La crisis ucraniana ha abierto una ventana de oportunidad para que Venezuela sea normalizada y tratada como un país más, un hecho que ahora no ocurre por la proximidad de Nicolás Maduro con el régimen de Irán y Rusia. Pero la invasión rusa de Ucrania, y la crisis energética que ha derivado de ella han provocado que exista la posibilidad que Estados Unidos y la Unión Europea viren en su posicionamiento respecto el país caribeño. La llamada seguridad energética, que es aquella que garantiza el aprovisionamiento energético nacional para la ciudadanía, está en la agenda del día. Estos días, por ejemplo, para garantizar la seguridad energética de la Unión Europea se han estrechado vínculos económicos y comerciales con Azerbaiyán. 

En el caso de Estados Unidos los vínculos comerciales con Venezuela no son directos, sino que se hacen a través de la empresa petrolífera estadounidense Chevron, quien actualmente extrae 150.000 barriles por día. La idea de la compañía es expandir, gracias a acuerdos con las autoridades de Caracas, la producción a 200.000 barriles por día, y provisionar en parte dentro de Venezuela. Este hecho rompería el monopolio estatal de Petróleos de Venezuela (PDVSA) a nivel logístico. Casualmente, después que Chevron anunciara su voluntad de expansión económica, el gobierno de Nicolás Maduro aprobó por mayoría absoluta la Ley de Zonas Económicas Especiales (ZEE) de la misma manera que existen en China. Fuera de las leyes convencionales económicas nacionales, sino con leyes especiales comerciales para generar más inversión externa. 

El régimen de Maduro está creando zonas con legislación especial con el fin de ser atractivo para inversores, principalmente de EEUU y de la UE»

Es decir, el régimen de Maduro está creando zonas con legislación especial con el fin de ser atractivo para inversores, principalmente de Estados y la Unión Europea. Esta medida ha sido fuertemente aplaudida por el partido gubernamental y por la oposición, pues se trata de generar inversiones y promoción económica a través de capital privado. Incluso se está tratando de flexibilizar con medidas fiscales y excepciones tributarias a las empresas que inviertan, y así generar un crecimiento económico a nivel nacional. Hemos de recordar que en Venezuela no solamente opera Chevron a nivel energético, sino que también lo hace la francesa Total y la italiana ENI. La italiana será una de las más importantes en África, después del acuerdo cuatripartito con Nigeria, Níger y Argelia. 

No es la primera vez que sucede una situación parecida en Venezuela. Recordemos que durante el período de Hugo Chávez como presidente, el gobierno bolivariano nacionalizó multitud de empresas privadas, siendo la mala gestión pública parte de la culpa de su crisis estructural. Pero en cambio la exportación de petróleo venezolano a Estados Unidos crecía, y de hecho, fue el petróleo exportado a ese país lo que permitió al gobierno de Caracas capear una crisis importante. El motivo fue que el barril pasó de 38$ en 2008 a 112$ en 2012. Este incremento del precio permitió a Chávez ingresar en las arcas públicas miles de millones en divisas. 

Desde que empezó la invasión rusa de Ucrania en febrero, hasta hoy, ha habido multitud de gestos entre el gobierno de Venezuela, Estados Unidos y la Unión Europea. A pesar de las sanciones existentes por vulneraciones de derechos, e incluso el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente legítimo del país, eso parece haber quedado atrás. Nadie sabe quién es Juan Guiadó, ya no sale en las fotos, ni es invitado en cumbres importantes. En comparación con otra figura opositora, Svetlana Tijanovskaya, líderesa de la oposición bielorrusa, quien sí tiene cada vez más apoyos internacionales reconocidos y públicos, en el caso de Guaidó es todo lo contrario, cada vez más se intentan desvincular de él.

De la misma manera que se ha normalizado Azerbaiyán y el presidente Aliyev, a pesar de la guerra con los secesionistas armenios en Artsaj y el Karabaj, que fue duramente condenada por la comunidad internacional. Ahora es la misma comunidad internacional la que aplaude la inauguración de un gasoducto que comunique el Caspio en Azerbaiyán, con la costa mediterránea a través de Georgia y Turquía.

A corto y medio plazo se normalizarán las relaciones con Venezuela y con Maduro; es posible que no sea a nivel político sino con el fin de avanzar en más inversiones»

A corto y medio plazo se normalizarán las relaciones con Venezuela y Maduro, a pesar de que hace unos años se apoyó un intento de golpe de Estado contra los socialistas, y al mismo tiempo se aplicaron duras sanciones por la violencia policial contra la oposición y la disidencia. El panorama que ha abierto la crisis energética como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania ha permitido que existan estos escenarios que hace unos meses eran rumores de fondo. 

En conclusión, veremos una normalización de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos, la Unión Europea y Venezuela. Es posible que no sea directamente a nivel político, sino que primero exista una posición garantista económica en las Zonas Económicas Especiales, y una vez esta se haya asentado, entonces para avanzar en más inversiones, ya empiecen las reuniones. Así lo indica el comentario de Nicolás Maduro sobre la reunión entre López Obrador, presidente de México, y Joe Biden, como fructífera y muy positiva. Recordemos además que aparecerá en breve un nuevo actor que puede hacer de puente entre Caracas y Washington DC, Gustavo Petro, presidente electo de Colombia


Guillem Pursals es politólogo, máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.