En 2007, Hugo Chávez intentó disolver el poder de los municipios a través de una reforma constitucional, pues quería que estuvieran integrados por comunas, y fueran estas las estructuras básicas. Estas comunas además, sentarían la base de la construcción socialista de Venezuela, pues acabarían con la estructura de poder histórica liberal. Al someterse a referendo, el 50,65% de la ciudadanía rechazó esta propuesta, junto con otras del mismo bloque. De la misma manera que el 51,01% votó en contra de las propuestas de la Asamblea Nacional de Venezuela. Ahora, a pesar de aquel voto de la oposición, el gobierno de Nicolás Maduro vuelve a la carga para suprimir el poder municipal, y crear de nuevo la comuna como unidad política.

Con la actual Constitución Política, de 1999, los municipios tienen autonomía y competencias asignadas constitucionalmente, y por tanto, gran parte de su gestión puede escapar de las interferencias del gobierno nacional. Un hecho que sirve para que la oposición se pueda organizar a nivel regional y municipal, y tenga sus bastiones, como son los estados de Cojedes, Nueva Esparta o Zulia, esta última cuyo gobernador es Manuel Rosales, una destacada figura de la oposición.

A pesar, pues, que el oficialismo socialista ostenta 210 alcaldías de 335 que tiene el país, la oposición controla el resto, siendo 62 de Plataforma Unitaria y 39 de la Alianza Democrática. El 37% de los municipios no son controlados por las fuerzas de Maduro. En el estado de Barinas, el Tribunal Supremo de Justicia inhabilitó a finales de 2021 al candidato opositor Freddy Superlano y repitieron las elecciones en enero. Ganó Sergio Garrido, de Acción Democrática – Plataforma Unitaria, con el 55,34% de los votos. 

No es baladí que con el objetivo de vaciar de poder a la oposición, se asalte con una reforma constitucional los últimos elementos que escapan del PSUV y de sus aliados. El papel de la oposición ha sido cada vez más creciente, en 2015 la MUD logró el 56,21% de los votos, 112 escaños y 7,7 millones de votos. El oficialismo del Gran Polo Patriótico Simón Bolívar obtuvo 5,6 millones de votos, 55 escaños y el 40,92% de los votos. La participación rozó el 75%.

En 2020, la oposición llamó a no participar porque judicialmente no se daban garantías, y por lo tanto serían fraudulentas. La participación cayó al 30,18%. El hecho de que solo fuera a votar el oficialismo hizo que consiguiera 256 de 277 diputados. 

Si analizamos las elecciones regionales de 2021, vemos que el bloque gubernamental sacó 3,6 millones de votos, el 38.2%, y controla desde entonces 19 de 23 gobernaciones. Pero si sumamos los votos opositores, la oposición consiguió 3,5 millones de votos, el 39.64% del total. Y si añadimos a la oposición el voto de Fuerza Vecinal, 429.000 votos, el 5,26%, vemos que el 44,9% de los votos válidos son para la oposición. Con una participación del 42,26%.

Así pues, hay nervios desde el oficialismo, y muestra de ello es que ahora saquen del cajón del pensamiento de Hugo Chávez la reforma constitucional que afectaría al poder y los recursos locales. Nada es porque sí. Hermann Escarrá, el principal ideólogo constitucionalista de la llamada Revolución Bolivariana, ya ha sacado por algún motivo la reforma de la Carta Magna. 

Al controlar la Asamblea Nacional, los oficialistas han empezado a realizar leyes y proyectos de ley para consolidar la comuna como una unidad política con los argumentos que acaba con la democracia representativa, y se avanza hacia la democracia directa asamblearia, como también que hay más interacción entre el pueblo y la institución. Pero de hecho, lo que hace es que al no existir entonces diferencias entre institución y partido, desde la Presidencia de la república se podrá intervenir directamente y de manera discrecional. Este hecho ahora queda salvaguardado con la autonomía municipal, y quieren acabar con él.

En Venezuela ya se prepara una campaña electoral. El régimen de Maduro se plantea reformas que puedan intervenir en los feudos de la oposición para que no pueda gestionar ni gobernar»

En conclusión, en Venezuela ya se prepara una campaña electoral. El régimen de Maduro se plantea reformas que puedan intervenir en los feudos de la oposición para que esta no pueda gestionar, ni gobernar, sin más obstáculos de los que ya crea el gobierno nacional. Al mismo tiempo, responde con bonapartismo sobre una cuestión sobre la que los venezolanos ya decidieron hace menos de veinte años, y se negaron. De la misma manera que plantean someter de nuevo a referéndum el modelo de Estado, hasta que consigan ganar y consolidar su poder.

Las continuas vulneraciones jurídicas y constitucionales del gobierno nacional contra el Consejo Nacional Electoral y su independencia del resto de poderes del Estado, reconocido como Poder Electoral, que quedan completamente impunes. Tendremos que estar atentos sobre este embate contra la Constitución que promueven desde el oficialismo, y como reacciona la ciudadanía. 


Guillem Pursals es politólogo, doctorando en Derecho, máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.