si sólo de momento o si ese será su sello, al estilo Rajoy– y que, sin embargo, Díaz Ayuso alienta y fomenta en sus mensajes.

Olona era un látigo constante de las posiciones de la izquierda y, creo que, con mayor fundamento aún, lo sería la todavía diputada del PP

Lo que dijo Iván Espinosa de los Monteros, presentado la semana pasada por Cayetana Álvarez de Toledo, es que el PP había abandonado determinados debates que únicamente siguen abiertos gracias a Vox.

Eso no es cierto pero sí lo es que el debate de Núñez Feijóo ahora mismo es de naturaleza fiscal y ha dejado de lado asuntos como la ley del aborto, la ideología de género o la ley de memoria democrática.

En ese campo Álvarez de Toledo es de una contundencia aplastante y tiene las ideas muy claras. Por eso le serviría a Vox, si ella quisiera, una vez que se ha producido el fiasco de Macarena Olona que parece que no tiene posible compostura. Olona era un látigo constante de las posiciones de la izquierda y, creo que, con mayor fundamento aún, lo sería la todavía diputada del PP.

En el Partido Popular hay la intención de establecer contactos con el PNV y con todos los demás partidos pequeños que le dan ahora mismo a Pedro Sánchez las mayorías necesarias para sacar adelante sus decretos ley. Son partidos que miran por sus estrictos intereses y, si hay que cambiar a otro caballo ganador, no tienen el menor problema en cambiarse.

Vox pone como condición para hablar con el PP dos incompatibilidades, una más rotunda que otra: la más rotunda es que no quieren tener nada que ver con el PNV en ningún gobierno en el que ellos estén presentes. Y la otra, más declarativa y más de postureo, es su negativa a asumir que España se ha constituido en un estado de las autonomías y que eso está en la Constitución.

Por lo que se refiere al PNV, Cayetana Álvarez de Toledo estará muy de acuerdo. Por lo que se refiere al estado autonómico, hay multitud de cosas que cualquiera querría cambiar y ella no se cortará en plantearlas hasta el fondo si tiene la oportunidad.

Y, dado que en el PP no le van a dar ni agua, no tendría nada de extraño que acabara recalando en Vox. No tendrá otra opción para hacer política.