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Venezuela en su laberinto: la sociedad en llamas y la oposición a la greña

Los empleados públicos, encabezados por los docentes, plantan cara al régimen de Maduro que los paga "salarios de hambre"

Protesta de empleados públicos en Maracaibo

Miles de venezolanos han salido a las calles para denunciar sus miserables salarios. EFE

Seis dólares al mes. Es lo que cobran los pensionistas venezolanos y una cuarta parte de los empleados públicos. Así se ha quedado el salario mínimo en un país que acabó 2022 con la inflación más elevada del mundo, un 305%. Los funcionarios, abanderados por los docentes, han salido a las calles en protesta por estas miserables condiciones de vida. Por el Día del Maestro, que se celebra el 15 de enero, les han dado un bono de 580 bolívares (unos 30 dólares). «No quiero bono, no quiero Clap, yo lo que quiero es un sueldo digno ya», coreaban los manifestantes en la capital.

Desde el lunes 9 de enero están saliendo a las calles en diversas ciudades venezolanas desde Caracas hasta San Cristóbal en el estado de Táchira. La oposición está al margen, y todavía se lame las heridas de un proceso que ha desembocado en el fin del mandato del presidente encargado, Juan Guaidó. Desde España, donde vive en el exilio, el disidente Leopoldo López dijo a la Asociación de Prensa Extranjera en Venezuela que el movimiento había sido «un salto al vacío» y culpó a Julio Borge de «sabotear la estabilidad». Incluso aludió a un acuerdo con Maduro. La disidencia celebrará primarias este 2023 pero de momento sigue sin encontrar un camino de unidad para enfrentarse a Nicolás Maduro en las presidenciales que están previstas para 2024. Si la oposición sigue dividida, no se descarta que Maduro las adelante.

La principal demanda de los manifestantes, principalmente docentes y empleados de la sanidad pública, junto a jubilados, es la homologación de sus sueldos a la canasta básica. En noviembre de 2022 rondaba los 474 dólares al mes, según la Federación Venezolana de Maestros. Es un sueldo que ni siquiera tienen muchos en el sector privado en Venezuela. Un profesor universitario en la educación pública cobra unos 50 dólares. Pero el bono del Día del Maestro les parece una «burla» a sus reclamaciones.

Los salarios que nos están pagando son una falta de respeto a los trabajadores; son salarios de hambre»

rené zapata, líder sindical en miranda

«Con el bono nos financiaron la protesta del lunes porque esos 30 dólares tampoco dan para más», señala en conversación telefónica René Zapata, líder sindical en Miranda. «Los salarios que nos están pagando son una falta de respeto a los trabajadores. Esos seis o siete dólares son una miseria. Los docentes hemos salido a las calles, y vamos a seguir, porque tenemos salarios de hambre con los que no podemos pagar ni el transporte. Dicen que no nos pueden pagar un sueldo dolarizado pero el país está dolarizado. Estamos unidos por una causa: salario digno y calidad de vida».

Zapata, con 27 años de servicio público como maestro de primaria, tiene que hacer de taxista para llegar a fin de mes. Otros venden tortas. «Me dio mucha pena escuchar a una chica que decía a su madre que dejara la educación porque ganaría más vendiendo café en las calles. Estamos diciendo a los niños que estudiar no vale para nada. Y si se pierde la calidad educativa en un país, todo está perdido». Denuncia a su vez el estado de abandono en el que se encuentran las escuelas: muchas sin agua o luz.

Una inflación de récord mundial

El economista José Manuel Puente reconoce que la gente está desesperada. «Son protestas convocadas por los sindicatos, los gremios, y los pensionistas. La abrumadora inflación destruye los salarios, que están entre los más bajos del mundo. Están saliendo a la calle a pesar del control político que ejerce el gobierno y del amedrantamiento que aún persiste porque las manifestaciones de 2017 acabaron de forma muy violenta. Pero estamos llegando a un nivel en el que es imposible vivir», afirma.

«La población está saliendo de forma autónoma sin estar liderada por los partidos políticos. Es una clara expresión de malestar social», añade Puente, profesor titular IESA, asociado IE-Madrid e invitado en Oxford y Salamanca.

El Banco Mundial señala que un ser humano necesita para no caer en la pobreza al menos 1,9 dólares al día. El venezolano pensionista o que cobra el salario mínimo apenas dispone de 0.2 dólares al día.

El régimen de Maduro atribuye a las sanciones sus problemas para elevar los salarios. Con la inflación superior al 300%, el régimen está intentando reducir el gasto público y controlar el déficit.

Estos ingresos de miseria hacen que la alimentación sea muy pobre en proteínas. «Salarios de hambre» los llaman en las pancartas en las manifestaciones y así es: comen carbohidratos y té.

Antes era la seguridad pero ahora estos salarios indignos son la principal razón del éxodo»

José manuel puente, economista y profesor

«En la actualidad estos salarios indignos son la principal razón del éxodo. Antes fueron razones de seguridad, pero ahora la gente se va porque no tiene para comer. No puedes vivir con seis dólares al mes. Ni siquiera con 5o dólares, como cobra un profesor universitario. En Venezuela es más caro un coche o una comida en un restaurante que ene Madrid. Hay más de siete millones de venezolanos en el exilio», añade el economista José Manuel Puente.

De acuerdo con el régimen, el déficit nutricional se ha reducido hasta el 7,7%, un dato alentador comparado con los 35,6% (diez millones de personas) de 2017, pero sin contrastar. Maduro aludió a este dato en la presentación de cuentas ante el Parlamento, cuando aseguró que la economía venezolana había crecido un 15%.

Las denuncias de la Iglesia

Al régimen de Maduro le está poniendo nervioso la actitud de la Iglesia católica, justo cuando el Papa Francisco acaba de anunciar que nombra al cardenal Baltazar Porras como arzobispo metropolitano de Caracas. En unas declaraciones este martes desde Caracas, el nuevo arzobispo ha dicho: «Comienza un año difícil, marcado por la crisis mundial, regional y nacional, que nos llama a la superación de la realidad lacerante que nos paraliza, para pasar de la lamentación a la acción liberadora. No nos dejemos robar la esperanza». Y ha añadido: «La superación de la pobreza y las desigualdades no es tarea de un solo día, sino que es una tarea permanente».

La Iglesia católica acaba de presentar una exhortación pastoral en la que abordan la situación que atraviesa Venezuela. En el documento, que se presentó en la Asamblea Plenaria Ordinaria del Episcopado Venezolano, se remarcan las carencias y la creciente desigualdad. «Contrasta y resulta ofensiva para quienes, como nuestros educadores, personal de salud, obreros, trabajadores informales y pensionados, intentan subsistir con unos ingresos paupérrimos y que hace que la brecha entre ricos y pobres sea cada vez más escandalosa».

Más duro fue el obispo venezolano Víctor Hugo Basabe en la homilía de la procesión de la Divina Pastora, a la que asisten unos dos millones de personas. El obispo habló de la «burbuja de la falsedad económica» y la «precaria» situación del país. Llamó en Barquisimeto, en el estado de Lara, a los fieles «a poner el corazón de nuestra oración a nuestra Venezuela herida, maltratada, traicionada y saqueada hasta más no poder».

La jerarquía eclesiástica, que se ha puesto históricamente de espaldas al pueblo, debería lanzar su candidato, medirse en primarias»

diosdado cabello, primer vicepresidente del partido socialista unido de venezuela

Diosdado Cabello, primer vicepresidente del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), acusó al obispo Basabe de hacer «politiquería» contra el gobierno de Nicolás Maduro. Según Cabello, «la extraordinaria manifestación del pueblo católico quedó empañada por el discurso politiquero, de bajo fondo, malintencionado del señor dirigente opositor Basabe». Dijo Basabe que esa jerarquía eclesiástica, «que se ha puesto históricamente de espaldas al pueblo debería lanzar su propio candidato, medirse en las primarias. Son políticos que portan una sotana».

Diosdado Cabello ha reconocido el problema con los salarios pero argumenta que esas dificultades se deben a las sanciones. Estados Unidos, que mantiene que el gobierno de Maduro es ilegítimo, acaba de señalar que mantendrá las sanciones hasta que no haya avances claros en las negociaciones: liberaciones de presos y claras señales de que hay un proceso democratizador en marcha.

Los manifestantes no creen que sean las sanciones la causa de su situación. «No puedo entender cuando dicen que las sanciones afectan a esto. Si hay un bloqueo total, ¿cómo es posible que los ministros y los directores tienen camionetas 4×4? Eso lo dicen para que el trabajador lo crea. Nos damos cuenta de lo que pasa. ¿Cómo es posible que tengamos que hacer cola para hacer gasolina cuando tenemos refinerías? No es el bloqueo sino que no hay una buena gerencia para que el país salga adelante. Nuestra lucha continúa», concluye Rene Zapata. «El pueblo está despertando y no vamos a permitir que los políticos nos manejen».

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