En París se reunió parte de la oposición y del gobierno venezolano para iniciar una nueva ronda de contactos. Y a pesar de que no hay fecha para la próxima reunión entre ellos, sí que es cierto que hay factores que hacen pensar que el diálogo entre el gobierno y la oposición se retomará pronto. La Administración Biden se ve presionada por la compañía Chevron, pues no puede perforar, ni operar en Venezuela, debido a las sanciones existentes por parte de Estados Unidos. Ni tampoco la Unión Europea puede demorarse mucho en cerrar acuerdos de importación de crudo venezolano, si quiere ser completamente independiente del gas y el crudo ruso. 

La normalización entre Colombia y Venezuela ha supuesto un hito de las relaciones diplomáticas en América Latina. La apertura de fronteras entre ambos países después de tanto tiempo cerradas, permitirá intercambios comerciales entre ambos países. Además, la colaboración policial y fronteriza será destacada para poder frenar el narcotráfico, como también mejorará la seguridad de quien quiera cruzar la frontera de uno a otro país. Es de especial interés el restablecimiento de vuelos entre Caracas y Bogotá.

Aunque haga relativamente poco de estos acuerdos entre ambos Estados, tienen gran carácter simbólico, sobre todo porque hemos podido ver al presidente colombiano, Gustavo Petro, como actor diplomático sobre asuntos venezolanos.

Debemos tener en consideración también la victoria de Lula da Silva en Brasil. En este caso deberemos esperar hasta el mes de enero para ver si existen cambios en el posicionamiento de Brasil respecto a su vecino del norte, aunque todo apunta a que habrá una apertura comercial para poder generar incentivos económicos regionales.

Tendremos pues una situación particular, pues en menos de un año Venezuela ha pasado a estar aislada, a tener a Colombia y Brasil de su lado. El posicionamiento del chileno Gabriel Boric en la cuestión de Venezuela y Nicaragua es muy clara: son proyectos fracasados que deben cambiar por completo, pero a diferencia de Brasil y Colombia, Chile no comparte frontera. 

Si volvemos al papel de Estados Unidos y la Unión Europea, una vez abordada la situación regional en América del Sur, nos encontramos que el posicionamiento de la Administración Biden es ambivalente. Por un lado, solicita al gobierno venezolano que vuelva a las negociaciones con la oposición estancadas, se restablezcan los derechos de los opositores y se frenen las vulneraciones de Derechos Humanos.

Maduro ha de hacer frente a un dilema: o continúa como hasta ahora, o normaliza su relación con la oposición a cambio de mejorar las inversiones y obtener crecimiento económico»

Las próximas elecciones venezolanas son en 2024, y todo se plantea alrededor de ellas. Y es en este punto donde Maduro debe hacer frente a un dilema: o continúa ostentando el poder como ahora, o va más allá y normaliza su relación con la oposición a cambio de mejorar las inversiones y obtener un crecimiento económico importante para Venezuela. Y respecto la Unión Europea, la situación es distinta a la de Estados Unidos, pues no existen sanciones en el mercado energético, solamente hacia funcionarios y a nivel comercial, aquellas que puedan utilizarse para la represión, como armas. Así pues, los gestos que debe tener el gobierno con la oposición no son tan exigentes como los que pide Biden.

La necesidad es mutua en este caso. Por un lado, diferentes países de la Unión Europea solicitan que se tomen medidas drásticas para que deje de existir crudo que provenga de Rusia Por otro lado, Venezuela ha iniciado un proceso de «reforma y apertura» como la que hizo Deng Xiaoping en China, abriéndose a establecer zonas comerciales exclusivas con leyes especiales, o incluso reformas económicas sobre ciertos sectores. 

En conclusión, existen movimientos y corrientes de fondo que sitúan a Venezuela en un plano de indispensabilidad, pero tiene que haber cambios. Debe cambiar garantizando los derechos humanos, los derechos políticos de la oposición, como también establecer un sistema garantista en muchos aspectos.

A su vez, hay un toque de atención sobre la oposición una vez que EEUU y la UE han retirado de facto su apoyo a Juan Guaidó. No volverán a permitir que haya estructuras paralelas en el país. Por esta razón se pide al régimen que cambie las normas, y al mismo tiempo que la oposición no se las salte. A pesar del apoyo diplomático de Venezuela a Rusia, no se trata de un frente inquebrantable, pues existe una necesidad venezolana que Rusia no puede solventar, pero el resto sí. 


Guillem Pursals es politólogo, máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.