El pasado 24 de febrero se inició un nuevo ciclo de nuestra historia. La invasión de Ucrania por las tropas rusas no sólo rompía un statu quo establecido tras la caída del Muro de Berlín, con todas las implicaciones geoestratégicas que ello conlleva, sino que puso a Europa ante un escenario desconocido y aterrador. De nuevo, el Viejo Continente podría encontrarse a las puertas de una gran guerra, pero esta vez con el peligro del empleo de armas nucleares, amenaza que Vladimir Putin ha hecho explícita de manera reiterada.

Lo que, en principio, parecía que iba a ser, en opinión de algunos expertos, un «paseo militar del ejercito ruso» (incluso se habló de un conflicto de dos meses de duración), se ha transformado en una guerra de desgaste, en la que la aplastante superioridad numérica de Rusia ha sido compensada por la flexibilidad y la avanzada tecnología de las tropas de Zelenski. Cuando han pasado más de ocho meses desde que comenzó el conflicto, nadie sabe muy bien cual va a ser su desenlace. Pero lo que sí parece evidente es que Putin no se puede permitir el lujo de una derrota y hará todo lo que esté en su mano para impedirla.

La Inteligencia Artificial no sólo está ayudando a Ucrania a ganar la guerra contra Putin, sino que es la herramienta esencial para conseguir una mayor eficiencia energética en Europa

La guerra de Ucrania es, ante todo, una guerra tecnológica, una guerra que en su dimensión total no se ve, pero en la que la Inteligencia Artificial está determinando el balance de las operaciones militares convencionales.

En realidad, los primeros ataques de Rusia contra Ucrania no se produjeron con la invasión de tanques y el lanzamiento de misiles del 24 de febrero, sino un día antes, cuando los servicios de inteligencia del Kremlin lanzaron un ataque masivo contra los centros de datos del Gobierno de Ucrania. Convenientemente alertado, Zelenski se defendió alojando su infraestructura digital en centros de datos de toda Europa, como explica el informe Defender Ucrania: primeras lecciones de la guerra cibernética elaborado por Brad Smith, presidente de Microsoft.

Smith pone de relieve la importancia que ha tenido la Inteligencia Artificial para detectar ataques cibernéticos contra 48 agencias y empresas de Ucrania y otras 128 organizaciones de 42 países, entre ellos Estados Unidos, Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia y Turquía, así como contra los ministerios de Exteriores de los países miembros de la OTAN, y contra grandes empresas energéticas.

La Inteligencia Artificial no sólo ha ayudado a proteger a importantes centros de decisión de Ucrania y de países de la OTAN de esos ataques cibernéticos, sino que ha colaborado en rastrear y prever narrativas falsas difundidas por los servicios de espionaje rusos en plataformas y redes sociales (Manipulación Persistente Avanzada).

La capacidad de resistencia de Ucrania y su posible éxito en una guerra desigual tiene una relación directa con el uso de la Inteligencia Artificial. Esta es una conclusión importante que debería hacer conscientes a algunos gobiernos de lo que ahora está en juego.

Pero la guerra, además, ha puesto de relieve ciertas debilidades estratégicas de Europa, como su excesiva dependencia del gas ruso. El corte del gasoducto Nord Stream, que va de Rusia a Alemania, acordado por Putin a principios de septiembre confirmó los pronósticos más pesimistas. La subida de los precios del gas ha disparado el coste de la electricidad, lo que unido a la subida de la gasolina y el gasóleo, ha llevado a Europa a unas tasas de inflación desconocidas en décadas. Ello va a provocar en gran parte de los países de la UE su entrada en una recesión técnica durante el último trimestre de 2022 y el primer trimestre de 2023. De momento.

La necesidad de ahorro de energía, unida a la aceleración de la implantación de energías limpias también tienen a la Inteligencia Artificial como herramienta esencial.

Aunque en muchos países ya se están llevando a cabo planes para reducción de gases de efecto invernadero, el aumento de la demanda energética que prevé la Agencia Internacional de la Energía de aquí a 2050 será del 60%, lo que hace muy difícil frenar el calentamiento global.

Sin embargo, la guerra de Ucrania y la subida de los precios de la energía son una oportunidad para poner en marcha medidas que ayuden a los países a reducir la dependencia del gas ruso, aumentando la eficiencia del uso de la energía, para lo cual la Inteligencia Artificial es fundamental.

Una de las decisiones que ha adoptado la Unión Europa es ir hacia una mayor interconexión energética entre los países. Es decir, que la gestión de las necesidades de cada país requerirá de un grado de coordinación que ahora no existe y que sólo puede permitir una tecnología basada en la Inteligencia Artificial, que, en base al manejo de millones de datos, podrá anticipar la demanda de cada país y el tipo de energía más barata para cubrirla.

Vamos hacia un horizonte muy descentralizado, con millones de productores gracias a la instalación masiva de paneles solares en los hogares, y a la capacidad cada vez mayor de almacenamiento energético en baterías, que hace ineludible el uso de la Inteligencia Artificial para optimizar la producción, el almacenamiento y el consumo.

La crisis energética nos ha colocado ante un gran reto y la Inteligencia Artificial se muestra como la herramienta más útil para hacerle frente.

Por ello, en El Independiente decidimos dedicar este V Congreso a indagar de qué manera la Inteligencia Artificial puede ayudar a los gobiernos, a las empresas y a los ciudadanos a resolver de forma eficaz este reto histórico.

Contamos para ello con los mejores expertos y estamos en una ciudad pionera en la concienciación a nivel nacional de la relevancia de la Inteligencia Artificial. Alicante presentó el pasado viernes su candidatura para ser la sede de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA). Desde El Independiente haremos todo lo que esté en nuestra mano para que la candidatura de Alicante sea finalmente la ganadora.